Presidente de la Asociación Ucraniana Beregynia

Yuri Kvasnytskyy: “Es un gran apoyo saber que el mundo está de tu lado”

Vive segundo a segundo la guerra en Ucrania, donde viven sus padres y su hermano. Dice sentirse abrumado por el apoyo de Pamplona y por los ofrecimientos de ayuda económica y vivienda... que colapsa su teléfono a diario

Yuri Kvasnytskyy
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Marialuz Vicondoa

Publicado el 02/03/2022 a las 06:00

Desde hace 17 años vive en Pamplona, donde han nacido sus dos hijos, de 15 y de 7 años. Yuri Kvasnytskyy, médico, nacido en Ucrania en 1979, casado, trabaja en el sistema sanitario navarro. Es el presidente de una de las dos asociaciones culturales de ucranianos que funcionan en Pamplona, Beregynia (la otra es Colorit), con más de 60 asociados. En la Comunidad foral hay más de 1.500 ucranianos que siguen segundo a segundo las noticias que llegan de su país porque saben que familiares y amigos están aprendiendo a vivir de otra manera, acompañados con un sonido de fondo de sirenas que, al escucharlo, les lleva rápidamente a buscar protección en el sótanos de sus casas; a vivir acompañados con la amenaza de los bombardeos y con el miedo a la muerte pegado a sus espaldas.

¿Cómo está su familia?

Mis padres viven en la parte oeste, en Ternopil, y están bien. Mi hermano, cerca de Kiev, pero no en el lugar de los bombardeos. Están preocupados, especialmente el primer día se asustaron mucho. Pero están alejados de las zonas de ataques. Lo que hacen es que cuando escuchan las sirenas se bajan al sótano de su casa.

¿Son refugios especiales?

No, son los sótanos que siempre ha tenido la propia casa.

¿Cómo es la vida allí desde que empezó la invasión?

Los primeros días la gente estaba muy asustada porque fue todo muy repentino. Ahora ya están más acostumbrados. Hay un toque de queda de ocho de la tarde a ocho de la mañana y el fin de semana es completo, salvo para urgencias. Si hace falta salir se avisa a las milicias de defensa civil, grupos, promovidos por el presidente Zelenski, a quienes dieron armas y que se encargan de la vigilancia y de la protección.

¿A su hermano le han llamado para luchar?

No, pero tiene que estar localizado por si es necesario.

¿Qué le pareció la concentración del pasado domingo en la Plaza del Castillo en defensa de Ucrania?

No esperaba tanto apoyo de la gente de Pamplona porque la difusión se había hecho solamente por grupos de whatsapp y redes. Fue muy emocionante porque la plaza estaba prácticamente llena. El apoyo ayuda muchísimo. Estas imágenes las pasamos a nuestras familias en Ucrania y para ellos es de gran ayuda saber que el mundo está de su lado. Digo mundo porque vemos que estas manifestaciones se producen también en otras partes, no solo de España, también en otros países. Además, recibimos muchos ofrecimientos de ayuda, tengo el teléfono colapsado de gente que ofrece sus viviendas, habitaciones, ayuda económica, de manera gratuita...

¿Por parte de quién?

De personas conocidas, jubilados y compañeros de mi trabajo, por ejemplo, pero también de gente desconocida que tienen mi contacto y traslada su ofrecimiento.

¿Qué le parece la respuesta de Occidente?

Hemos visto un cambio importante en la respuesta de Occidente. Por ejemplo, Alemania, que siempre ha tenido una relación energética con Ucrania, ha cambiado de postura. Las respuestas de la Unión Europea no han sido rápidas, pero espero que las sanciones actuales, que son bastante potentes (como el cierre del espacio aéreo), tengan ahora su efecto.

¿Tendría que haber una mayor respuesta?

Hubiera sido mejor que hubieran respondido antes. En ese caso, no hubiéramos llegado a la situación actual. Pero ahora no sé ya qué se puede hacer. Es que hasta el último momento nadie imaginaba que iba a producirse una guerra tan agresiva.

¿Ha pensado traer a sus padres?

Hablé con ellos para que vinieran. Mi padre trabaja en una farmacia y mi madre es médica en una consulta en un centro de salud y están próximos a la jubilación, con 65 y 66 años. Me han dicho que no quieren venir. También es cierto que durante estos días ha ido creciendo la motivación de la población para luchar contra la invasión. El ejército está concentrado cerca de las ciudades importantes y en las pequeñas y en los pueblos es la gente civil la que resiste. La salida de la población dependerá de cómo evolucione la situación. Ahora hay gente no puede marcharse. Esperemos que no se produzca una crisis importante de refugiados como ha ocurrido en otros países? ¡Ojalá!

¿Cómo cree que va a evolucionar?

En Rusia la gente vive bajo una propaganda tremenda. Después de cuatro días de guerra, no o se ha hablado de bajas militares rusas hasta hace dos.

¿En Rusia puede haber oposición?

Lo mejor que podría ocurrir es que los oligarcas, los que tienen poder económico, sustituyeran a Putin, sería una solución. Eso sería un éxito, pero son pocas las posibilidades. Los oligarcas no están interesados ni en las guerras ni en las amenazas nucleares. Lo que es cierto es que al empezar la ofensiva todo el mundo pensaba que Ucrania iba a caer en dos días. Y hoy, gracias a Dios y a la resistencia de Ucrania y al ejército, Rusia no ha conseguido que caiga ninguna ciudad principal. El tiempo está a favor de Ucrania, de Europa y del mundo.

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