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Tráfico

Mensaje a vida o muerte en la carretera

Cuatro víctimas de tráfico de la asociación ADACEN acudieron este lunes al peaje de Imárcoain junto a trabajadoras sociales, una psicóloga y la Policía Foral para concienciar a los conductores del peligro de una conducción inadecuada

Ampliar Luis González y la trabajadora social de ADACEN, Usua Purroy, saludan a Fátima Ramos, quien bajó del coche emocionada tras escuchar la historia de su accidente de tráfico
Luis González y la trabajadora social de ADACEN, Usua Purroy, saludan a Fátima Ramos, quien bajó del coche emocionada tras escuchar la historia de su accidente de tráficoiván benítez
Publicado el 22/11/2022 a las 06:00
No hacían falta este lunes demasiadas palabras en la cuneta de la Ap-15. Las miradas, las manos, los gestos, los silencios, la presencia de cuatro víctimas de accidentes de tráfico a la altura del peaje de Imárcoain fue más que suficiente para comprender el mensaje que lanzaban a un mes de la Navidad.
Como todos los años por estas fechas, la Asociación de Daño cerebral de navarra (ADACEN) en colaboración con la Policía Foral llevaron a cabo un dispositivo de concienciación en el marco del Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico.
Las trabajadoras sociales, Marta Sanz y Usua Purroy, y la psicóloga Andrea Urtasun arroparon, a pie de autopista, los recuerdos de cuatro hombres de entre 40 y 53 años a los que un día se les quebró la vida. Cuatro personas que propusieron a los conductores que aceptaron detenerse frente a ellos, bajar la ventanilla y ponerse en su piel. “Hoy es un día importante porque es su historia de vida y van a concienciar para que no vuelva a ocurrir”, suscribía Marta Sanz antes de comenzar. Para Andrea Urtasun, psicóloga en prácticas de 29 años, era su primera vez. “Ellos nos están mostrando cómo se puede terminar tras un accidente vial”, describía el momento.
A partir de las once de la mañana, los policías del cuerpo autonómico empezaron a desviar los coches hasta la báscula de camiones. Allí esperaban alineados los cuatro usuarios.
A Teodoro Abajo ‘Teo’ (58 años) le cambió la vida cuando conducía un camión. Estaba a punto de nacer su hijo en 2006. A Joshe Echenique (42) le saltó por los aires en septiembre de 2010, con 17 años. A Luis González (42) durante la Navidad de 2010. Y a Josu Zúñiga (53) en 1990. “Cuando solo era un mozo”.
Los vehículos se detenían y las palabras temblaban. Jesús Unanue bajó la ventanilla y prestó atención a Teo. “El accidente cambió mi vida”, le soltó a quemarropa. “Ahora eres menos libre y dependes de otras personas. Es como volver a nacer. Y no olvides que al volante llevas a tu familia”. Jesús, de 51 años, reconocía que las palabras de Teo le habían dejado “tocado”.
A la derecha, Luis González se comunicaba con César de la Fuente, conductor de 44 años. “Era Nochebuena y di cinco vueltas de campana por una placa de hielo después de salir de cenar de casa de mis padres”, explicaba. Mientras, Usua Purroy agarraba la mano de Luis con firmeza, transmitiéndole confianza a la hora de expresarse. Al acabar, el conductor no dudó en sincerarse: “Te pones en su lugar. Sus palabras me ayudan a recordar que hay que tener más cuidado”.
Más allá se encontraba Josu. “Un tractor me sacó de la carretera, iba en mi coche, no tenía pareja ni niños”, le dijo a Alberto Angoy, admitiendo que estaba impresionado. “Viajo mucho y escucharles impacta, nunca piensas que te pueda ocurrir a ti”.
Fátima Ramos y José Martínez, de 54 y 57 años, se emocionaron al escuchar a Luis. Al terminar la exposición, ella decidió salir del coche. Necesitaba sentir de cerca a este joven que quedó en silla de ruedas con 30 años. “Ahora mismo estamos sintiendo mucho dolor, mucha tristeza”. El mensaje de Luis les agitó especialmente. “No hace mucho tiempo perdimos a un amigo y murieron otras dos personas que no tenían que haber muerto”, se explicaron.
El testimonio de Joshe desgarraba por su claridad. “Nos comimos un camión en la carretera de Aoiz y fui víctima colateral. Mi padre murió y pocos años después del accidente me quedé en silla de ruedas”. Eva Rodríguez se quedó muda. Su mirada lo decía todo.
Uno de los policías presentes también sufrió un accidente en primera persona. Elías Castilla trabajaba como motorista de tráfico cuando fue embestido por otro coche que se cruzó a su carril. Elías regresaba a comisaría después de trabajar en una vuelta ciclista. El conductor se durmió. Era la una y media de la tarde.

“Nos puede tocar a cualquiera, como me pasó a mí”

Una cuarta parte de las personas afectadas por daño cerebral adquirido lo son por un traumatismo craneoencefálico, el 70% de ellos debido a un accidente de tráfico. Un porcentaje, informan desde ADACEN, que se eleva cuanto más joven es la persona. En Navarra se estima que hay 6.500 personas que padecen daño cerebral adquirido de carácter crónico, de las que 1.300 tienen su origen tras sufrir un siniestro en la carretera.
“En el año 2022 tenemos en cifras brutas 3.800 accidentes de tráfico atendidos por la Policía Foral. Y el 25% son por irrupción de animales en las vías, principalmente jabalíes y corzos”, esboza el policía foral Elías Castilla. “Otros motivos por los que ocurren son la pérdida de atención en la conducción, sobre todo en el uso de los dispositivos móviles, entre otros”, añade. “Tenemos que concienciarnos de que llevamos prácticamente un arma entre las manos y si nos despistamos y perdemos el control del coche es un arma que hace daño”.
En este mes de octubre, Navarra ha superado las cifras mortales por accidentes de tráfico respecto a 2021. “Y nos presentamos en las puertas de la Navidad”, recuerda el agente. “Aumenta el tráfico y la meteorología no ayuda. El fin de semana pasado de lluvia los accidentes aumentaron un 20%”.
EN PRIMERA PERSONA
“¿Que cómo afecta un accidente de tráfico en el entorno inmediato? Pudo contarle cómo afecta en primera persona, porque me atropellaron cuando estaba trabajando... Todo alrededor se transforma en crispación y nervios. La vida da un vuelco”.
Después de una vuelta ciclista en Villatuerta, conduciendo una moto de regreso a comisaría, un joven que se quedó dormido al volante pasó al otro carril llevándose por delante al agente. Era la una y media de la tarde. “Ocurrió en 2007 y desde entonces tengo mi vida un poco limitada. Las secuelas han quedado ahí. Cuando vengo a un dispositivo de este tipo lo que veo es a conductores muy sorprendidos. No nos damos cuenta de que podemos terminar como ellos. Nos puede tocar a cualquiera, como me pasó a mí”.
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