Obituario
Mercedes Hermoso de Mendoza Erviti, abogada y procuradora


Actualizado el 28/02/2024 a las 16:50
El dieciocho de febrero ha fallecido Mercedes Hermoso de Mendoza Erviti, natural de Pamplona, soltera, abogada y procuradora de profesión, a la edad de cincuenta años, como consecuencia de una enfermedad que no se dejó embridar pese al esfuerzo entregado de sus hermanos Isabel y Joaquín, y de los sanitarios que la han atendido.
Quién iba a decirnos, a la propia Mercedes, a Joaquín, y a mí, su primo, en aquella escapada con nuestras bicicletas por la montaña palentina, que nada más volver le diagnosticarían la enfermedad. Han pasado desde entonces dos años y medio de continuos intentos por burlar este desenlace, transitando un camino por momentos muy áspero, en el que su enorme humanidad ha brillado engrandecida ante la prueba.
Mercedes hizo suyo que la vida es un tesoro que hay que celebrar con los demás. Así lo ha hecho realidad en nuestras innumerables reuniones familiares de Monreal, en el disfrute compartido de la naturaleza, del deporte, con sus amistades y especialmente con el extraordinario grupo de sus amigas del colegio que, ahora, también han brillado con ella ante la prueba. No ha sido una sorpresa para los que las conocemos.
La vida de Mercedes ha sido plena y, desde su empatía ha procurado que también lo fuera la de los que estábamos a su alrededor, desplegando su fe profunda, haciendo suyo el sentido que San Ignacio atribuye al ser humano en el principio y fundamento de su libro de Ejercicios Espirituales: que somos creados por amor, para amar.
Si algo emerge hoy, especialmente, entre lo mucho recibido de ella, es el recuerdo del cariño y los cuidados que procuró a mi hermana (un año más joven que Mercedes) desde que se accidentó gravemente a los veintiséis años, hasta que falleció ocho años después. Se convirtió entonces, de corazón, en otra hermana. Si las demostraciones de amor generasen deudas, ésta habría resultado impagable.
A la conmoción que experimentamos al saber que la enfermedad ya no se dejaba dar más pases, y al dolor que vivimos ahora con su ausencia, le acompaña la certeza de sabernos bendecidos con su vida, un tesoro que no podía haber imaginado en el mejor de mis sueños.
Descansa en paz, querida prima.
El autor es primo de la fallecida.
Mercedes Hermoso de Mendoza.