Estela Llano Cifuentes, una vida para los demás


Publicado el 17/03/2024 a las 08:29
El día 10 de marzo falleció en Pamplona Estela Llano Cifuentes. Fue Secretaria Académica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Navarra durante 17 años: con cuatro decanos diferentes, los profesores Javier Hervada, Juan Fornés, José Antonio Doral y Faustino Cordón.
Durante ese tiempo fue el alma de la Facultad. No era jurista, pero supo adaptarse a los modos y personalidad propios de los alumnos y profesores. A la vez aportó la manera femenina de entender las cosas, los asuntos, que tanto bien nos hizo. Tenía una especial sensibilidad para hacerse cargo de los problemas que pudieran afectar a las personas, que eran lo más importante para ella. Cuidaba con especial esmero a quienes trabajaban en la Secretaría, pero también disfrutaba con el trato con las profesoras jóvenes de la Facultad con las que mantuvo una relación de amistad hasta su muerte.
Tenía un sentido profundo de la fiesta y en eso llegaba a detalles pequeños como el procurar que los tunos fueron con trajes dignos, asunto que llevaba siempre que procedía a la Junta Directiva que celebrábamos cada lunes. Cuidaba con esmero las celebraciones académicas de todo tipo, sin dejarse llevar nunca por la rutina. Siempre ponía en lo que hacía algo nuevo que sorprendía.
Me llamó siempre la atención que los detalles con los que obsequiaba a las esposas de profesores, invitados y graduados en sus celebraciones, nunca se repetían. Eran casi siempre un ramillete pequeño de flores pero su presentación y color, los hacía manifiestamente distintos. No había ni el menor asomo de acostumbramiento. Por eso le molestaba, por ejemplo, que un telegrama que se acostumbrara a enviar en determinadas ocasiones, se utilizara con el mismo texto. Nos urgía a redactarlo con expresiones diferentes.
El trato con los que se relacionaba estaba siempre impregnado por el afecto y el interés profundo. Se notaba que para ella no era una cuestión social. Lo comprobé muchas veces, por ejemplo, cuando le embargaba la emoción por una persona fallecida de la Facultad o que tenía una relación estrecha con ésta; o cuando se alegraba por un acontecimiento feliz que afectara a cualquier persona cercana.
Estaba especialmente dotada para las labores de gobierno, que eran para ella tareas de servicio. Estela, en los papeles de gobierno que se presentaban como borradores a la consideración de la Junta Directiva, escribía con un lápiz que apenas se podía coger de lo pequeño que era. Pero no era un lápiz con una mina mocha sino afilada, siempre preparada para ser útil. Cuando tenía que corregir algo borraba lo escrito con una goma, también diminuta, aprovechada hasta el extremo. Me parece que pueden ser una imagen de su vida gastada hasta el heroísmo en el servicio a los demás.
Estela corregía mis escritos en los papeles que se llevaban a la Junta. Creo que no le gustaba mi escritura desaliñada, un poco descuidada. Y ella con su lápiz, mientras me miraba sin ningún reproche, iba cerrando las vocales, rematando las enes o las eses finales de las palabras. Hoy me gustaría poder darle las gracias por su interés en hacerme un poco mejor.
Profesor Juan Andrés Muñoz, antiguo director de estudios de la Facultad de Derecho de la Universidad de Navarra