Vivienda de alquiler

Una familia de Tudela y otra de Pamplona, obligadas a vivir en coches

La falta de vivienda social en Navarra está empujando a muchas familias en situación vulnerable a un proceso dramático de búsqueda de alquiler de pisos particulares cuyos requisitos les excluye. Esta es la historia de dos familias navarras.

Luis (70 años), Adela (43) y Pedro (16)  muestran cómo duermen desde hace más de cinco meses en el coche
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Luis (70 años), Adela (43) y Pedro (16) muestran cómo duermen desde hace más de cinco meses en el coche
Luis (70 años), Adela (43) y Pedro (16)  muestran cómo duermen desde hace más de cinco meses en el coche

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Iván Benítez

Publicado el 24/09/2023 a las 05:00

La mirada de un niño se asoma tras la ventanilla a medio bajar de un coche aparcado en una explanada del barrio pamplonés de la Rochapea. “Llevamos cuatro noches durmiendo los cinco en el coche”, dice con una sonrisa y una mirada de cansancio. Tiene 11 años. Del asiento trasero aparecen las cabezas de sus dos hermanos, una niña de seis años y un bebé. “Antes vivíamos en un piso en Iturrama pero la propietaria no nos dejó volver aprovechando que hicimos un viaje a Marruecos... y ahora no sabemos dónde vivir”. A su lado, en el asiento del copiloto, su madre murmura en árabe unas palabras que traduce su hijo. “No nos alquilan nada, ni siquiera una habitación porque no quieren menores”, lamenta mientras comprueba la pantalla del móvil. Espera la llamada de su marido que se encuentra en la oficina de Alta Exclusión del Ayuntamiento de Pamplona con dos voluntarios de Apoyo Mutuo, Pello y Miguel, que también acompañan a otra familia que ha dormido la noche al raso. En este caso, una mujer víctima de violencia de género con un hijo enfermo.

Son las nueve y media de la mañana de un 30 de agosto y los relatos desde los márgenes de la sociedad vuelven a repetirse. “Nos vienen familias a pares y sigue sin haber una solución. Ni siquiera un recurso de acogida temporal”, lamenta Pello Lasa. El niño sale del coche y juega con un balón. Aún no ha empezado el colegio. María y Tere, otras dos voluntarias de esta entidad social, se encargan de preparar el desayuno a los pequeños. “Viajamos de pueblo en pueblo por Navarra en busca de un alquiler”, sigue traduciendo el pequeño las palabras de su madre, aclarando que cobran una ayuda con la que podrían asumir un alquiler de una vivienda social, incluso libre, pero que los requisitos de los alquileres les excluyen. “Nos piden contrato, nóminas, aval”. Lo que no dice la mujer, o bien no lo sabe, es que en la mayoría de las condiciones los propietarios rechazan a las personas que cobran cualquier prestación social, tal y como ha comprobado este periódico después de contactar con una lista de pisos de alquiler e inmobiliarias.

Vídeo con una familia de Tudela viviendo en un coche
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Vídeo con una familia de Tudela viviendo en un cocheIVÁN BENÍTEZ
Vídeo con una familia de Tudela viviendo en un coche

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Una hora después, el hombre llama a su familia desde la oficina de Alta Exclusión del Ayuntamiento de Pamplona y comunica que les cierran las puertas. “No hay recursos”.

Mientras esto sucede el 30 de agosto en esta explanada de la capital navarra, en otro aparcamiento, en Tudela, en la trasera de un supermercado, sobreviven desde mayo en un coche tres personas: abuelo (70 años), hija (43) y nieto (16). Luis, Adela y Pedro perdieron la vivienda de alquiler en la que residieron cuatro años tras un desahucio que concluyó con una sentencia favorable para ellos. Ella recibe el Ingreso Mínimo Vital y él una pensión de jubilación. “El problema es que exigen numerosos requisitos”, explican vía telefónica este día de agosto. “Y si hay alguien que finalmente accede, al vernos llegar nos dice que lo ha alquilado”.

Dos semanas después de este primer contacto, Diario de Navarra les visita en su coche, donde llevan algo más de cinco meses durmiendo. Su aspecto físico está muy deteriorado por el agotamiento. “Se me está cayendo el pelo y tenemos los pies muy hinchados”. Su hijo solo baja la cabeza. “No podemos más”. Adela relata que ha entregado en la Oficina de Atención Ciudadana de Tudela un informe supervisado por una abogada conocida que les ayuda de manera desinteresada. El documento precisa que está muy enferma y que es víctima de violencia de género al igual que su hijo. Asimismo, subraya que servicios sociales de esta ciudad les han dejado claro que no hay vivienda y que no pueden ayudarles. También han registrado la intervención policial que se produjo la madrugada del 7 de septiembre, que dice: “Siendo las 4.30 horas y patrullando por los aparcamientos de la trasera del supermercado, se observa un coche en el que están viviendo una familia compuesta por tres personas. Son abuelo, hija y nieto menor de edad. Dicen que han estado en servicios sociales y no han encontrado una solución. Convendría dar parte para conocimiento”. Finalmente, la abogada denuncia: “La familia no se encuentra en riesgo de exclusión social sino de exclusión social total”.

La web del Gobierno de Navarra ha publicado que de las 1.543 viviendas iniciadas (1.097 libres, 147 VPT y 299 VPO) se han terminado 1.464 (1.277 libres, 23 VPT y 164 VPO). “Estos datos solo reflejan que el parque público de vivienda en alquiler es muy deficiente en Navarra y deja sin atender más de 16.000 solicitudes”, responden a estos datos desde Apoyo Mutuo, teniendo en cuenta que 8 de estas VPO corresponden a la Ribera de Tudela y 148 a la Comarca de Pamplona.

Este periódico ha contactado durante este 2023 con una docena de familias, algunas monomarentales (mujeres solas con hijos) que sobreviven en habitaciones, a veces compartidas, y otras en la calle, desesperadas, en la misma puerta de la policía local, en coches, bajeras y trasteros. La mayoría de ellas se mantienen en la invisibilidad porque temen que les puedan quitar los hijos. “Muchas familias viven en una habitación realquilada. Simplemente no se les alquila una vivienda de manera legal y no les queda otra opción. No se controlan y frenan los altos precios de alquiler, se permite la descalificación de VPO y no se impone a las inmobiliarias requisitos sociales. Tampoco se logra afinar con el censo de vivienda vacía. Y todo esto supone un déficit social enorme en Navarra”, evidencian. “El arrendamiento es la única opción real para muchas familias o sectores más vulnerables. Hay que recuperar la función social de la vivienda. Se ha devaluado de tal manera que tenemos un problema estructural. No se invierte lo suficiente para aumentar el parque público como a niveles europeos donde hay una media de 65 por cada mil, mientras en España tenemos 8 por cada mil”. El propio departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra ha reconocido la necesidad de habilitar un lugar para familias con menores en la calle y de un nuevo albergue para aumentar las plazas para personas sin hogar. “Mientras algunas entidades hacemos todo lo posible para ayudar a estas personas a salir de la calle, parecen empeñados en mantenerlas o en devolverlas a la calle”. Precisamente esto es lo que sufren Luis, Adela y Pedro. “Sientes impotencia porque parecen empeñados en que no salgamos de la calle”.

"Los seguros de impago no permiten alquilar a personas con renta garantizada"

Diario de Navarra ha contactado con 18 anuncios de pisos de alquiler de la Ribera a los que preveía llamar esta semana la familia de Tudela que vive en el coche y ha comprobado que propietarios e inmobiliarias no alquilan a personas que cobran la renta garantizada. Algunos ejemplos:

Tres habitaciones (675 euros). “Lo siento, si no tienes contrato de trabajo no se alquila. Necesito 800 euros para poder pagar mi hipoteca y no me la puedo jugar. Te he devuelto la llamada porque estaba conduciendo y al escuchar que hablas español... Pero si me dices que es para una pareja con una pensión de 700 euros y una renta garantizada, no puedo. Andarán muy justos con 1.500 euros a final de mes entre el alquiler, los insumos, la alimentación...”.

Una habitación en el centro (650). El propietario explica que paga un seguro de impago que “pide unas garantías”. Garantías que pasan por el contrato de trabajo y nóminas. “El último que acepta el riesgo es el seguro y suelen poner muchas pegas porque alegan que con 1.500 euros andarán justos. Piden más dinero al mes sin contrato de trabajo”.

Un piso con una habitación (550). Dejan claro al descolgar que sin nóminas y contratos no se alquila. “Soy dueño de 12 pisos y no alquilo a personas que estén cobrando la renta garantizada porque el seguro de impago no nos lo permite y porque la ley impide echar a las personas vulnerables. La ley nos deja tirados a los arrendatarios, por eso hay tan pocos pisos”.

Piso con una habitación (550). “Mis hijos piden contrato y aval. Pero tres personas no entran, solo tiene una cama”.

Piso con dos habitaciones (650). Solo este propietario de los 18 disponibles en la lista de Adela se muestra flexible. “No necesito contrato, solo que me certifique con documentación lo que cobran, aunque sea una pensión. Necesito conocer su solvencia, me está llamando mucha gente”.

Propietario de una inmobiliaria. “Los seguros analizan la solvencia de los inquilinos a largo plazo. Las rentas garantizadas son renovables y por lo tanto no son garantía”.

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