Juicio

La acusada de matar a su expareja en la Rochapea acepta 10,5 años: "Raúl era un buen hombre y un buen padre"

Tendrá también una orden de alejamiento de la hija de ambos y la familia de la víctima, Raúl Sierra, durante 15 años

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Gabriel González

Actualizado el 06/05/2024 a las 21:49

La mujer que hace un año mató a su expareja en su piso de la Rochapea, en Pamplona, aceptó este lunes 5 de mayo una condena por homicidio de 10,5 años de prisión y otros 15 de alejamiento de la familia de la víctima y de la hija de ambos. Yarisleidi Ávila Pérez, de 32 años, reconoció el crimen y las amenazas que vertió sobre el fallecido, Raúl Sierra Pérez, de 45. La acusada, tras aceptar la condena, pidió hablar: “Quiero pedir perdón a la familia de Raúl y a mi propia hija. Raúl era un hombre bueno y un buen padre”.

El acuerdo alcanzado entre las partes (fiscal, la abogada de la familia, Lourdes Pascual, y el de la acusada, Enrique Laiglesia) evitó la celebración de un juicio con jurado popular. En él se contempla la atenuante de reparación del daño para la inculpada ( abonó 10.000 euros) y se relata cómo se produjeron los hechos. Hace un año, el acusado vivía en el piso de la Rochapea en el que la pareja había convivido hasta marzo de 2022, cuando dejaron la relación. A partir de entonces, Yarisleidi tuvo la guarda y custodia de la hija de ambos, hoy con 6 años.

El 8 de mayo, el compañero de piso de la acusada le envió un vídeo en el que se veía a Raúl en compañía de una mujer. A partir de entonces, la encausada empezó a insultar y amenazar a su expareja a través de wasap. Al día siguiente, Raúl cumplía 45 años. Y a pesar de que le tocaba la visita de su hija, la acusada “no lo permitió”, además de continuar con las amenazas e insultos, “lo que produjo y un gran sufrimiento, malestar y tristeza” en su expareja. El 10 de mayo, la mujer “cumplió sus amenazas” y lo mató.

Raúl Sierra llegó a su domicilio a las 13.41 horas, tras haber trabajado en Mercairuña (era frutero) desde las 2 de la madrugada y tras haber estado en casa de la madre de la acusada colocando unas cortinas. Poco después llegó la procesada, a pesar de haber una orden de alejamiento. Una vez dentro, ella fue a la cocina, cogió un cuchillo y, de forma sorpresiva y sin que Raúl pudiera defenderse, lo acuchilló. La víctima bajó al portal, donde se desplomó. Tras él descendió la acusada, que se lo encontró tumbado. Pero, con “absoluta frialdad”, no lo socorrió durante minutos, hasta que salió a pedir ayuda. La víctima murió en el portal.

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