Sector financiero
Navarros atrapados en la 'banca ética'
El dinero con el que creían estar aportando su granito de arena para la construcción de un mundo más justo lleva más de un año bloqueado. Sienten vergüenza, decepción y engaño pero han decidido plantar cara con una batalla judicial que será larga


Publicado el 19/06/2023 a las 06:00
Ni a Sandra Beltrán Baeza ni a Marcos (así nos pide que le identifiquemos para contar su testimonio) les gustaban los bancos tradicionales. Hoy son dos de las varias decenas de navarros (y miles de españoles) que tienen sus ahorros o parte de ellos bloqueados en un producto financiero de la llamada ‘banca ética’, los CDAs (Certificados de Depósitos de Acciones) que comercializó su entidad de referencia, Triodos Bank. En círculos jurídicos asemejan los CDAs a las famosas participaciones preferentes que suscribieron bancos y cajas tradicionales. En definitiva, una especie de títulos cuya rentabilidad estaba vinculada a la de las acciones del banco neerlandés pero cuya liquidez se ha reconocido limitada e implicaba un elevado riesgo. Sandra y Marcos, de la mano de la plataforma Reclama Triodos, que encabezan los abogados navarros Iñaki Iribarren García y Jorge Iribarren Ribas, han acudido a los tribunales para pedir la nulidad de sus contratos y tratar de recuperar sus ahorros y se acaban de integrar en otra plataforma nacional de afectados por los CDAs de Triodos Bank que ya aglutina a más de 200 personas. “Hay muchos navarros más pero les cuesta compartirlo. El desgaste emocional está siendo muy fuerte. Es una mezcla de vergüenza, decepción y engaño... Pese a habernos engañado a todos hay quien sigue creyendo. Otros no quieren que esto afecte al resto de la banca ética”, cuenta Sandra. Con el ánimo de poder ayudar a otros afectados, han accedido a contar su historia, “la de una traición”, resumen. La batalla judicial, hoy sazonada de sentencias favorables y desfavorables aunque de momento todas en primera instancia, será larga.
Con la crisis financiera del 2008 y el descrédito sufrido por el sector tras escándalos como el de las preferentes, los bonos convertibles, los swaps o las subordinadas, el enfado de Sandra y Marcos con la banca tradicional había ido en aumento. Por aquel entonces, la llamada ‘banca ética’ había empezado a llamar la atención de muchos consumidores que decían sentirse engañados por las entidades tradicionales y se mostraban cansados de que les cobraran comisiones que entendían abusivas mientras sus directivos se repartían beneficios. Esa otra banca cumplía sobre el papel con los criterios del comercio justo y se alejaba de inversiones contrarias a los derechos humanos y medioambientales. Principios que atraían a un importante segmento de la ciudadanía. Sandra, de origen chileno y con más de 35 años de residencia en España - a Navarra llegó en 2018-, tomó pronto la decisión. “En 2009”, recuerda. Trabajaba en Madrid, en comunicación cultural, cuando decidió romper los lazos que le unían a Bankia para convertirse en cliente del neerlandés Triodos Bank. “En Bankia me preguntaron que por qué quería sacar el dinero. Ustedes ya lo saben, me limité a responderles”, cuenta que les dijo. En Triodos confió a ciegas. “Era un banco distinto, de principios... Yo no quería que nadie especulara con mi dinero”. Los CDAs se los ofrecieron en 2018 cuando regresó a España después de seis años en el extranjero y volvió al banco. “No sabía qué eran y no me hicieron test alguno. Me enteré hace cuatro meses de que era un producto de riesgo. Ellos me garantizaron que podría disponer del dinero cuando quisiera. Era la única condición que les puse. Cuando me dijeron que sí no me lo pensé. Mi confianza en el banco y su ideario era plena”. Sandra tenía en mente comprarse una casa y sabía que tarde o temprano iba a necesitar ese dinero. Unos 25.000 euros que de forma íntegra fueron a parar a los CDAs.
Marcos, biólogo y un habitual de las ONG -es socio de 12 a las que realiza aportaciones periódicas -, rompió con su banco (tradicional) cuando terminó de pagar la hipoteca y empezó a tener capacidad de ahorro. “Tenía el dinero en la cuenta corriente y no recibía interés alguno. No era algo que me preocupara. Pero me empezaron a ofrecer fondos con los que no estaba de acuerdo. Nunca he querido colaborar con proyectos armamentísticos, que destruyan la naturaleza o exploten a niños en el tercer mundo. Quiero un comercio justo. Busco la justicia social y cosas éticas”. El destino de los ahorros de Marcos fue el mismo que el de Sandra: el banco neerlandés Triodos. “Había oído cosas positivas sobre ellos y les llamé”. A la inversión en CDAs dice no recordar cómo llegó. Sólo que en el banco le garantizaron “por teléfono” que era “una forma de apoyar al banco”, “colaborar con proyectos éticos” y “tener el dinero diversificado”. No necesitó saber más. “Cuando hay una catástrofe siempre doy dinero. Me parece que hay que arrimar el hombro. Lo vi como una una forma más de colaborar”, justifica.
LA COVID Y NUEVAS REGLAS
Colocó más de 40.000 euros de sus ahorros en CDAs. “No tenía motivación económica ni buscaba especular. Me aseguraron que no eran preferentes, de eso estoy seguro”. Marcos llegó a comprar CDAs hasta en tres ocasiones. Hasta el estallido de la pandemia de la covid todo transcurrió con normalidad. Pero, entonces, Triodos tomó la decisión de cambiar las reglas de juego. En marzo de 2020 suspendió la comercialización de CDAs alegando, explican desde la plataforma de afectados, un exceso de ventas por la pandemia. Siete meses después, el 13 de octubre, la reabrió pero restringiendo la venta a 5.000 euros por titular y por semana. “La cantidad se rebajó a 1.000 euros a partir del 27 de octubre”.
Sandra y Marcos no revisaban con asiduidad los buzones de correspondencia del banco pero terminaron enterándose de que algo iba mal. Sandra apenas consiguió sacar 2.000€. “Me ofrecieron a cambio una hipoteca que no llegué a firmar”, asegura. Marcos recuperó algo más, unos 6.000 euros y aunque le ha costado romper el vínculo ha terminado sacando el resto del dinero que tenía en Triodos. Iñaki Iribarren García define los CDAs como un producto “de riesgo absoluto” que daba una rentabilidad “mísera”. “Cualquier inversor con un mínimo de conocimiento es imposible que haya comprado CDAs para sacar rentabilidad a su dinero”. Jorge Iribarren Rivas, su socio en la plataforma, completa que el perfil de los clientes era coincidente: profesionales, con estudios y un cariz emocional que Triodos supo aprovechar. “Eran personas que buscaban salir de la banca tradicional. No se trataba de hacer dinero, sino de colaborar con causas éticas, era lo que a ellos les llenaba”.


El 5 de enero de 2021 la comercialización de CDAs volvió a bloquearse sin fecha de apertura. Lo peor aún no había llegado. En diciembre, el banco anunciaba por un lado una reducción del 30% en el precio de los CDAs por “motivos fiscales” echando por tierra el compromiso de hacer coincidir el valor de los CDAs con el valor neto contable de cada acción del banco y, por el otro, tomó la decisión de crear una plataforma externa y sujeta a movimientos especulativos de oferta y demanda para negociarlos. “El análisis de riesgo que Triodos presentaba a sus clientes está hoy desdibujado. ¿Cómo va a haber compradores si el mercado es inexistente”, se pregunta Iribarren García. A través de la plataforma han presentado más de 200 demandas en toda España y de ellas en torno a un centenar en Navarra donde obtuvieron la primera sentencia favorable que condenó a Triodos a devolver 45.000€ a un cliente. La sentencia fue recurrida y no se espera que haya pronunciamiento de la Audiencia navarra al menos hasta finales de año. De momento, los pronunciamientos de los juzgados de instancia están siendo dispares. La demanda de Marcos fue desestimada en enero y deberá esperar al recurso que ya ha formalizado. La vista de la demanda de Sandra se celebró en mayo.
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CLAVES
¿Qué ha pasado con los CDAs? A raíz de la covid, Triodos decidió bloquear estos depósitos que se contrataban como participaciones indirectas en el banco que las utilizaba para financiar sus proyectos. Reportaban dividendos a sus titulares aunque no tenían derechos de negociación. Hoy miles de clientes (7.420 en España y 41.532 en Europa según la plataforma de afectados) se encuentran atrapados y no pueden recuperar el dinero invertido debido a que sus participaciones no pueden negociarse.
¿Qué argumenta Triodos y qué están diciendo los tribunales? Triodos considera que los contratos que suscribieron no les obligan a ejecutar las devoluciones de dichos depósitos. Los jueces que les han condenado sí piensan que el banco incumplió dichas obligaciones. Pero las sentencias de los juzgados de primera instancia son dispares. Algunos están condenando al banco a devolver el dinero invertido a los clientes, otros le dan la razón, parcial o totalmente, porque consideran que la suspensión de la cotización de los títulos no constituye un incumplimiento contractual sino la materialización de un riesgo expresamente advertido en la documentación entregada al suscriptor.