El reto de 22 alumnos navarros desconectados del móvil durante cinco días
El reto completado por veintidós alumnos de 2ºESO A del IES Navarro Villoslada inspirados por una novela de David Nel·lo ha dejado conclusiones “muy positivas” para ellos, sus familias y el centro, que ya piensa en ejecutar un proyecto piloto


Actualizado el 15/04/2024 a las 16:30
En el mundo de los conectados, el teléfono móvil ha pasado a ser una parte semiacoplada al cuerpo de la que mucha gente no consigue separarse. Responder un mensaje a los dos minutos significa llegar tarde, programar una quedada es inviable sin el dispositivo y una acción no ha ocurrido si no está grabada y publicada. Dentro de este escenario, y en época de exámenes, ha aparecido un grupo de veintidós alumnos y alumnas de 2º ESO A del IES Navarro Villoslada para poner pausa y no tocar el móvil en cinco días.
Leído así habrá quién piense que hay algún tipo de trampa ante la dificultad de completar el reto. Sin embargo es algo literal. El pasado lunes 26 de febrero, los alumnos depositaron con el consentimiento de sus padres los teléfonos móviles en una caja precintada que iba a estar custodiada por la profesora Emy Ruiz San Emeterio hasta el viernes 1 de marzo.
La caja era muy simple. Su función anterior había sido proteger 2.500 folios de papel, pero ya estaba vacía. Ahora era turno de guardar pantallas, justo el camino contrario al recorrido por los alumnos, que habían dejado los móviles para pasarse al papel por unos días.


Toda esta iniciativa empezó con un mensaje escrito en la contraportada del libro 'Los Desconectados', novela de David Nel·lo, escritor catalán. El novelista centra la historia en Malkonektita, un pueblo situado en una sociedad hiperconectada, como puede ser la actual. Quizá dentro de quince o veinte años, como explica el propio Nel·lo. En esa localidad ficticia no hay red, no hay conectividad y, fruto de ello, sus habitantes tienen una conexión auténtica. El autor lanza un mensaje a los lectores retándoles a vivir como los vecinos de esa localidad y vivir desconectados. “¿Lo harías tú?”, escribe David Nel·lo.
“Vimos el libro, la pregunta de la contraportada y como buenos valientes decidisteis que sí, que entregabais el móvil durante una semana en el instituto”, explica la profesora en la biblioteca del centro ante la atenta mirada de los alumnos, que ocupan cuatro filas de sillas con respaldo blanco orientadas hacia una pantalla de proyector.
Una veintena de chavales, que tienen entre 13 y 14 años, esperan con ganas la llegada de alguien. Se abre la puerta y es David Nel·lo, el autor del libro que ha inspirado su reto. La ovación es fuerte y él se pone delante de ellos. “Que el libro mueva cosas es el resultado ideal. Que los lectores respondan de alguna forma”, dice ilusionado. Su presencia en la biblioteca se debe a que la clase le contó el experimento que habían completado y Nel·lo, traductor de libros de Gerónimo Stilton y Diario de Greg, entre otros, consideraba que un encuentro por videollamada era un “sacrilegio”. “Bueno, ¿cómo vivisteis esta experiencia?”, pregunta el catalán.


EL ENCUENTRO CON EL INSPIRADOR DEL RETO
“Tengo que reconocer que no me gusta mucho leer”, comenta Silvia con su camiseta de Osasuna. “Leo una parte y lo dejo, pero al no tener el móvil lo acabé”, responde al escritor. “Pensad que uno de los alicientes que facilitan la lectura, y eso ha sido así durante muchísimos años, ha sido el aburrimiento”, reflexiona Nel·lo poniendo como ejemplo una calurosa tarde de verano en la que no hay nada que hacer, ya se ha aburrido la gente de jugar y decide leer. “Entiendo que si uno tiene el móvil siempre hay cosas que parece que sean más atractivas, entonces es cuando uno se engancha”, apunta.
Sobre ese tiempo sin móviles también habla Pedro, que reconoce que se portó mejor durante esos días. “Estudiaba mucho mejor, tampoco tengo el móvil durante ese rato, pero notaba que me concentraba más al no estar pendiente de si me habían escrito o no”, reflexiona. Ese hecho, el no estar pendiente de algo al no tener acceso al dispositivo, ha sido una de las conclusiones positivas del reto. “Es como que uno no quiere perderse nada, pero en realidad muchas veces tampoco hay nada que perderse”, apunta sobre ese comentario el catalán ubicado delante de ocho cartulinas con portadas de sus libros pegadas en blanco y negro.
El autor aprovecha esta reflexión para comentar que en esta vida es importante “aprender a estar solos”. “Es importante estar con los amigos, pero también lo es mucho aprender a estar solos delante del mundo, que a veces da pavor, y hacer lo que tengamos que hacer. Esto con el móvil no se hace. Antes en el tren la gente que iba sola miraba por la ventana, ahora no”, comenta.
Entre los alumnos, otro de los puntos comunes es el impacto positivo de estos cinco días sin móvil en el resto de sus hogares. “Jugué mucho más con mis hermanos porque tenía tiempo”, reconoce Inés sobre un tema que a David Nel·lo le lleva hasta el tiempo en el que llegaron los primeros teléfonos. “En un principio se hicieron para llamar, pero hoy en día es casi el menor uso que se hace. Es como que se desvirtúa la idea inicial”, apunta el escritor del libro cuya semilla fue el ensayo 'Along together', de Sherry Turkle.


Otra de las alumnas que habla es Ariadna. “Los días que estuvimos sin móvil coincidieron con el cumpleaños de una amiga. Yo no sabía dónde estaba su casa y le habíamos preparado una fiesta sorpresa. Sabía más o menos, pero no del todo, pero se solucionó”, recuerda entre risas comentando que se complicó la función comunicativa. “Ahora pones Google Maps y ya, claro”, dice Nel·lo en relación a esa herramienta positiva que tienen integrada los dispositivos. “Eso no facilita el contacto con la gente del sitio a la que vas”, añade sobre una pérdida de comunicación entre personas. “Tradicionalmente preguntarías a los vecinos de la zona y eso hacía que la gente se comunicase. Sería terrible perderlo”, lamenta.
A lo largo del encuentro salen a la palestra más ideas como la realidad de los ‘me gustas’ de las redes sociales, que Nel·lo los cuestiona. Aunque lo importante de todo esto es que las conclusiones finales han sido “muy positivas”, según informan la profesora y Gabriel Rubio, director del IES Navarro Villoslada.
“Las familias nos animan a que el centro siga. Nos lo estamos planteando como proyecto piloto, pero es difícil porque al final nosotros tenemos que custodiar un aparato personal. Ellos ni siquiera saben dónde guardé los móviles”, explica Ruiz. Pero sí, el centro ya trabaja en ello porque ya es una “demanda” de las familias.
CONCLUSIONES DE LOS ALUMNOS
- Ha sido importante para darme cuenta de que no es necesario estar todo el día con el móvil.
- A mí no se me ha hecho muy difícil. Me acostumbré y me sentía aliviada, tranquila, más feliz y habladora. Me ha gustado este proyecto.
- Se me ha hecho un poco difícil no estar comunicada con gente, pero ha sido una experiencia muy buena y recomendable.
- Al principio estaba nerviosa, pero me he dado cuenta de que no dependo para nada del móvil.
- Sin el móvil estoy más feliz, más activa y me concentro más.
- No tuve que preocuparme tanto de responder mensajes y me sentí más tranquila.
- Se debería hacer todos los años en 2º ESO en semana de exámenes porque se estudia muchísimo mejor.
- Tengo más energía que cuando estoy con el móvil.
CONCLUSIONES DE LAS FAMILIAS
- Una experiencia muy positiva que considero necesaria aunque sea de vez en cuando.
- Ha compartido cómo se sentía con su familia y la hemos notado muy bien.
- Hemos notado que ha estado más centrada y de mejor humor. Ha tenido más tiempo para realizar otras cosas.
- No lo ha pasado tan mal como ella pensaba. Se ha distraído con otras cosas y ha estado bien.
- Ha estado más centrada en sus estudios y con mejor humor, más simpática.
- Proponemos que se repita y amplíe la experiencia.
- Hemos notado a nuestro hijo más centrado, más estudioso e interactúa mucho más con nosotros.
- Está de mejor humor cuando no está con el móvil. Aprovecha mejor el tiempo.
