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Fin de año

Uvas, los navarros las prefieren sin pepitas

Las fruterías cuentan que las uvas sin semillas ganan por goleada a las tradicionales. Incluso, no falta quien las compran sin pepitas y, además, peladas.

Ampliar Frutas Bermejo, en el Mercado del Ensanche. La uva no falta en la cesta de la compra estos días
Frutas Bermejo, en el Mercado del Ensanche. La uva no falta en la cesta de la compra estos días
Actualizado el 30/12/2022 a las 08:57
Con el 2023 preparado en la rampa de despegue, todavía quedan navarros que apuran y, a estas alturas, todavía no han adquirido las uvas que marcan un momento tan costumbrista y mágico como la transición entre dos años. Muchos recordamos en Nochevieja la letra de la mítica canción de Mecano: “Entre gritos y pitos los españolitos; enormes, bajitos, hacemos por una vez algo a la vez”. Ahora bien, si uno se pone purista, la uniformidad de comportamiento que destaca el éxito musical de los hermanos Cano se ha ido adulterando en los últimos tiempos. Al menos, en lo concerniente al tipo de uva que nos llevamos a la boca y que, enseguida, despachamos hacia un atiborrado estómago con la tensión de no perder el frenético ritmo de las Campanadas.
“Las uvas sin pepitas ganan por goleada a las uvas con pepitas. Empezaron poco a poco, pero ya son las reinas estos días. Son más cómodas, ahorran el trabajo de quitar las semillas”, afirma Javier Bermejo, que desde los 11 años trabaja en su puesto de frutas del Mercado del Ensanche. “Antes solo había una única variedad de uva, la ‘aledo’, que es de la zona de Alicante y que madura muy tarde . Ahora, en cambio, con la globalización hay muchas variedades foráneas de uva: blancas, rosas, de Perú, de Italia, de Sudáfrica y de otros rincones del mundo”.
No es el único comerciante que opina igual. “Para Nochevieja vendemos más uva sin pepitas que con pepitas”, cuentan desde Mercairuña la firma Frutas Iruña. Al auge de las uva sin pepitas, explican, han contribuido las nuevas presentaciones de las uvas de la suerte: envasadas en copas o en cajas que simulan relojes. Todas con uvas sin pepitas.
El tema va aún más allá. Empiezan a proliferar en los lineales uvas, además de sin pepitas, ya peladas. Quizá porque la Sociedad Española de Otorrinolaringólogos aconseja, mediante nota de prensa, no dar uvas a los menores de 5 años (que cogen la costumbre de celebrar el inicio de año con gominolas, trozos de chocolate, aceitunas o jagos de mandarina). A los adultos, los citados médicos recomiendan tomarlas “sin piel, pepitas y partidas en trozos de forma longitudinal”. Para endulzar el asunto y contribuir a la creciente diversificación, sepan que también se venden, además de peladas y sin pepitas, en latas con almíbar. Al gusto.
PRECIOS, DESDE 3 A 19 EUROS EL KILO 
La gran variedad de uvas también se refleja en los precios. En un recorrido por supermercados y fruterías, la uva blanca  variedad 'aledo'  y con semillas,  la tradicional, se vende al peso a un precio de entre 3 y 4 euros el kilo, aunque en varios comercios se ofrece en bandejas de 500 gramos, que cuestan la mitad. 
 El kilo de uva blanca sin semilla oscila entre 5 y 7 euros.  También se puede comprar uva rosada sin semillas al peso por 7,95 euros el kilo y uva moscatel a entre 5 y 6 euros el kilo.
Si se opta por las presentaciones, el precio del kilo se encarece. La bolsa con una copa con doce uvas cuesta en torno a 1,30 y 1,6 euros y el envase con 12 uvas peladas y sin pepitas sale por 0,99 euros.  El precio de la uva en almíbar es de 1,90 el pack de dos latas con 12 uvas, lo que supone 19 euros el kilo.


EL ORIGEN DE LA TRADICIÓN DE COMER UVAS EN NOCHEVIEJA

Aunque parezca que siempre hemos comido uvas para empezar el año, realmente se trata de una tradición relativamente reciente. De hecho, este rito social cumplió en 2009 su primer centenario. Fue en el año 1909 cuando se inició esta costumbre española. Entonces, cuentan, la cosecha de uva en el país fue desmesurada y provocó un gran excedente de esta fruta con la consiguiente caída de precios para los productores. Ante la crisis, los cosecheros de uva idearon que comer doce uvas con las campanas traería suerte y fortuna para el año venidero. El peculiar llamamiento de los cosecheros de uva tuvo éxito y hasta hoy. La costumbre cuenta que el comer uva da buena suerte solamente a quien consigue tomar las doce uvas una a una, al son de las campanadas y acompañadas por un deseo por cada uva. 

Tradiciones de otros países​. Por ejemplo, en Italia comen lentejas a partir de las 12 de la noche. En concreto, el plato protagonista son la lentejas estofadas con pata de cerdo. En Dinamarca saltan al suelo desde una silla y rompen platos. En Grecia, a medianoche, se apagan todas las luces de la casa y se tira una granada en el escalón de la puerta de entrada principal. Cuantas más semillas se derramen, más próspero será el nuevo año.

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