Psiquiatría
Manuel Gurpegui: "Los humanos son los que más matan a los de su especie"
Sobre memoria, concordia y la guerra en Ucrania desde una perspectiva científica y psicosocial. De estos asuntos habla el psiquiatra de Andosilla y ofrece información médica para entender la realidad


Actualizado el 22/03/2022 a las 11:44
Guerras, ataques, defensas y asesinatos. Así ha sido la vida (y la muerte) del ser humano desde el comienzo de los tiempos. Y así continuamos, desde el pasado 24 de febrero, cuando Rusia invadió Ucrania. Pero no solo influyen el instinto de supervivencia, el ansia de poder, las leyes o el identificar ‘al otro’ como al enemigo. También las hormonas y el cerebro tienen mucho que ver en estos compartimentos que, a veces, nos resultan tan inhumanos, aunque los practique el hombre. Así lo explica el psiquiatra Manuel Gurpegui (Andosilla, 1952), catedrático de Psiquiatría, que ha sido profesor en la Universidad de Navarra y la Universidad de Granada y que ejerce como especialista en esta ciudad andaluza. Invitado por la asociación ‘Memoria y concordia’, recientemente impartió una conferencia sobre estos asuntos en Pamplona. “No soy historiador ni jurista. Lo enfoco desde una perspectiva científica. Desde la psicobiología”, explica. Una realidad, ahora de plena actualidad con la guerra en Ucrania, que no cesa.
¿Cuál es el perfil psiquiátrico de Putin? Se le tilda de ‘loco’ pero tiene un gran respaldo popular...
No tengo ninguna base para atribuir a Putin un perfil psiquiátrico. Parece una persona disciplinada, entrenada (en la antigua KGB) para el mando y la planificación. Organiza la acción política, militar y propagandística.
¿Es el nuevo Hitler?
Solo veo el parecido en tratar de sacar a su patria de una situación de frustración. Tiene un enorme respaldo popular en Rusia.
¿Cómo se explica que los ucranianos prioricen la defensa de su patria antes que su familia? ¿Por qué funciona así la mente?
Nos sorprende desde la posición de las sociedades del bienestar, como la nuestra, que tiene como ídolo supremo la ‘calidad de vida’. Esto ocurre en la mente humana porque se vivencia como preferible luchar que salir huyendo dejando atrás algo tan querido. El alimento informativo, la propaganda, es fundamental.
Vemos a diario fotos de mujeres y niños huyendo del país y ya son muchos los refugiados entre nosotros. ¿Cómo afecta la situación de guerra a su salud mental?
Las consecuencias de una guerra son terribles. Hay un enorme atropello de vidas humanas, muertos y heridos física y psíquicamente. Pero no todo el mundo desarrollará un trastorno de estrés postraumático, que es una patología psiquiátrica grave. ¿Los síntomas? Pesadillas, reviviscencias diurnas, embotamiento emocional, dificultad para recordar, hipersensibilidad... A veces, se asocia con la depresión y el comenzar a consumir sustancias (alcohol, drogas...) Los menores (incluso los que están en el seno materno) son los más vulnerables y les afectará más tiempo.
Usted habla de la concordia. ¿A qué se refiere con este término?
Pongo el ejemplo de la Plaza de la Concordia de París. Inicialmente, se llamó Plaza de Luis XV; después, Plaza de la Revolución; y finalmente, de la Concordia. Es decir, la plaza de todos. Ni de los monarcas ni los revolucionarios. No podemos clasificar a la gente en ‘buenos’ o ‘malos’. Debemos contribuir a que todos estamos unidos. Aunque físicamente, a veces, podemos ver solo una parte.
¿Qué quiere decir?
Que nuestro cerebro se puede dañar y el lóbulo parietal, lesionar. De este modo, tendremos hemiagnosia y veremos solo una parte de la realidad (la izquierda o la derecha). Pero es algo muy infrecuente. Al margen de eso, nos conviene la concordia. Si no queremos seguir matándonos, como continúa ocurriendo.
Asegura que en todos los seres vivos existen dos modelos de relación: cooperación y competición.
Están presentes incluso en las bacterias. Y en una guerra hay respuestas biológicas a la amenaza (lucha, huida, hipervigilancia, hacerse el muerto,...) Pero se pueden resumir en dos: ataque y defensa. Hay personas que se defienden al sentirse atacadas y otras, no. Atacan sin más. Existe gente a la que le gusta hacer daño (asesinos, maltratadores, violadores...) En la agresión hay distintas respuestas motoras.
¿Cuáles son?
Existe una escalada. Una persona empieza por la agresividad verbal (gritos, insultos...) Después, pasa a tirar objetos (lanzar platos contra el suelo) y finalmente, a agredir a otros. La violencia está enraizada en el cerebro pero tenemos los ‘frenos morales’ (las leyes y las normas que nos dicen qué está bien y mal). Los humanos somos los mamíferos que más matamos a los de nuestra propia especie. Más que ningún animal. Hay autores que hablan de la diferencia de matar a los de tu mismo grupo o de otro. Es decir, no es lo mismo matar a alguien de tu familia que de otra. El conflicto social es parte de la historia humana y trasciende a las generaciones futuras.
¿Qué ocurre en el cerebro humano para matar en una guerra?
Hay disciplina y poder coercitivo.
¿Y en Ucrania?
Su historia en los últimos treinta años ha sido conflictiva. La invasión actual ha reavivado el sentimiento colectivo y la resistencia.
“La oxitocina nos vincula a la familia”
¿Por qué, en general, los hombres son más agresivos que las mujeres?
Por la testosterona, que es un esteroide (compuesto formado por vitaminas y hormonas). Los toros bravos se vuelven mansos cuando les castran. En algunos países, existe la castración quirúrgica y química para los violadores.
Esta es la reacción ante el ataque. ¿Y cuál es el mecanismo biológico de la defensa?
Tiene que ver con la observación (si interpreto que me vas a agredir) y aquí intervienen la serotonina y el cortisol (la hormona del estrés). Una persona que se quiere defender, porque ve que su puesto de trabajo peligra, se estresa.
¿Qué ocurre con la oxitocina?
Modula el altruismo en el grupo y promueve la vinculación, que es lo contrario de la guerra. Por eso, si me dicen que unas personas son de mi familia o de mi grupo, la oxitocina me vincula a ellas.
Sobre la memoria
La memoria, en general, tiene ahora muy mala fama. Sobre todo en la escuela. ¿Qué opina?
Dicen que hay que estudiar de forma creativa pero hay cuestiones que si no se aprenden de memoria, no se interiorizan: como las tablas de multiplicar. San Agustín decía que son tres las potencias del alma: la memoria, la inteligencia y la voluntad. Es un campo de estudio enorme y existen muchos tipos de memoria (visual, verbal, episódica, motora, de procedimiento...) Por ejemplo, nadar y montar en bici, que forman parte de la motora, no se olvidan nunca, aunque no se practiquen. Se consolidan fuertemente. Lo mismo ocurre con un idioma. Yo aprendí francés en la infancia y ya no lo hablo. Pero cuando voy a Francia, enseguida lo recuerdo. La sintaxis obedece a la memoria de procedimiento y el vocabulario, a la memoria semántica.
¿De qué depende que unas personas tengan buena o mala memoria para recordar los acontecimientos, lo que estudian...?
Totalmente de la genética. Viene de fábrica, aunque se puede entrenar aprendiendo poesías, memorizando... Es algo que se transmite de padres a hijos. Y en lo que influye muchísimo la crianza. Más que la educación.
¿Por qué hay personas que pierden la memoria por el Alzhéimer u otras enfermedades?
Porque se daña una parte del cerebro. Y lo que había quedado almacenado ahí es como si se borrase. La memoria de fijación y de consolidación han salido.