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Meteorología

¿Golpe de calor a mediados de mayo?

Mayo es un mes con un grado elevado de inseguridad pues nos encontramos en un período de cambios entre la primavera que se va retirando y el estío que comienza a despuntar

Ampliar La sombra, un bien preciado estos días
La sombra, un bien preciado estos díase. buxens/a. arguiñariz
  • Javier María Pejenaute
Publicado el 14/05/2022 a las 06:00
El verano se nos ha echado encima. El fuerte calor llega con fuerza a mediados de mayo, a más de quince días todavía del inicio del verano meteorológico que, como todos sabemos, abarca los meses completos de junio, julio y agosto, y a cuarenta días del verano astronómico que comenzará el 21 de junio. Ramalazo veraniego anticipado.
Ahora tenemos un golpe intenso de calor. Una enorme cúpula, especie de lengua cálida que se extiende desde el norte de África hasta las islas británicas corona nuestro territorio. Simultáneamente, una potente vaguada anclada en el Atlántico nos envía por su lado oriental masas de aire tropicales cálidas del suroeste de procedencia africana. Éstas se calientan al paso de los sistemas montañosos peninsulares y dan lugar a un periodo de calor de mediados de mayo.
Si esta misma situación atmosférica sucediera en pleno julio o agosto, estaríamos hablando de una ola de calor. Al ser adelantada, lo que ocurre es que las masas de aire africanas no son tan intensamente cálidas en mayo, el sol no está todavía tan alto en el horizonte porque no hemos llegado al solsticio de verano, no hay tantas horas de sol para calentar (menos de quince horas de luz y más de nueve de oscuridad), y refresca lo suficiente por la noche como para poder conciliar el sueño (temperaturas mínimas en Pamplona entre 12 a 15 grados). O sea, más que ola de calor, lo más correcto es hablar de episodio o golpe de calor.
Estos golpes de calor en esta época del año, más frecuentes a finales de mes o en junio, duran alrededor de una semana o semana y media y a veces con altibajos intercalados. Terminan con la formación de núcleos tormentosos o bien con la llegada de masas de aire más templadas que sustituyen a las cálidas anteriores y que cortan el bloqueo del anticiclón. Si la tormenta es fuerte y se queda de temporal, el golpe de calor desaparece. Si caen cuatro gotas, como suele ocurrir en algunas ocasiones, persiste el episodio de calor, y enseguida empieza a calentar.
Estamos en fechas del veranillo de las rosas y del ruiseñor que en esta ocasión va a ser largo y prolongado, y que se caracteriza por jornadas cálidas y agradables entre el paso de dos borrascas, con mañanas suaves, y calor al mediodía y por la tarde. Se trata de los mejores días del año en Navarra. Que aparezcan jornadas de calor a mediados de mayo es normal. Más difícil es que tengamos varios días seguidos de calor agobiante con temperaturas de más diez grados por encima de lo que es normal.
El calor aprieta con fuerza en todas las comarcas navarras, sin librarse ninguna. Las jornadas resultan algo más moderadas, como es normal, en los valles pirenaicos y en las zonas montañosas. En el resto, el fuerte calor es la nota dominante. En el punto culminante del episodio, las temperaturas máximas no suelen andar lejos de los treinta y cinco grados en la Ribera y en los lugares más cálidos de Navarra Media, y superan los treinta grados en la cuenca de Pamplona, e incluso, en los lugares más cálidos de los valles Cantábricos, próximos al nivel del mar. El viento bochorno de dirección variable con predominio de la componente sur y sureste resulta pegajoso y molesto.
Pero conviene matizar un poco, sobre todo para los que temen el calor excesivo. Hay que tener en cuenta que no estamos en verano y que las temperaturas mínimas, salvo en el valle del Ebro, no suben de los 15 grados; eso quiere decir que refresca lo suficiente por la noche como para poder conciliar el sueño, ventilar bien la casa, y tener un confort climático mejor. Todavía vendrán jornadas más suaves.
¿Es normal este calor a estas alturas del año? No es lo habitual, pero tampoco es excepcional. Las efemérides nos muestran una enorme variedad de tiempos contrastados y meteoros diversos, más intensos y abundantes en estas fechas de mayo. Expresiones tales como que el calor aprieta igual que si estuviéramos en pleno agosto y que cuatro días después, parezca que haya llegado el invierno, eran y siguen siendo frecuentes. Se habla también de cosechas perdidas por la sequía y de incendios. También de la molestia al transitar por las calles de la capital en las horas centrales del día. A veces en diez días se pasa de temperaturas de invierno a las de verano. Se comenta que hay mucha gente resfriada por estos cambios bruscos de tiempo.
En definitiva, recordar que mayo es un mes con un grado elevado de inseguridad pues nos encontramos en un período de cambios entre la primavera que se va retirando y el estío que comienza a despuntar. Es normal que se sucedan, a veces de forma brusca, tiempos opuestos en Navarra que se encuentra en un territorio límite entre dos medios contrastados, cantábrico y mediterráneo, y sometida caprichosamente a dos masas de aire totalmente distintas, la polar y la tropical.
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