Entrevista

Nicolás Martínez, director científico del IdiSNa: “La gente reclama más investigación tras lo ocurrido en la pandemia”

Nicolás Martínez Velilla aborda una nueva etapa en el IdiSNA, que debe ser vuelto a acreditar por el Ministerio de Sanidad. “Navarra no se puede quedar sin Instituto de Investigación”, afirma. Para lograrlo aplicará su máxima: dejar la teoría y pasar a la acción. Bajo el paraguas del IdiSNA, mil profesionales desarrollan proyectos

Nicolás Martínez Velilla, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra y jefe de Geriatría del Hospital Universitario de Navarra
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Nicolás Martínez Velilla, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra y jefe de Geriatría del Hospital Universitario de Navarra
Nicolás Martínez Velilla, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra y jefe de Geriatría del Hospital Universitario de Navarra

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María José Echeverría

Actualizado el 27/02/2022 a las 09:54

Nicolás Martínez Velilla (Pamplona, 1972), jefe de Geriatría del Hospital Universitario de Navarra (HUN), acaba de ser nombrado director científico del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA), una entidad que agrupa al HUN, CUN, UPNA, UN, Cima, Navarrabiomed, Instituto de Salud Pública y Laboral y Atención Primaria del Servicio Navarro de Salud. Su trayectoria como investigador, pionero en muchos estudios relacionados con los mayores, le avala para un cargo que afronta con energía, a pesar de que debe dar una ‘vuelta a la casa’ en pocos meses. Y es que los nuevos requisitos del Instituto Carlos III del Ministerio de Sanidad, encargado de acreditar los institutos de investigación, conllevan un golpe de timón de forma que el eje del IdiSNA sea un hospital público y la entidad gestione los proyectos. Como consecuencia, hay que lograr de nuevo la acreditación que ya se consiguió en 2019. Martínez insiste en la “excelente” labor realizada por el equipo anterior y su predecesora, Rosario Luquin (CUN), en el impulso del proyecto. Tiene muy claro que la nueva apuesta pasa por la paridad público-privada en la entidad y por la investigación biomédica para que los hallazgos no se queden en las células y se trasladen a las personas.

¿Abandona su trabajo como jefe de Geriatría del HUN?

No. No puedo dejar mi pasión; desaparecería mi motor. Este puesto es temporal.

¿Sorprendido por el cargo?

Sí. Soy feliz como jefe de Geriatría y tengo mi grupo de investigación. No lo esperaba. Pero es una ocasión para aprender mucho.

¿Cómo le ficharon?

Surgió a raíz de la evaluación intermedia por parte del Carlos III. Dio unas premisas entre las que estaba que el eje fuese un hospital público y que en la dirección científica hubiese un profesional del hospital. En ese contexto la dirección de Salud me lo ofreció. Hasta ahora cada centro hacía la gestión autónoma de los proyectos y el Instituto vehiculizaba. Esto también debe cambiar para que el IdiSNA gestione los proyectos.

¿Para qué sirve un Instituto de Investigación Sanitaria?

Para promocionar la investigación biomédica e integrar los recursos de distintos entornos para que se potencien. Nuestro Instituto es peculiar porque integra la parte privada. En la mayoría no es así. A efectos reales la apuesta es tener en cuenta de forma paritaria la parte pública y privada.

¿Van de la mano?

Sí. La subdirección recae en la CUN, en Felipe Prósper. Y se ha querido dar más peso a la investigación en Atención Primaria. La situación es ahora compleja pero hay que sembrar. Se ha creado la vocalía para que Nuria Goñi, de Primaria, participe en todo. Incluye los cuidados sanitarios para que Enfermería crezca también y se integre. El equipo funciona como una piña.

En los momentos duros de la pandemia el sector público y privado trabajaron codo con codo.

Sí. Cuando trabajamos juntos los límites desaparecen. Estamos en un momento de transformación positiva. Lo bueno ha venido para quedarse: ese trabajo de colaboración. Y, además, si queremos que Atención Primaria resurja hay que apostar por la investigación. Pero hay que ser sensatos.

¿En qué sentido?

Hay que ser racional para pedir investigación ahora en Primaria, después de lo que han pasado en la pandemia.

¿Hay que dejar tiempo para que el personal tome aire?

Sí, pero no mucho porque la vida sigue.

¿Los sanitarios dedican todo el tiempo que les gustaría a investigar o la labor asistencial es un rodillo que les pisa?

Es complicado progresar y, básicamente, se hace a partir del tiempo personal, salvo que puedas disponer de ayudas para una intensificación, una figura que permite descargar parte de la jornada asistencial.

¿Hay más ventajas en Navarra para investigar respecto a otras comunidades?

Respecto a Inglaterra, Francia o Alemania nos queda margen para mejorar. Y en España estamos mejor que otras provincias.

¿En una zona tibia-media?

Navarra puede presumir de tener investigadores punteros. Cima y Navarrabiomed se han consolidado como referentes nacionales e internacionales. En ciencias básicas somos muy buenos pero hay que ayudar a que la investigación sea traslacional y vincular a los investigadores básicos con los que ven a pacientes. Es un reto.

¿En qué destaca Navarra?

La medicina personalizada nos va a dar muchas alegrías. Nos ayudará a tener fármacos específicos no solo para procesos tumorales sino para otros muchos. Y en neurociencias, oncología, salud pública...

Son grandes proyectos pero luego llega un virus invisible y da la vuelta a la vida...

Evidente. No se nos puede olvidar que por mucha medicina personalizada que hagamos, en el día a día los pacientes necesitan aspectos humanos y de la vida diaria.

¿El coronavirus ha arrasado también en investigación?

Ha arrasado con muchas cosas entre el personal que estaba en la parte asistencial porque era difícil compaginar. Pero ha potenciado otras áreas de forma que no se había visto, como el desarrollo de las vacunas. También nos ha enseñado. Se ha potenciado el trabajo en equipo. Y he percibido en residencias cómo se ha intentado integrar la parte hospitalaria, de Primaria, gestión... Hemos aprendido mucho.

Una de cal y otra de arena...

Sí. Para el personal asistencial era difícil seguir investigando con una ola tras otra.

¿Realmente se ha tomado conciencia de la importancia de la investigación?

Los responsables sanitarios se han comprometido a facilitar transformaciones. Tengo fe en que se podrán hacer cosas. Pero los resultados llevan tiempo.

¿Y la población se ha concienciado?

La gente reclama investigación. Se han dado cuenta las personas y las instituciones. Todas las asociaciones piden que se haga investigación y que se traslade, que llegue al paciente. En los proyectos que presentamos se evalúa de forma positiva integrar la opinión de pacientes en el proyecto. La nueva ley de la Ciencia va a obligar a un porcentaje de inversiones. La covid ha sido un punto de inflexión.

¿La idea de fondo ahora es dar un empujón a la investigación pública?

Sí pero hay que tener en cuenta dos cosas: Es necesario impulsar al que va más atrás, pero eso no significa dejar a la parte privada de lado. Insisto. En todas las convocatorias que gestionamos se prioriza que las propuestas vengan de equipos conjuntos.

¿El IdiSNA es un motor para acceder a más convocatorias de ayudas?

Sí. De hecho hay convocatorias a las que solo se pueden presentar los institutos.

Según el Ministerio, hay 32 institutos similares en el país ¿Mucha competencia?

Es competencia. Pero en el último año el IdiSNA ha recibido 61 ayudas para proyectos por 6,5 millones de euros. Hay competencia pero en Navarra hay suficientes ‘mimbres’ como para competir con otros.

Bajo el paraguas del IdiSNA hay 1.065 investigadores en 96 grupos ¿Son pocos o muchos para Navarra?

Muchos. Tenemos que evaluar si se cumplen los criterios para ser investigador del IdiSNA. Se van a renovar las responsabilidades de cada área de forma paritaria y se van a evaluar los grupos. Ha sido muy difícil arrancar pero ahora nos marcan un nuevo horizonte. Hay que ir grupo a grupo.

¿En cuánto tiempo?

Año y medio. Es importante lograrlo. Navarra no se puede quedar sin un Instituto de Investigación Sanitaria.

¿Qué diría a los jóvenes que valoran dedicarse a la investigación?

La carrera es muy dura, muy competitiva y siempre dependiendo de proyectos. Pero hay gente para la que su pasión es plantearse incógnitas. Y no pueden renunciar. Les animaría y tenemos la obligación de convertir esos sueños en realidad. Se está haciendo un esfuerzo por atraer. No puede ser que las universidades formen personas que se vayan al extranjero. Es un error.

¿Cómo se logra atraer?

No hay una sola respuesta. Se necesitan contratos estables, optar a financiación... Tenemos la obligación de traer empresas tecnológicas y farmacéuticas. Hay que conseguir patentes, tejido industrial, etc.

¿La facultad de Medicina de la UPNA está comenzando a dejar huella en proyectos?

La facultad tendrá un rol importante en el futuro. Los jóvenes que se forman serán también nuestro tejido del que absorberemos para tener investigadores. Pero ahora la facultad está creciendo y tiene que asentarse. Habrá que ir con ellos de la mano. Una labor del instituto será ayudar a generar nuevos investigadores.

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