CASA MISERICORDIA

Un hogar que potencia la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores de Pamplona

La Casa Misericordia, ubicada en el corazón de Pamplona, en un entorno privilegiado, destaca por promover un modelo de atención que fomenta y preserva la autonomía de sus residentes

Dos residentes disfrutan de un paseo en los jardines de la Casa Misericordia
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Dos residentes disfrutan de un paseo en los jardines de la Casa Misericordia
Dos residentes disfrutan de un paseo en los jardines de la Casa Misericordia

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Publicado el 19/05/2024 a las 05:00

“Ofrecer atención a las personas mayores nacidas o empadronadas en Pamplona, prestándoles servicios de contrastada calidad, según sus necesidades y su situación y con el mantenimiento de su autonomía como prioridad”. Con estas palabras resume Jesús Cía Garza, director de la Casa Misericordia, la filosofía que guía la labor de esta tricentenaria residencia que es, además, la más grande de la Comunidad foral.

Ubicada en el corazón de Pamplona, junto a la Vuelta del Castillo, se distingue por promover un modelo de atención que fomenta y preserva la autonomía de sus residentes. “Nuestro objetivo es brindar la máxima calidad de vida ofreciendo una amplia gama de servicios de forma multidisciplinar y personalizada a cada residente”, destaca el director de la institución.

Servicios individualizados y espacios seguros

La mayoría de las personas que ingresan en la institución lo hace con cierto nivel de autonomía, y el objetivo del equipo profesional de Casa Misericordia es ayudarles a mantener o incluso mejorar ese estado.

Para ello, se ofrece una atención individualizada y personalizada a cada persona, teniendo en cuenta sus necesidades, preferencias y capacidades. “Aspiramos a cuidar a cada residente de la forma que desee ser atendido”, asegura Cía. Un equipo de profesionales, compuesto por más de 300 personas, se encarga de esto y trabaja de forma multidisciplinar para ofrecer una atención integral que abarca desde lo sanitario hasta lo social y lo emocional.

Así, este emblemático centro pamplonés ofrece una amplia gama de servicios, que incluyen desde terapia ocupacional y rehabilitación hasta actividades de ocio y culturales, que favorecen también la interacción social y el bienestar emocional de los residentes.

No hay ningún día en que no haya actividades para el entretenimiento de los residentes. Por ejemplo, en la sala polivalente ofrecemos terapia con animales, robótica con legos, juegos de mesa, manualidades, arcilla polimérica… Además, hay servicios religiosos diarios para quienes deseen participar en ellos”, detalla Jesús Cía.

La institución también fomenta la participación de las familias en la vida diaria de los residentes, y cuenta con un equipo de voluntarios que brinda apoyo emocional y compañía.

Un entorno que favorece la independencia

Su ubicación céntrica facilita que los residentes puedan continuar con sus aficiones y disfrutar de la oferta cultural y social de la ciudad. “Quienes disfrutan con eventos culturales tienen, por ejemplo, muy próximos el Teatro Gayarre o Baluarte. Incluso contamos con algún socio de Osasuna que acude a El Sadar”, cuenta Cía. Además, la institución colabora con colegios de la zona en programas intergeneracionales que enriquecen la vida de todos los participantes.

Un grupo de residentes y estudiantes participantes en un taller intergeneracional en la Casa Misericordia
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Un grupo de residentes y estudiantes participantes en un taller intergeneracional en la Casa MisericordiaCEDIDA
Un grupo de residentes y estudiantes participantes en un taller intergeneracional en la Casa Misericordia

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Las instalaciones están diseñadas para facilitar la autonomía de los residentes. Las habitaciones son individuales y cuentan con baño propio, lo que les permite disfrutar de privacidad e independencia. Además, la institución cuenta con amplios jardines, salones, salas de estar, biblioteca y una cafetería, espacios que promueven la interacción social y la participación en actividades. “La Casa Misericordia es una pequeña ciudad dentro de una ciudad”, asegura quien dirige esta residencia de referencia en Navarra, que nunca cesa en su voluntad de mejorar cada vez más la atención que presta con innovadores programas, como las exitosas estancias temporales: “Sirven para atender a personas que viven unas semanas con nosotros por diferentes motivos. Por ejemplo, personas que, tras pasar por un proceso de convalecencia, se quieren sentir seguros antes de volver a su hogar. También acuden personas por respiro familiar en verano. Y otros que tienen que abandonar temporalmente su vivienda para una reforma”.

Más que una residencia

La Casa Misericordia se ha convertido en una comunidad donde los residentes se sienten acogidos, valorados y respetados. Un lugar donde se fomenta su autonomía, se cuida su bienestar y se les ofrece la oportunidad de vivir una vida plena y activa.

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