Premio 'Valientas' a la Juventud

Aitana Vicente, fiscal navarra de 25 años: "Me tocarán asesinatos, casos duros, y trataré de hacerlo lo mejor posible"

Tras estudiar Derecho, Aitana Vicente (Ribaforada, 1998)  quería ser fiscal. Dedicó tres años a estudiar entre 8 y 11 horas diarias. Con 24 años, logró  una de las 200 plazas a la que aspiraban 4.000 personas. Obtuvo la tercera mejor nota de España.

Aitana Vicente Arriazu, delante del edificio de la Audiencia de Navarra
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Aitana Vicente Arriazu, delante del edificio de la Audiencia de Navarra
Aitana Vicente Arriazu, delante del edificio de la Audiencia de Navarra

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M. Carmen Garde

Publicado el 19/05/2024 a las 05:00

Imagine que desea tanto un trabajo como para competir con otras 4.000 personas de toda España sabiendo que solo 200 lograrán su sueño: ser juez o fiscal. Y ya puestos, imagínese con 21 años y renunciar de forma voluntaria a experiencias propias de la juventud como viajes y cenas con amigos. Por un momento, visualice el caudal de vivencias que acumula una persona durante tres años y, a continuación, piense dedicar esos más de 1.000 días a estudiar entre ocho y once horas diarias. Para terminar, ¿cómo se sentiría cuando con 24 años y, después de tanto sacrificio personal, obtiene la tercera mejor nota de las 200 personas seleccionadas? “Me recuerdo abrazada a mis padres. Los tres llorando de la emoción. Me habían acompañado hasta Madrid, a mi último examen y, al terminar, me dieron la nota . No voy a olvidar nunca ese momento”. Los ojos de Aitana Vicente Arriazu (Ribaforada, 20 de noviembre de 1998) todavía brillan al recordar aquel momento. Han pasado siete meses desde que esta licenciada en Derecho por la Universidad Pública de Navarra cumplió su deseo de ser fiscal. Mientras lo cuenta, la joven acaricia una medalla redonda con la fecha grabada de ese día (3-10-2023), un regalo de sus padres. Aitana Vicente recibió en abril el premio ‘Somos Valientas’ en su categoría de Juventud, que concede Diario de Navarra en colaboración con Laboral Kutxa.

Explique cómo fue el proceso de selección hasta aprobar la oposición.

La oposición tiene tres exámenes. El primero, un test al que se presentaron casi 4.000 personas. Era febrero de 2023. Aprobamos 1.300, que pasamos al primer oral. Fue en mayo, me preguntaron cinco temas de 185, que eliges de una bolsa al azar. Ahí quedamos 400. Y para el tercer examen, también oral, tuve que estudiar 143 temas nuevos y también te preguntaban cinco. En total, desde que me puse a estudiar en septiembre de 2020 hasta a octubre de 2023, estudié 328 temas.

¿Qué puntuación obtuvo?

En el test creo que más de 90 puntos sobre cien; en el primer oral un 41,25 sobre 50 y en el último, un 45 sobre 50.

Con esas notas podía elegir ser juez o fiscal. ¿Por qué no quería ser juez?

El juez es quien decide y eso te puede tirar, pero en los juicios se limita a escuchar. A mí, me gusta intervenir, hacer preguntas… El trabajo de un juez me parece más aburrido, por el hecho de que en juicio sólo escucha y luego dicta y redacta la sentencia. Es un trabajo más solitario. En cambio, los fiscales estamos más en contacto porque, como nos regimos por el principio de unidad de actuación, todos tenemos que actuar de la misma manera y, si no sabes algo, preguntas. El juez no es tan colaborativo.

¿Cómo llegó a tomar la decisión de querer ser fiscal?

En Bachillerato me fui por la rama de Salud. Me gustaban asignaturas como biología y química. Entonces ya me interesaba mucho el grado de Criminología, pero mi orientadora me decía que igual no tenía muchas salidas profesionales. Luego, pensé en estudiar Químicas, pero no era de muy buenas notas y mi profesor me lo desaconsejó porque iba a sufrir en la carrera. Al final, la orientadora del instituto Benjamín de Tudela me animó a estudiar Derecho por tener más salidas. Me dijo que si, al terminar, seguía con la idea de Criminología, podía hacer un máster. Luego, en tercero de Derecho, decidí ser fiscal. Hice prácticas con una abogada y vi que el tema civil y mercantil no era lo mío.

¿Qué le atraía de criminología?

El investigar. Y luego en Derecho lo que más me gustaba era penal. Se me hacía ameno. De hecho, el fiscal donde más interviene es en penal, porque criminología está muy relacionada con todo lo que son crímenes y víctimas, que es lo que me parece interesante.

¿Tiene ya plaza asignada?

No. Los que aprobamos la oposición recibimos una formación en el Centro de Estudios Jurídicos en Madrid. Empecé en enero y estaré hasta junio. Luego, realizaré prácticas tuteladas en Pamplona hasta diciembre. Nos han dejado elegir las prácticas y, como en enero del año que viene ya me asignarán una plaza, ahora quiero estar cerca de la familia y también cerca de los dos fiscales que me ayudaron a prepararme: Francisco Javier Uriz y Vicente Martí. No sé dónde será mi plaza, creo que por nota podré elegir y, según dónde sea, con el tiempo solicitaré traslado para estar cerca de casa.

¿En su familia hay antecedentes de personas relacionadas con el mundo judicial?

Nada. Mi padre (Orlando Vicente Cornago) es operario en Vibracoustic , una empresa de Cascante del mundo del automóvil. Y mi madre (Leticia Arriazu Huguet) estudió prótesis dental pero trabaja de administrativo.

Seguramente, muchos amigos y gente joven que conoce le han felicitado. ¿Saben ellos qué es ser fiscal?

Bueno, la verdad es que me lo han preguntado varias veces porque, de normal, se sabe qué es ser un juez, pero no qué es un fiscal. Me sorprende porque tenemos un papel muy importante y no se sabe en realidad lo qué somos.

¿Y cómo lo explica?

Los fiscales somos una figura imparcial, defendemos la legalidad. En un proceso, defendemos tanto a la víctima como los derechos de los investigados.

¿Se lo cuenta así?

Noooo (se ríe). Para que lo entiendan, les digo que tenemos el mismo interés en que se condene al culpable como que se absuelva el inocente. A veces me dicen: “Tú entonces vas siempre en contra del malo”. Así, con esas palabras. Y contesto: “Sí, pero imagínate un delito de violación donde la víctima, por lo que sea, se ha inventado algo. También los fiscales estamos ahí para que esa mentira se vea...” Bueno, a veces, creo que se quedan un poco igual y me dicen: “Aaah, vale, vale...”, pero no sé yo si lo terminan de entender.

Teniendo en cuenta su interés por la criminología , ¿en qué le gustaría especializarse?

Es pronto, tengo que ir viendo. Sí tengo claro que no me gustaría en temas de medioambiente. Igual me gusta más violencia sobre la mujer, pero quizá sólo por un tiempo, no para siempre. Menores, criminalidad informática...

Vivirá casos emocionalmente fuertes, con víctimas. ¿Qué cualidades debe tener un fiscal para hacer su trabajo sin que esos dramas personales le afecten?

En esos casos será inevitable ponerme en la piel de esa persona o personas, pero intentaré hacer mi trabajo lo mejor posible. Sé que me van a tocar casos duros, como asesinatos y violaciones, pero espero que al principio sean más leves, como robos y hurtos…

¿Le preocupa equivocarse?

Sí, me da mucho respeto, porque nosotros, los recién aprobados, ahora sabemos mucha teoría, pero de práctica no sabemos nada. Nos están intentando formar, pero hasta que no empiece las prácticas tuteladas y las vaya haciendo creo que no me daré cuenta del papel tan importante que tenemos los fiscales.

¿Qué tres adjetivos usaría para definirse?

Responsable, exigente y organizada.

Para usted ¿Qué es la Justicia?

Pues básicamente que se cumpla la ley.

Una ley no tiene por qué ser justa ¿O sí?

Para mí, sí.

Ha dicho que un fiscal es una figura imparcial. Precisamente, vivimos un momento en el que se cuestiona más que nunca la imparcialidad de fiscales y jueces.

Pues me enfada bastante que se hable así de los fiscales y de los jueces. Personas que no han estudiado Derecho, que no conocen su labor, igual no deberían hablar tan abiertamente de esos temas. En las noticias salen todos los días criticando, más a jueces que a los fiscales. No me gusta, la verdad. Los jueces se limitan a aplicar la ley, ellos no son quienes crean las leyes. Un juez no puede salirse de lo que dice la ley y la ley la crea el poder legislativo...

¿Y qué le sugiere la famosa frase de Sánchez: “¿De quién depende la Fiscalía?”

Sí, ya lo he oído. No quiero hablar de política. No es así. Hay una división de poderes y los fiscales no dependemos del Ejecutivo. Así lo veo y me molesta que se hable a la ligera de nuestra profesión. No sé. Se machaca bastante el trabajo que hacen los jueces y fiscales.

¿No cree que el poder político, el de cualquier color, tiene la tentación de controlar el judicial?

Pues igual, pero prefiero no profundizar en esos temas.

Aitana Vicente, delante del Palacio de Justicia de Navarra
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Aitana Vicente, delante del Palacio de Justicia de Navarra©Jesús M Garzaron
Aitana Vicente, delante del Palacio de Justicia de Navarra

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“LA GENTE FLIPA PORQUE HE ESTUDIADO CON EL MÓVIL AL LADO”

¿Cómo era tu rutina un día cualquiera para la preparación de las oposiciones.

En tres años ha ido variando. El primer año fue más llevadero porque acababa de empezar y no tenía la presión de estar en convocatoria y tener fecha de exámenes, pero siempre he estudiado de lunes a sábado y tenía libre el domingo. Madrugaba, a las 6,30 o 7 de la mañana, e intentaba hacer unas 8 horas 9 diarias, con parada para comer y siesta. Luego, con fecha para los exámenes, estudiaba hasta once horas y, aunque no debía, hasta los domingos.

Mucha presión. Supongo  que ha tenido bajones.

He llorado incontables veces. Necesitaba aprobar para relajarme porque era un agobio constante. Mi día a día era todo el rato nerviosa. En estos tres años he perdido diez kilos por nervios porque comía bien. Había veces que no podía seguir estudiando, que llamaba a mi preparador para desahogarme. Me decían que tranquila, que iba genial, pero lo que más me costaba era creérmelo, confiar en mí misma, porque yo misma me ponía el listón alto. Otras veces buscaba el abrazo de mi madre porque era como que se me salía el corazón...

¿A qué le ha costado más renunciar?

Estaba tan centrada en lo que quería que pesa mucho más el estudio que las fiestas el pueblo o los planes de amigas. Pensaba: ya saldré en dos años o cuando sea..

Por curiosidad, ¿dónde dejaba el móvil?

Siempre lo tenía al lado, en la mesa, pero apagado. Dejarlo en otra habitación me distraía más por el hecho de ir a cogerlo. Decía: cuando termine de estudiar esto miro un poco Instagram. Si estaba muy concentrada ni lo miraba en toda la mañana. La gente flipa cuando le digo que estudiaba con el móvil al lado, pero es verdad.

¿Cómo ve a la juventud? Hay voces que aseguran que se ha perdido la cultura del esfuerzo.

Sí, creo que se ha perdido la cultura del esfuerzo, pero tampoco quiero generalizar. Antes no había tanta tecnología, tantas redes sociales. Las redes sociales son una pérdida de tiempo. Podrían estar estudiando o haciendo otras cosas que estar viendo TikTok o jugando con la playstation. Con la tecnología y redes igual no se esfuerzan como antes por tener una carrera, se conforman con nada, pero hay de todo.

¿Sus padres le han puesto  límites?

Cuando he hecho algo mal me han castigado, sí. Lo que yo admiro es que me han inculcado a ser responsable, a saber que las cosas se tienen que trabajar, que no caen del cielo. Eso, y el apoyo que nos dan siempre a las dos hijas.

¿En qué gastó su primer sueldo?

En ropa, zapatos y en ahorrar para algún viaje que haré dentro de poco con compañeras de la oposición para desquitarnos de tanto estudio.

DNI

Aitana Vicente Arriazu nació en Pamplona el 20 de noviembre de 1998. Hija de Orlando Vicente Cornago y Leticia Arriazu Huguet, tiene una hermana: Paola (2004) estudia 2º de Fisioterapia en la UPNA (Tudela). Menciona a su “yaya Pili” y a los exámenes , como “amuleto”, llevó un pequeño tarro de cristal con una foto de su abueloJesús. Estudió en el colegio público del pueblo, San Bartolomé, siguió en el Instituto Benjamín de Tudela y luego Derecho en la UPNA.

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