Rusia invade Ucrania
Yelena Korniienko: “¿Que dónde me gustaría estar ahora? En Ucrania”
A sus 19 años, su futuro estaba junto a su familia de acogida en Fustiñana, villa ribera donde reside


Publicado el 09/03/2022 a las 06:00
Yelena Korniienko, de 19 años, se encuentra en Fustiñana, a miles de kilómetros de su hogar en Ucrania. En esta localidad ribera ha pasado todos los veranos desde que en 2008 fue acogida por una familia solidaria con los niños afectados por la explosión de la central nuclear de Chernóbil. El mes pasado regresó junto a su “familia de Navarra”, y ahora compagina su trabajo como camarera y cocinera en Fustiñana con sus estudios de grado medio de Auxiliar de Enfermería en el CIP ETI de Tudela. Hace dos semanas, como cualquier joven de su edad, sus sueños hablaban de futuro. Un futuro que, desde el pasado 24 de febrero, con la invasión de Rusia a su país, parece haberse desvanecido en una pesadilla. Ahora solo piensa en su familia, que resiste en Ucrania protegiéndose de las bombas en el sótano de su casa en la localidad de Plesets’ke.
¿Cómo se enteró del inicio de la invasión?
Como todas las mañanas, había ido muy pronto a la parada del autobús de la ETI para estar la primera. El conductor puso la radio y en las noticias dijeron que Rusia había atacado a Ucrania. Decían que habían bombardeado Kiev y me puse muy nerviosa porque mi pueblo está cerca. Escribí a mis padres y me confirmaron la noticia. Esa noche ya la pasaron en el refugio de casa con mucho miedo.
Ese refugio..., ¿estaba preparado desde antes de la invasión?
¡No, no! Es la despensa de la casa donde en invierno guardamos las conservas, las patatas y demás. Es un sótano de 3x4 metros al que mi padre estos días ha conectado luz y calefacción. Cuando cae la noche, mis padres y mis hermanas, junto a otros familiares, se meten allí para estar más protegidos. Al ser una zona rural, cuentan con recursos y alimentos que, quizás, en las grandes ciudades no tengan si hay cortes de suministro.
¿Cómo contacta con su familia?
A través del teléfono móvil y con mensajes de WhatsApp, aunque es cierto que cada vez las comunicaciones son más difíciles. Yo estoy todo el día pegada al teléfono y, por las noches, silencio a todos mis contactos menos a mi familia por si me llaman de madrugada.
¿Qué le cuentan desde allí?
El otro día mi madre me pasó un vídeo de un tanque ucraniano circulado junto a nuestra casa. Eso que dijo Putin de que no iba a atacar a la población civil es mentira. Ha bombardeado el pueblo que está al lado del nuestro y las explosiones se notan en nuestra casa tanto que ya ha empezado de agrietarse. Mi madre le tiene mucho miedo a los ruidos y sé que lo estará pasando muy mal. Ella me tuvo con 16 años y supongo que no le haría mucha gracia ser madre tan joven. Pero yo soy como su confesora. Algo así como una hermana pequeña. Me cuenta todo y se desahoga conmigo, por eso me da tanta pena no estar con ella ahora.
¿Hay posibilidad de que puedan salir de Ucrania?
Están en ello, pero es muy difícil porque, entre otras cosas, no tenemos coche. De todos modos, si lograran llegar a la frontera, mi padre se tendría que quedar allí. Tiene 45 años, es tractorista y ha trabajado como albañil y leñador. Pero ahora tendrá que ir a combatir.
¿Cómo son los ucranianos?
Somos gente valiente y amantes de nuestro país. Hay chicos de 17 años de mi pueblo que ya se han unido a grupos para hacer frente al avance de los rusos. Y ahí está el ejemplo del presidente Zelenski, del que decían que era un payaso por su profesión como actor, y está dando todo un ejemplo. También tengo que decir que el vodka es muy popular en mi país y, cuando hay una fiesta, todavía más..., con lo que eso supone. En mi tierra se suele decir que una boda ucraniana sin pelea entre los invitados no es una boda ucraniana (ríe).
¿Qué le dicen sus amigos de aquí?
Tanto mi familia en Fustiñana como mis amigos y compañeros de la ETI me están apoyando mucho. También la gente del pueblo, como todo el mundo, se ha puesto del lado de Ucrania porque ven que lo que está haciendo Putin no tiene sentido. Mis amigos tratan de distraerme para que no esté pendiente todo el rato de la guerra, pero es difícil. Lo que más me duele es que, hasta hace dos semanas, la vida en Ucrania era muy parecida a la de aquí. Y ahora mi familia está en medio de una guerra contra una potencia como Rusia.
¿Dónde le gustaría estar ahora?
Aquí estoy a salvo con mi familia de Fustiñana pero, si pudiera elegir, preferiría estar en Ucrania.