Gota fría: ¿Cómo se ha originado la DANA que ha dejado tormentas de récord en Navarra?

Fotos de llegada de la DANA a Navarra, donde las tormentas han dejado cifras de récord.
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Fotos de llegada de la DANA a Navarra, donde las tormentas han dejado cifras de récord.
Fotos de llegada de la DANA a Navarra, donde las tormentas han dejado cifras de récord.

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Javier María Pejenaute

Publicado el 02/09/2023 a las 21:07

Septiembre y el otoño meteorológico se estrenan con intensos aguaceros. Las lluvias son noticia después de unos meses de pertinaz sequía que han dejado los pantanos, entre otros, el del Ebro y Yesa, bajo mínimos extremos.

En la primera madrugada de septiembre han hecho su aparición las tormentas acompañadas de abundante aparato eléctrico. Noche terrible de rayos, relámpagos y truenos, de lluvia intensa acompañada de granizo a ratos. Y caída brusca de las temperaturas, como la de la tarde del viernes, que pasó del fuerte calor sofocante a un descenso térmico acusado.

Todo esto ha sido originado por el deslizamiento de una vaguada desde las islas Británicas hasta Galicia y Portugal, que ha dejado aislada una gota fría (DANA o depresión aislada en los niveles altos), borrasca cerrada y circular de fuerte gradiente, que se observa en la topografía de 500 hectopascales (cinco kilómetros y medio de altura) en donde se pasa de la isohipsa 5.840 m de las islas Baleares a la de 5.680 m de Portugal.

Situación de gota fría, especie de bolsón de aire frío en altura de varios cientos de kilómetros, que ha producido aguaceros tormentosos de gran intensidad, debido a que el aire cálido y húmedo de las capas bajas asciende con facilidad por la presencia de aire frío en las altas, formando nubes convectivas de desarrollo vertical. Con este tipo de circulación, las masas nubosas han girado en la depresión en el sentido contrario de las agujas del reloj como si fueran peonzas, en movimiento simultáneo de rotación y traslación.

No siempre que hay frío en las capas altas se forman tormentas, pues es preciso, como ha sucedido ahora, que haya una diferencia importante entre las temperaturas de las masas de aire de superficie y de altura. En general, la superposición de una bolsa fría en forma de vaguada o de gota fría sobre el anticiclón cálido de superficie supone la posibilidad de formación de potentes cúmulos de desarrollo vertical con núcleos tormentosos asociados.

Estas borrascas profundas van acompañadas de bandas nubosas compactas y de sistemas frontales contundentes que a su paso riegan todas las comarcas navarras, incluidas las más secas del Ebro, bien orientadas a su entrada. Se forman, de este modo, trazas de células convectivas bien dibujadas en el radar que se mueven sobre la cuenca de los ríos navarros. Si el frente camina despacio o permanece fijo largo rato, las precipitaciones se agudizan.

El relieve navarro desempeña un papel fundamental. La orientación oeste-este de las montañas navarras es óptima para la reactivación de las tormentas. Así, los contrafuertes montañosos (Urbasa-Andía, el Perdón-Alaiz-Izco, sierra de Leyre … ) se convierten en auténticas pantallas condensadoras de humedad que dan lugar a intensas precipitaciones. En Pamplona, vemos llegar la nubosidad desde las sierras de Alaiz y el Perdón hacia San Cristóbal.

Estos embolsamientos fríos dan un tiempo cuya característica principal son las intensas precipitaciones acompañadas de viento y granizo. Las jornadas se tornan oscuras y asemejan más a un retroceso al invierno que a un avance al otoño. Alternan de ratos de lluvia intensa con otros de lluvia más ligera.

Provocan una lluvia de chubasco, impetuosa y abundante que causa inundaciones de locales bajos, cortes en el suministro eléctrico y encharcamientos en las carreteras y en la ciudad, cuyas alcantarillas se ven insuficientes para evacuar tal cantidad de agua. Sin embargo, esta precipitación que moja la tierra abundantemente es muy beneficiosa pues supone una recuperación de la humedad perdida, después de la merma producida en el prolongado verano.

Si la inestabilidad es fuerte, las lluvias intensas pueden provocar crecidas de tipo avenida súbita, que concentran un caudal punta elevado en poco tiempo. Cantidades de lluvia difíciles de ser absorbidas por el suelo. Entonces el agua baja con una rapidez excepcional por los barrancos, o cuestas de los pueblos.

Con este tipo de circulación, la predicción es difícil. Los modelos informan de la presencia de tormentas; pero es complicado predecir dentro de la tónica general de altas precipitaciones qué lugares concretos, bien situados en el frente de ataque, van a registrar acumulaciones superiores que pueden acabar en lluvias torrenciales e inundaciones.

Resulta curioso que pasemos en Navarra, de pronto, de la sequía de estos meses anteriores, a las intensas precipitaciones. Y es que, nuestro clima, se caracteriza por la presencia de tiempos extremos, porque estamos en un territorio de transición o de paso entre el Cantábrico oriental y el valle medio del Ebro, frontera entre dos dominios climáticos opuestos: el oceánico lluvioso y mediterráneo seco y árido.

Javier M. Pejenaute Goñi es doctor en Geografía e Historia, especialidad Climatología

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