Objetivo: ser policía foral

Los 225 mejores opositores de la prueba teórica pulen detalles de los cinco ejercicios físicos a los que se enfrentan este fin de semana y reflexionan sobre su decisión de ser policía

Varios opositores a Policía Foral se preparaban esta semana en el box de entrenamiento Akros de Mutilva
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Varios opositores a Policía Foral se preparaban esta semana en el box de entrenamiento Akros de Mutilva
Varios opositores a Policía Foral se preparaban esta semana en el box de entrenamiento Akros de Mutilva

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Lucas Domaica

Actualizado el 01/12/2023 a las 11:14

¿Por qué quieres ser foral y qué piensan en tu entorno?, le preguntan a varios aspirantes a ser agentes del cuerpo de seguridad autonómico. “Lo que diga tu entorno no tiene que importarte si realmente opositas a Policía Foral por vocación”, reflexiona un aspirante mientras realiza estiramientos en uno de sus últimos entrenamientos antes de las pruebas físicas. “Si tu familia y amigos te conocen, no les suele pillar desprevenidos. Por lo menos en mi caso”, responde otra opositora que estira dentro de ese corrillo de posibles futuros agentes generado semana tras semana en Akros, uno de los centros deportivos especializados en la preparación de pruebas físicas.

En las caras de estos aspirantes se notan nervios. En horas tendrán que enfrentarse a cinco ejercicios físicos en Larrabide y la piscina de Guelbenzu que determinarán su futuro en esta convocatoria. Ese nerviosismo lo tratan de minimizar soltando alguna que otra carcajada durante la conversación que tienen sentados sobre el césped artificial del box de entrenamiento.

“Es muy diferente ser policía ahora que hace veinte años. En esa época muchos padres se hubiesen opuesto a nuestra decisión por tema de terrorismo, por ejemplo”, añade un cuarto opositor, uno de los 863 admitidos para iniciar el proceso teórico allá por septiembre. Para las físicas quedan unos 225, los mejores. Y después habrá un cribado hasta el centenar, los que conseguirán plaza si superan el psicotécnico y la academia.

Aspirantes a Policía Foral entrenan en Akros
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Aspirantes a Policía Foral entrenan en AkrosMIGUEL OSÉS
Aspirantes a Policía Foral entrenan en Akros

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Por su parte, otro sí reconoce que en su casa ha habido algo de “controversia” por su decisión. “A mi padre nunca le ha gustado este tipo de profesión, se posiciona más bien en el lado contrario”, lo reconoce entre risas dando a entender que ha cedido. “Y en mi grupo de amigos bueno... una parte a favor y otra en contra”, añade. “Los que están en contra dicen: preferimos que seas tú, que eres majo, que otros”, reproduce la de conversación de su cuadrilla.

Entre los motivos de esta decena de aspirantes para optar a este puesto destacan la “vocación”. “Para mí es algo vocacional”, reconoce la única chica de este grupo de entrenamiento. En el otro, que entrenaban en el siguiente turno, había cuatro. “Tenía claro que quería tener una profesión para ayudar a los demás. Que fuera dinámica, tener compañeros, trato con las personas...”, apunta. “Mi caso es igual. Yo sólo tenía claro que quería ser policía, se que me gusta este trabajo y quiero entrar”, comenta otro en la misma línea reconociendo que cuando se interesó por primera vez, de muy joven, “desconocía que había que pasar por un periodo de oposición”. “Me informé y entré en la rueda”, dice.

En la conversación también da tiempo para hablar sobre los ‘otros’. Sobre un perfil de opositor atraído por cien plazas dentro del funcionariado público. “No es un trabajo de oficina”, comentan. “Creo que hay mucha gente que se mete a esto sin saber realmente el trabajo que es”, matizan. “Te vas a exponer a situaciones difíciles y delincuentes”, señalan ejemplificando varias situaciones límite que pueden marcar a un policía. Según este grupo, hay mucha gente que no es capaz de reaccionar en esos casos. Sin embargo, hay algo que les puede. “La tendencia de querer ser funcionario lleva a que mucha gente no sea consciente de qué está haciendo”, concluyen.

Los saltos laterales es uno de los ejercicios que deben completar en las pruebas físicas
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Los saltos laterales es uno de los ejercicios que deben completar en las pruebas físicasMIGUEL OSÉS
Los saltos laterales es uno de los ejercicios que deben completar en las pruebas físicas

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LA PACIENCIA ES LA CLAVE

“En general, el mayor fallo del opositor es que no tiene paciencia”, comenta Aritz Altadill, preparador físico y empresario en el sector del fitness. Él gestiona Akros y lleva más de 25 años preparando a aspirantes a bomberos, Policía Foral y Policía Municipal. “Si fuera por un opositor, él se dedicaría a realizar las pruebas todos los días”, explica diciendo que no hay que ensayar todos los días el examen físico. “Si sólo haces el test no vas a mejorar nada”, reitera desde un centro que ensayan la prueba completa cada tres o cuatro semanas. “Lo que hay que hacer es sacar conclusiones de qué está fallando en cada prueba y de ahí trabajar”, apunta sobre un recorrido progresivo antes de alcanzar el objetivo final. 

Por este box pasan opositores de todo tipo. Unos no tienen nada que hacer y simplemente acuden para coger experiencia de cara a futuras convocatorias. A otros les vale con superar las físicas con un cinco. Y, por último, entrenan los que “están en la pomada”. De ahí que se puedan vivir momentos tensos entre aspirantes. “Al trabajar con grupos muy grandes les decimos que cada uno pelea por lo suyo, pero que aquí van a estar mucho tiempo metidos entrenando juntos y que tienen que llevarse bien”, explica Altadill, que con la ayuda de Mikel y Ander, dos compañeros entrenadores, coordina a sesenta opositores a Policía Foral. “Hay que tener en cuenta las diferentes sensibilidades de cada uno”, puntualiza. “Tenemos bastante buen rollo, si hay algún pique es sano”, reconocen en el corrillo de estiramiento. “Yo pensaba que iba a haber más cuando entré porque al final te estás jugando la plaza con otro”, explica uno de los jóvenes.

Uno de los entrenamientos en el centro ubicado en Mutilva
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Uno de los entrenamientos en el centro ubicado en MutilvaMIGUEL OSÉS
Uno de los entrenamientos en el centro ubicado en Mutilva

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En Akros, los opositores pasan por diferentes fases. Durante el periodo en el que coincide que preparan la prueba teórica acuden una vez a la semana. “Una sesión de una hora y media en la que se trabaja la parte más técnica de las pruebas”, comenta Altadill, expalista profesional. “Se les manda como tarea aparte trabajo de fuerza y resistencia que lo pueden hacer aquí o en el gimnasio que ellos quieran”, apunta. “Hemos metido las horas de un trabajo o más”, dicen mientras alguno que otro intercala resoplidos. “A las 8.00 a la biblioteca, parar a las 13.00 para entrenar, comer y vuelta a estudiar hasta las 20.00”, recuerdan. Después está la fase posteórica, denominada como intensiva. Esta vez han sido nueve semanas, del 30 de septiembre al 2 de noviembre. Según Altadill, “la primera semana del intensivo suele ser tranquilita. Cuando se quitan el teórico les baja todo el cortisol y están reventados”.

A partir de ahí empiezan semanas de tres sesiones. Una en Akros y dos entre Larrabide y Guelbenzu para familiarizarse con el entorno donde se realizarán las físicas. Una semana de toma de contacto, dos de carga, una de descarga, tres y media de carga, media de descarga y la semana competitiva. En ese orden han llegado hasta donde están. El entrenador reconoce que este año llegaron la primera semana algo más “verdes” que convocatorias anteriores, pero con el paso de los entrenamientos se han puesto “muy fuertes” y han cogido un nivel “terrible”.

Los aspirantes hablan con ganas, sinceridad y, sobre todo, respeto. Saben que todavía no son agentes de Policía Foral y que cualquier fallo en las físicas pueden tirar por la borda el trabajo de muchos meses. Así son los forales del futuro.

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