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Micología

La sequía reduce la aparición de especies de setas en Navarra

La eclosión de primeros de septiembre, que roció de hongos el norte tras una intensa precipitación, fue una excepción: “Falta agua en el monte”

Ampliar Un ejemplar micológico, aislado entre vegetación espesa, en la zona de Jaurrieta
Un ejemplar micológico, aislado entre vegetación espesa, en la zona de JaurrietaMontxo A.G.
Actualizado el 24/10/2022 a las 08:55
Aficionados y expertos en micología miran al cielo. Su actitud, que bien pudiera ser de súplica para implorar la llegada de lluvia constante, es de resignación ante una campaña otoñal poca benévola a sus ansias de recolección. El suelo carece del grado de humedad necesario para que brote su bien preciado. Las intensas precipitaciones registradas el 18 de agosto, con una réplica de fructificación abundante a las dos semanas aproximadamente, unidas a episodios aislados de lluvia no han sido suficientes para empapar la tierra. “Se está retrasando la fructificación”, concluye Javier Gómez Urrutia, micólogo perteneciente al equipo gestor del Parque Micológico de Ultzama. Hay voces que en el País Vasco, por ejemplo, se aventuran a predecir un retraso de la abundancia a noviembre e incluso diciembre.
El subsuelo de zonas tradicionales está abonado con micelio pero faltan condiciones para que eclosione con la diversidad de formas y especies que en temporadas de bonanza hacían las delicias de aficionados con la llegada del otoño. Lo ocurrido a primeros de septiembre, con un copioso golpe de hongos con el verano ya avanzado en las comarcas que miran al Cantábrico como también en el Parque Micológico de Erro-Burguete-Roncesvalles, adquiere los tintes de excepción, visto lo visto hasta la fecha en la considerada temporada alta de recolección. “Hubo hongos como no se había visto desde hace años”, recuerda María Manzanal, de Uxamalur, especializada en visitas guiadas, divulgación y sensibilización en proyectos escolares. La alianza de calor y humedad -con el registro de 223 litros en Lesaka el 18 de agosto- regaló una producción desmesurada.
Sin embargo, la sequía pertinaz en una estación veraniega alargada descubre un paisaje preocupante: “Hay boletus, pero en poca cantidad. La producción de otras especies es muy escasa”, señala María Manzanal. En su apreciación coincide Javier Gómez: “Hay menos variedad y menos cantidad de setas”. Los boletus edulis han fructificado pero de forma aislada.
Janet Torrea Urbeltz, bióloga y ambientóloga, responsable del parque micológico de Erro-Burguete- Roncesvalles, confirma la apreciación de sus homólogos en Ultzama sobre una campaña descrita por el nivel de humedad bajo mínimos.
“Cuatro meses de sequía en Ultzama es algo que no es habitual. Lo normal es que se concentre en el mes de agosto. Si aquí estamos así, de Pamplona para abajo ni te cuento”, sostiene el micólogo del acotado de Ultzama.
Hay especies, como los hongos micorrízicos -robellones, trompetillas, etc-, que ayudan en la nutrición y agua a los árboles y que necesitan de precipitaciones continuas en un clima templado. Sin tales condiciones, su aparición se torna tardía. Aunque rece como premisa de garantía en la producción micológica la combinación de humedad y temperatura, las variedades son caprichosas y están sujetas, por tanto, a factores particulares. He ahí una posible explicación a la demora en la producción de algunas de ellas.
EL CAMBIO CLIMÁTICO
Los entendidos hablan de efecto del cambio climático. “Es cierto. El clima está cambiando. Siempre lo ha hecho a lo largo de la historia. Lo único es que este último cambio está siendo muy rápido. Ha habido cambios más intensos de temperatura y humedad”. Para Javier Gómez, “si alguien ha sido capaz de adaptarse a los cambios que se han producido a lo largo de la historia ha sido la vegetación, los bosques”.
No es extraño que, a la vista de las circunstancias que han dejado de ser novedad por la tendencia marcada en el clima de un tiempo a esta parte, determinadas especies hayan aparecido en primavera cuando antes eran exclusivas del otoño.
Sea como fuere, y a pesar de la necesaria espera que será mayor o menor en función de la cantidad de lluvia de estos días, los aficionados se han echado al monte con la cesta de mimbre en el brazo. “Sigue habiendo demanda. El cupo está a tope en Ultzama casi todos los días”. Javier Gómez ofrece un detalle de la expectación que, a estas alturas del año, despierta la micología. Cualquier excusa es buena para ir al monte. “Cada vez hay más gente que dice: ‘Es la primera vez que voy a por setas’. Existe una cultura de recolectar”. Los deseos, en este caso, están trufados de la necesaria paciencia como virtud que todo lo alcanza. Lógicamente, tal y como están las cosas no es para menos.

“Los hongos son vitales para que los árboles sobrevivan a esta sequía”

La relación entre árboles y hongos es “una simbiosis perfectamente orquestada”. El mutuo apoyo es crucial en períodos extremos, como el azotado por la sequía. “Es un hecho que los árboles tienen inteligencia y cultura. Si no estuviesen unidos entre ellos a través de los hongos no podrían sobrevivir a esta sequía. Los hongos son vitales”. El micólogo Javier Gómez Urrutia habla de la función de “bombeo de agua” que están realizando los hongos a los árboles en una época de necesidad acuciante como la vivida. “Los bosques están cambiando. Los robles y las hayas están sufriendo”, señala. Ejemplo de su delicado estado es el desprendimiento de hojas que algunos ejemplares debieron realizar en agosto y septiembre como medida de supervivencia. Con todo y a pesar de las actuales circunstancias, los árboles son fuente de abastecimiento para los hongos en esa recíproca colaboración que mantiene para garantizar su existencia. “Los boletus cogen su alimento de los árboles directamente. Lo que los árboles fotosintetizan se convierte en materia orgánica que llega a las raíces y de aquí a los hongos. Así pueden crecer y así aparecen los golpes de hongos”, describe el especialista, miembro del equipo gestor del acotado de Ultzama. Esto como norma.
Las perspectivas están definidas por los efectos que producirá el cambio climático en hayedos y robledales. “En los mapas del cambio climático que hay en Navarra aparecen estos bosques como los más afectados por el cambio climático”, señala Javier Gómez Urrutia.

Lesaka sanciona ir al monte en coche sin permiso

​Circular en vehículo a motor por pistas de los montes de Lesaka sin permiso municipal puede ser objeto de sanción. El Ayuntamiento de la localidad se acoge al contenido de una ordenanza para preservar el bien natural de toda injerencia que sea amenaza para su estado de conservación. Los empadronados, con sus coches o motos domiciliados en la localidad, pueden acceder a una tarjeta expedida por el Ayuntamiento que permite el libre tránsito. También pueden aspirar a tenerla vecinos del entorno con propiedades o ganado en prados de Lesaka. En las últimas semanas, tanto el Seprona, como la Policía Foral o los alguaciles han interpuesto sanciones a recolectores de setas que circulaban en su coche por el monte. “Hay gente que solo viene a por hongos. Se nos hace difícil controlar la situación”, señala el alcalde, Ladis Satrustegui (EH Bildu). La medida busca concienciar, añade.

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