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Adicción al juego

Uno de cada cinco adolescentes se ha jugado dinero

La asociación Aralar alerta del "inicio cada vez más temprano" y de la "invisibilidad de las mujeres con ludopatía"

Ampliar La asociación Aralar instaló este sábado una mesa informativa. Desde la izda.: Manuel Buzón Fuentes, la presidenta Raquel Pardo del Burgo, Marian Petkov Hristov, y Nieves Estabolite Beroiz
La asociación Aralar instaló este sábado una mesa informativa. Desde la izda.: Manuel Buzón Fuentes, la presidenta Raquel Pardo del Burgo, Marian Petkov Hristov y Nieves Estabolite Beroiz©Jesús M Garzaron
Actualizado el 30/10/2022 a las 09:55
El 20% de los adolescentes de entre 14 y 18 años jugaron con dinero en 2021. Si se considera sólo a los varones de ese rango de edad, la cifra sube hasta el 27,6%, mientras que en las mujeres cae hasta el 12,6%. 
"La edad de inicio en el juego se da a edades cada vez más tempranas", alertó este sábado la asociación Aralar, que lleva 26 años trabajando para prevenir y tratar esta adicción. Este sábado, coincidiendo con el Día Nacional Sin Juego de Azar, la entidad instaló una mesa informativa en Mercaderes. 
Son unas 100 personas las que cada año son atendidas por Aralar por sus problemas de juego. El 63% de los nuevos ingresos tiene menos de 35 años, y la tendencia es que esa edad es cada vez más baja. Según el informe anual sobre Adicciones Comportamentales del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, hecho público esta semana, la edad media de inicio se sitúa en los 15 años para la modalidad on line y en los 14,6 para la presencial. 
El anonimato, el fácil acceso, la inmediatez, la incorporación de técnicas aleatorias en los videojuegos, la posibilidad de apostar pequeñas cantidades de dinero o la falta de conciencia del dinero virtual son algunas de las causas que favorecen el desarrollo de esta adicción, según manifiestan los jóvenes en algunas encuestas oficiales
Pese a que cada vez hay mayor conciencia social sobre esta adicción, el juego sigue estando "muy normalizado" y su peso en la economía crece año a año. "Cada vez más personas juegan y se baten récords de dinero jugado", apuntan desde Aralar. En concreto, en 2020, 6 de cada 10 personas de entre 15 y 64 años había jugado con dinero, bien fuera en modalidad presencial o a través de la red. En Internet, las apuestas deportivas son la modalidad predominante entre los hombres, mientras que ellas se decantan más por loterías y juegos tipo 'rasca'. En el juego presencial son mayoritarios los juegos de lotería convencional e instantánea para ambos sexos. 
UN TERCIO INVISIBLE
Se calcula que una de cada tres personas con problemas de juego es mujer, pero en Aralar solamente representan el 11,5% de los atendidos. "En cambio, son la mayoría de quienes vienen como figura de apoyo", explica Raquel Pardo, presidenta de la asociación, que ha puesto en marcha una campaña específica para este colectivo. "Si ya hay una mala imagen social de la persona con ludopatía, las mujeres están doblemente estigmatizadas", valora."Queremos decirles que estamos aquí para acompañarlas, sin juzgarlas. Que no tenga miedo, que den el paso y pidan ayuda". 
Aralar calcula, extrapolando datos de informes nacionales, que en Navarra hay alrededor de 2.500 personas con un posible trastorno de juego, mientras que en una situación de juego problemático, es decir, en un estadio anterior, se encontrarían unas 6.800. 
Solamente en el registro de autoprohibidos de la Dirección General de Juego había a finales de 2021 639 personas que, voluntariamente, optan por vetar su entrada a bingos y otras salas. Sin embargo, sumando todos los casos que atiende Aralar (100 al año), más los que figuran en las memorias del departamento de Salud y los que abarcan otras entidades, solamente en torno a unas 200 estarían recibiendo tratamiento.  "Reclamamos más recursos para la atención, tanto en la red pública como para la que prestan entidades sociales como Aralar". También pide "más información" y "que las campañas de prevención comiencen a edades tempranas". 

Raquel Pardo, presidenta de Aralar: "El juego está muy normalizado"

¿Por qué las mujeres con esta adicción están invisibilizadas?
Tiene que ver con el rol de la mujer, que está mucho más acostumbrada a ser la cuidadora que a pedir ayuda. En este caso, es la cuidadora la que necesita que la cuiden, y a veces es difícil reconocer que ha llegado el momento de pedir ayuda. Estamos preocupadas con este  tema porque somos conscientes de que hay mujeres ludópatas, aunque a nosotras nos lleguen pocas. Hay que tener en cuenta, además, que ellas están todavía más estigmatizadas que los hombres. 
¿Se puede trazar un perfil entre esas 100 personas que atienden al año?
Cada vez está viviendo gente más joven. Hace 26 años, cuando se fundó la asociación, lo que teníamos era a una persona de mediana edad, sobre los 50 años, con adicción a las tragaperras sobre todo, también al bingo. Pero los tiempos han cambiado. Ahora se empieza muy joven con las pequeñas apuestas deportivas, on line. Nosotros sólo atendemos a partir de los 18 años, pero te confirman que para entonces llevan ya 2 o 3 años jugando. 
¿Hay algún factor de riesgo?
La exposición a pantallas no favorece, desde luego. Y luego está la irrupción tan enorme de las apuestas deportivas. Toda la vida han existido las quinielas, pero esto es un mundo tan amplio que puedes hacer ahora mismo una apuesta para una partida de bolos en Nueva Zelanda. Es algo muy globalizado, muy universal, y tiene ese componente de la inmediatez, de querer el dinero ya. Todo eso supone un peligro muy grande. 
¿No existe ningún control para asegurarse de que quienes apuestan son mayores de edad o son muy fáciles de esquivar?
Es muy fácil saltárselos.El control de acceso es una de nuestras exigencias de cara a la nueva ley. Las máquinas de apuestas deberían tener un sistema de identificación digital o facial, o al menos pedir un carnet, para que ella misma reconozca que esa persona es mayor de edad. Está comprobado que la mayor parte de personas se inicia en las máquinas de apuestas de los bares. Entendemos que para los camareros es muy difícil ejercer esta responsabilidad. Por eso nos oponemos a que se puedan activar con un control remoto, como las máquinas de tabaco. Por otro lado, en las salas de apuestas o en los salones de juego tiene que haber una persona que controle el acceso o un sistema de tornos. También pedimos que las personas que ya han iniciado el proceso de salir del juego se puedan autoprohibir la entrada, como ya sucede en los bingos. Esto parece que se pretende hacer con la nueva ley, pero nosotros queremos que sea ya, no para mañana. Los plazos son importantes. 
¿Por qué hay algunas personas con ludopatía que son atendidas por el servicio público de salud mental y otras no?
Desde Atención Primaria se les deriva a Salud Mental, pero está todo muy colapsado. Las citas pueden distanciarse hasta 3 meses, y en 3 meses el retroceso y los problemas causados pueden ser muy grande, a todos los niveles. No dan a basto y, además, los propios profesionales reconocen que no son especialistas en este campo. Está comprobado que como mejor se trabajan este tipo de casos es con terapias comunitarias, donde la persona se encuentra con gente en la que se reconoce. Por eso, nosotros siempre hemos ofrecido toda nuestra colaboración a Salud Mental. Ya le hemos lanzado a la nueva gerencia el mensaje: tenemos que trabajar juntos. Ya sea vía convenio, concierto, o como sea. 
¿Se va avanzando en cuanto a conciencia social frente a este problema?
Creo que sí. Antes de la pandemia hubo una manifestación promovida por plataformas vecinales que fue muy importante. Nosotros llevamos 26 años hablando de las mismas cosas, pero a veces se nos tacha de alarmistas. En cambio, cuando es el pueblo el que lanza el grito de alarma, entonces parece que sí se empiezan a tomar cartas. Ese día, el de la manifestación, muchos políticos se pusieron las pilas y fuimos llamados por distintos grupos para ver cómo se puede atajar el problema. 
¿Y qué habría que hacer?
El problema es que el juego está muy normalizado. Las administraciones tienen que ofrecer alternativas de ocio saludable para los jóvenes, y no llenar el Casco Viejo o los barrios de salas de apuestas y salones de juego. También creemos que hay que hacer más tarea de información y prevención. El juego es una realidad que está afectando a día de hoy a nuestros jóvenes, a los que se les presenta un futuro desalentador en mi opinión. 
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