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Crisis energética

Navarra, ante el invierno energético: riesgos y oportunidades

La amenaza rusa de cortar el gas a Europa ha pillado al viejo continente con el pie cambiado. Navarra no es una isla y una escasez del gas elevará aún más los precios. Hoy, varios expertos abordan las aristas de esta nueva crisis energética

Ampliar Model of natural gas pipeline and decreasing stock graph, July 18, 2022. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration
Una tubería de gas con una gráfica descendente de fondo. A menor disponibilidad, mayores precios. REUTERS/Dado Ruvic/IllustrationDADO RUVIC
Publicado el 01/08/2022 a las 06:00
El desastre de la central japonesa de Fukushima (2011) y el posterior repliegue nuclear iniciado por varios países europeos, con Alemania a la cabeza, no pasó desapercibido para el presidente ruso, Vladimir Putin. Más bien se debió frotar las manos, conocedor de la dependencia de sus vecinos occidentales respecto del gas que sale de sus tuberías. Por ello, los cortes puntuales del suministro ruso en las últimas semanas son más que una velada amenaza de lo que puede ocurrir el próximo otoño. Por desgracia para Europa, el desmantelamiento de centrales nucleares y de carbón no se ha equilibrado con un mayor peso de las renovables en el mix energético (el conjunto de fuentes que intervienen en la generación eléctrica de un país) y el gas sigue siendo imprescindible a través de las centrales de ciclo combinado. Al menos, la contrapartida a la escalada de precios de la energía es que las renovables son hoy más competitivas que nunca, pero no hay tiempo para que asuman un liderazgo ante un corte de suministro de gas desde Rusia. En este escenario, Bruselas ha apremiado al ahorro de un gas que es necesario no solo para la producción de la electricidad que utilizan la industria y los hogares, sino también para el calentamiento de estos en invierno. España ha aducido su menor dependencia del gas ruso, frente al argelino, para ahorrar menos gas. Pero no deja de ser hacerse trampas al solitario. Si hay una escasez de gas ruso, lo notará el bolsillo navarro, pues el mercado es global y los precios subirán para todos. Así que el ahorro será imperativo, sobre todo para las rentas más bajas. A día de hoy, el gas natural supone más del 27% de la energía final que se consume en Navarra. En los años previos a la pandemia dejó una factura de unos 270 millones de euros.
CARBÓN Y NUCLEAR, ¿UNA SOLUCIÓN DE EMERGENCIA?
El físico nuclear Joaquín Sevilla, profesor en la UPNA, resalta que Europa entera puede enfrentarse a un problema “importante” el próximo otoño porque en el mix energético europeo, especialmente en algunos países, como Austria y Alemania, “la componente del gas, y especialmente de origen ruso, es muy importante. Tanto -añade-, que no van a tener posibilidad fácil de sustituirlo por otras alternativas a tiempo”.
Por ello, “los países tendrán que echar mano de lo que tengan. Y programas que ya estaban decididos, como el cierre de centrales nucleares y de carbón posiblemente se revertirán”. De hecho, recuerda, España ya valora la reapertura de la central térmica de Aspontes, en A Coruña, alimentada con carbón, pese a que un posible corte de gas ruso no afectaría tanto a la disponibilidad de este combustible en nuestro país.
A su vez, algunos países como Alemania y Francia comienzan a replantearse el repliegue nuclear -energía incluida este año por la Unión Europea entre las fuentes verdes-.  El Gobierno de Sánchez, fiel a la filosofía de su coalición, no baraja la reapertura de ninguna nuclear. Tampoco sería una tarea fácil pues, como recuerda el físico Joaquín Sevilla, “este tipo de centrales comienzan a desmantelarse una vez se cierran y su puesta en marcha podría ser cuestión de muchos meses”.
Sin embargo, pese a que la crisis del gas ruso pueda dar una oportunidad a corto plazo al carbón y la nuclear, la apuesta europea por las renovables y la electrificación del consumo energético parecen no tener vuelta atrás. Y Joaquín Sevilla destaca una buena noticia: “Si la energía se sigue manteniendo muy cara, las energías renovables, que ya resultaban rentables a precios intermedios, van a ser a partir de ahora mucho más competitivas”.
¿SE PUEDE PRESCINDIR HOY DEL GAS Y ASEGURAR EL SUMINISTRO DE LUZ?
Pese a que el gas contribuye con poco más del 18% a la generación de electricidad en España, su alto coste en el último año ha disparado el precio de la luz. En este punto surge la pregunta. ¿Se podría prescindir del gas en el mix eléctrico y evitar que siga escalando el precio de la luz en los próximos meses? Combinar el uso de fuentes renovables y de centrales nucleares para garantizar el consumo eléctrico plantea problemas por el diferente funcionamiento de ambas fuentes, según explica el ingeniero Francisco Galán Soraluce. “La energía nuclear funciona de modo continuo y con potencia casi constante. Es una aportación segura durante las 24 horas del día”. En cambio, las principales renovables son la eólica, “que produce según el viento que haya”, y la fotovoltaica “que produce según la hora del día y el estado del soleamiento”.
“La necesidad de generar en cada momento la potencia que se demande hace que, ni la nuclear por su valor fijo a lo largo del día, ni, sobre todo, las renovables por su carácter variable, sean la solución para asegurar el suministro eléctrico en todo momento. Actualmente, se resuelve el problema con la potencia de ciclos combinados de gas que se ajustan en cada momento a la demanda necesaria”, explica Galán.
Y pone un ejemplo muy concreto con lo ocurrido en la generación eléctrica el pasado 22 de julio. Si la demanda en España es de 892 GWh/día, esa jornada se produjeron 170 GWh mediante energía eólica y 165 GWh con energía nuclear. “Ese día se aseguró la demanda con el suministro de 280 GWh producidos con gas en centrales de ciclos combinado”. Por ello, concluye Galán que si se quiere prescindir del gas, el futuro debiera asegurarse “aumentando la energía almacenada, con centrales hidroeléctricas reversibles, con baterías o con sistemas de hidrógeno verde. Sin contar con estas soluciones no es posible prescindir del gas, pero no parece que se esté planteado este tema correctamente”.
BOMBAS DE CALOR, ALTERNATIVA A LA CALDERA DE GAS
En Bruselas no hay dudas de que tenemos por delante un otoño e invierno de turbulencias por una más que probable escasez de gas y de ahí su plan de contingencia con la propuesta a los países miembros de la Unión Europea para que de aquí a marzo ahorren un 15% de gas. Eso incluye también a los hogares, a los que se les pide bajar algún grado el termostato. La propuesta es controvertida y los países del sur, como España, han logrado que se les exija un ahorro menor. En todo caso, Francisco Galán tiene claro que el ahorro “no va ser la solución al problema” y el físico Joaquín Sevilla reconoce que el ahorro en los hogares e industrias navarras se acabará imponiendo el próximo otoño-invierno, pero por una cuestión de necesidad de “apretarse el cinturón” por el alza de los precios, más que por una recomendación.
Y es que para Sevilla es evidente que ante una menor oferta de gas, “los países europeos afectados van a buscar otras alternativas, como el gas argelino, y los precios acabarán encareciéndose para todos”. Y tirando de la máxima de que la mejor energía es la que no se consume, el profesor de la UPNA cree que es momento de recordar que para frenar el cambio climático “también hace falta gastar menos, tener una forma de vida más austera en lo que a energía supone. Y aunque sea por razones desagradables y de una forma más brusca de lo que nos gustaría, unos precios muy altos nos pueden obligar a esa austeridad”.
En cuanto a las posibles formas de afrontar el encarecimiento del gas, el delegado de Iberdrola en Navarra, Eduardo Ryan, pone de relieve que existen formas de ahorrar para los hogares. Así, frente a las calderas de gas, sugiere la instalación de bombas de calor o aerotermia, “que utilizan una fuente de energía renovable y su eficiencia es muy superior al resto de tecnologías. En concreto, la eficiencia de una bomba de calor puede llegar al 350% cuando una caldera de gas convencional está en torno a 70-80%”, dice.
“Pensemos -argumenta- que dos terceras partes del consumo energético de los hogares se destina a calefacción y aires acondicionados. Cada hogar que sustituye su caldera de combustible fósil por una bomba de calor, pasa a conseguir el mismo nivel de confort consumiendo sólo la cuarta parte de energía que antes y en forma de electricidad que si la obtiene de la red ya es un 40% renovable, pero además puede tener la opción de autoproducírsela con fotovoltaica por ejemplo.”
Eduardo Ryan no tiene ninguna duda de que estamos “ante una crisis climática y energética” y recuerda que sólo el 12,5% de la energía que consumimos es sostenible (Hoy en día el 75% de la energía de consumo final es de origen fósil (gas, carbón petróleo) y el 25% de consumo eléctrico restante, solamente la mitad tiene un origen renovable), por lo que, subraya, la descarbonización “es un reto integral, transversal”. También deja un recado a los legisladores y les recuerda que las energías renovables, “que son el futuro de una economía verde, necesitan un marco estable porque nos jugamos mucho ralentizando la transición energética”.
EL GOBIERNO DE NAVARRA APUESTA POR UN MENOR CONSUMO DE GAS
Desde el Gobierno foral, el consejero de Desarrollo Económico y Empresarial, Mikel Irujo, recuerda que la dependencia navarra del gas ruso es casi nula, “pero es obvio,        -añade- que el escenario de guerra ha agravado la tendencia alcista en precios iniciada hace ya un año”. “Según el Nastat -explica-, el IPC industrial energético ha aumentado en un 111% el último año. Esto es insostenible en el tiempo, y supone un enorme problema para la competitividad de las empresas europeas en el mundo. Además, el efecto rebote que puede producirse en caso de corte energético en Alemania es obvio. ¿Cuánto pueden seguir produciendo gran parte de las empresas navarras si Alemania y otros países de la UE detienen su actividad? Debemos acelerar urgentemente la transición energética, de esta manera salvaremos nuestro planeta, y también nuestras empresas”, plantea.
Respecto a la propuesta de Bruselas de ahorro en el consumo de gas, el Gobierno de Navarra la comparte plenamente. “Lo compartimos, entre otros motivos, porque ya lo estamos haciendo. La transición energética debe basarse en tres pilares, mayor generación de fuentes de energía renovables, fomento del autoconsumo y, por último, fomento de la eficiencia energética. En este último apartado, el Gobierno propone canales de ayuda, así como iniciativas de difusión de buenas prácticas (algo clave). En la última década (2010-2020) hemos reducido en un 16,25% el consumo de gas natural en Navarra. Ese es el camino”.
Finalmente, considera que un replanteamiento europeo de la energía nuclear “es una patada para adelante. Su eficiencia está sujeta a una gestión pública, tanto en su desarrollo, seguridad, así como en la gestión por miles de años de sus residuos. No -añade Irujo-, tenemos que hacer una transición real. En la última década hemos reducido en consumo primario en carbón (-24%), hidrocarburos (-25,4%) y gas natural (-16,25%). Las renovables son la eólica y solar, pero también la biomasa, biogás, biodiesel, geotermia o apuestas por el hidrógeno, entre otras. Ese es el camino”.
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