Salud mental
Escucha activa contra el suicidio
La mesa redonda ‘Conducta suicida, salud mental y vida’ celebrada este miércoles en la Universidad de Navarra puso el foco en la escucha y la gestión emocional como métodos de prevención contra conductas suicidas


Publicado el 14/12/2023 a las 05:00
La palabra que más se repitió este miércoles durante la mesa redonda ‘Conducta suicida, salud mental y vida’ celebrada en la Universidad de Navarra fue escuchar. Escuchar de forma proactiva como método de prevención contra el suicidio. Durante la jornada, distintos profesionales de los campos de la Psicología y la Educación ofrecieron pautas y consejos sobre el manejo de estas situaciones desde la prevención y la atención directa.
“Una persona que se encuentra en una situación tan vulnerable no ve otra alternativa que terminar con su vida y nuestro trabajo es hacerle ver que no es así”, explicaba David González, inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía de Pamplona y jefe del Equipo de Negociación de Navarra. Para Luci Quintana, coordinadora de bienestar de CIP María Inmaculada la “ventilación emocional” es una parte fundamental para prevenir conductas de riesgo. “Hacer que la otra persona se sienta escuchada es esencial para que se abra y se puedan establecer a partir de ahí protocolos de prevención”, señalaba. Los profesionales coincidieron en que “escuchar y acompañar” son la base, aunque hay que tener en cuenta más herramientas. Dentro del aula, Quintana incidía en que se deben trabajar varias líneas. “A veces los alumnos pasan más tiempo en los centros educativos que en casa y en ese sentido los docentes somos privilegiados porque pasar tiempo con ellos nos ofrece la posibilidad de actuar”, señalaba.
Identificar los factores de riesgo, trabajar en la gestión emocional, la resolución de conflictos y la atención personalizada deben ser “herramientas que complementen a esa escucha activa”. Durante el acto, se remarcó en varias ocasiones la idea de que un perfil suicida “no es sinónimo de trastorno mental”. “Estamos ante casos en los que una persona se siente emocionalmente desbordada y en los que muchas veces no presenta antecedentes psiquiátricos o había intentado quitarse la vida antes”, afirmaba David González. Desde su perspectiva, “trabajar con las emociones de la otra persona e intentar entender que está sintiendo en ese momento” son la base para poder actuar. Otro punto que se puso sobre la mesa fue la necesidad de hablar clara y abiertamente de los pensamientos suicidas. “Normalizar que se hable de este tema ayuda a que la otra persona nos cuente cómo se siente, tenemos que ofrecerle un espacio seguro donde se pueda hablar abiertamente”, aseguraba Luci Quintana. Como apuntaba Alfonso Echávarri, director técnico de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza en Navarra, en lo que va de año se han recibido 14.000 llamadas. En 2022 se registraron 60 casos de suicidio en la Comunidad foral aunque como incidía Echávarri la cifra que más preocupa es la de los casos de personas “que lo han intentado o lo están intentando”. “Cuando alguien se quita la vida, se estima que 12 personas de su entorno se ven afectadas y hay que tener en cuenta también este impacto que generan”, enfatizaba. El acto también contó con la presencia de Emilio Garrido, catedrático en Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU) y profesor jubilado de la UPNA y de Teresa Garriz, directora pedagógica del CIP María Inmaculada.