Cartas de los lectores
Al parecer, el progresismo era esto


Publicado el 16/12/2023 a las 08:21
Uno se pregunta, después de todo lo que estamos viviendo en estos turbulentos tiempos políticos, qué es el progresismo, etiqueta de moda del establishment político, categoría moral que se utiliza para bendecir a unos y demonizar a otros, y del que tanto hablan los políticos hoy en día.
Me da la sensación que poco tiene que ver con lo que tradicionalmente se ha entendido en la historia del pensamiento sobre ello. Al parecer, el progresismo es: crear una casta política impune a delitos tan graves como la sedición. Atacar a los jueces y a la independencia judicial. Excluir del debate público a una parte mayoritaria de la población española, a la que se tacha de extrema derecha y de neofascista. Depender de partidos políticos que buscan un interés particular y la ruptura del Estado de Derecho.
Al parecer, el progresismo es: utilizar la mentira (o el cambio de opinión) como instrumento sistemático en la Política. No mostrar valores, ni moral privada, ni ética pública. Arremeter contra las instituciones que no se pliegan a las exigencias de una exigua mayoría política parlamentaria. Ambicionar el poder por encima de cualquier otra consideración.
Al parecer, el progresismo es: pactar con los que no quieren el bien de tu país. Pensar que el fin justifica los medios. Hacer de la necesidad partidista, virtud. No diferir de lo que diga el líder, aunque siempre se hayan defendido otras opiniones. Sobrevivir en política a cualquier precio. Al parecer, el progresismo es: prometer una cosa en las elecciones y hacer justo lo contrario para llegar al Gobierno. Amnistiar a fugados de la justicia, que no se arrepienten de los delitos que han cometido. Blanquear posiciones extremas e intolerantes. Obviar lo que siente y piensa la mayoría de la población.
Al parecer, el progresismo era esto. Yo pensaba, ingenuamente, que el progresismo era otra cosa. Que significaba guiarse por valores e ideales de progreso. Fomentar el entendimiento y la cordialidad. Buscar la protección pública de los que menos tienen y de las minorías, desde el acuerdo con las mayorías. Querer hacer a nuestra sociedad más rica y diversa. Apostar por el bien común por encima de intereses particularistas. Desear un mundo mejor y más igualitario. Defender una nación y un Estado fuerte que la sostenga de las injusticias y los atropellos de los más poderosos. Sostener la igualdad de todos ante la ley. Tener sentido del deber y del devenir histórico. Fomentar la fraternidad entre los pueblos. Respetar a quien no piensa como uno y defender una sociedad más unida y menos enfrentada.
Yo pensaba, ingenuamente, que el progresismo era lo que acabo de señalar y no lo que nos han vendido. Estaba equivocado. Lamentablemente, esto es lo nos queda en España del progresismo, un sucedáneo, la mera progresía.