Foro de Debate
El confinamiento de aulas en colegios navarros, un problema para las familias
El criterio de aislamiento de clase entera en Infantil y Primaria con cinco positivos enreda el debate de la conciliación en familias desesperadas en el ya difícil equilibrio de conjugar trabajo y cuidado de hijos


Actualizado el 12/02/2022 a las 13:18
El director del Servicio de Enfermedades Infecciosas y del Servicio de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra, José Luis Del Pozo, ya lo dice: las novedades en la pandemia varían y, por tanto, los criterios de contención “han de ser hiperflexibles. A lo mejor hay que cambiarlos cada dos o tres semanas porque la situación epidemeológica cambia rapidísimo. Es algo que no estamos acostumbrados a hacer. Es algo de lo que hemos pecado durante la pandemia”.
Sus palabras cobraron actualidad el jueves cuando los escolares pudieron respirar y descubrir en el patio su rostro, semioculto por la mascarilla que se había convertido hasta entonces en complemento obligatorio de su indumentaria.
Aunque los datos inviten al optimismo dentro de la más que necesaria prudencia y se deroguen restricciones con alivio para el sector de la hostelería, aún sigue vigente medidas que afectan a los escolares de Infantil y Primaria. Desde el retorno a las aulas, tras las vacaciones de Navidad, perdura la obligación de aislar el aula entera cuando se registren cinco positivos o su equivalente del 20% del alumnado.
El principio sanitario sacude a la realidad social donde el malabarismo en la organización familiar está al orden del día, hay dudas más que fundadas de afecciones educativas y psicológicas a medio y largo plazo en menores y crece el debate sin resolver en el difícil equilibrio de la conciliación trabajo-familia. Con este panorama de fondo, la frustración, disfrazada de desesperación, envuelve a padres y madres de niños contagiados o que no han contraído la enfermedad pero que han seguido sus pasos de aislamiento.
GOBIERNO FORAL | Educación estudiará una reducción del período de confinamiento
El consejero de Educación, Carlos Gimeno, aseguró este viernes la posibilidad de revisar las condiciones de confinamiento. El viernes se celebrará una Comisión de Alertas en la que se abordará el asunto. “Puede plantearse una reducción del período de confinamiento”, señaló. “Las medidas que regulan actualmente la gestión de casos positivos por covid- 19 en las aulas de Infantil y Primaria son de obligado cumplimiento en toda la nación y son fruto del proceso de debate y diálogo llevado a cabo entre el Ministerio de Sanidad y las diferentes comunidades autónomas”, observó días atrás Educación. “Navarra debe cumplir y cumple una normativa de prevención cuyo objetivo es proteger la salud del alumnado, del profesorado y del personal de servicios educativos”, razona la respuesta.
“Ya que la presencialidad educativa es un factor primordial para garantizar la equidad y el bienestar emocional del alumnado -añade Educación- resulta fundamental ser prudentes y avanzar hacia una jornada que no implique asumir un riesgo de mayor número de confinamientos”. La adopción de medidas “ha permitido reducir de manera significativa el número global de alumnado confinado del sistema educativo navarro”. A los datos se remite el departamento para refrendar el avance logrado: El miércoles 2 eran “37 grupos de Educación Infantil en cuarentena y 57 en Educación Primaria” los aislados “frente a un total de grupos en el sistema educativo de 5.770”. Ayer, la nómina de confinados se elevaba a 93 alumnos de Infantil y Primaria o, lo que es lo mismo, el 0,15% por ciento del total. 10 aulas -3 de ellas en Infantil y 7 en Primaria- están clausuradas temporalmente y el número de centros con grupos en cuarentena es también de 10. A su vez, el departamento foral de Salud hace hincapié también en el progreso de la vacunación infantil, con el 53% alcanzado -43%, de 5 a 8 años; y 60%, de 9 a 12- “Hay que tener en cuenta -matizan sus responsables- que el alumnado con una pauta de vacunación que haya pasado el covid no se confina, y que el alumnado que posea las dos pautas de vacunación no será confinado”.
PROPUESTAS | "CONTROL DEL AIRE EN EL AULA Y CUIDAR A LOS PROFESORES Y A LAS PERSONAS VULNERABLES EN EL HOGAR"
El director del Servicio de Enfermedades Infecciosas y del Servicio de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra habla de “equilibrio” entre el fin sanitario y sus consecuencias sociales para señalar que la referencia de “cinco positivos” como indicador de confinamiento de aula tiene un sentido “arbitrario”. “Se ha adoptado para que no se confinen un montón de niños y pierdan colegio. Con uno podría suponer cerrar todos los colegios. Eso es insostenible”.
“No me gusta hablar de gripalización del coronavirus porque esto es una enfermedad mucho más severa”, apunta. Considera preciso “reforzar las medidas de control para evitar contagios e incidir en algo que no se hace y es que los niños con síntomas no pueden ir al colegio. En muchas ocasiones, van niños con síntomas, con mocos, catarro... Un niño con síntomas compatibles con covid no debería ir al colegio”. La retahíla de consejos que expone comprende asimismo la conveniencia de esforzarse en “el control del aire. Sabemos que la transmisión de los virus es por aerosoles. Y en un aula o en un comedor escolar, la clave o lo crítico es la calidad del aire”. En este punto coincide la responsable de la Federación de Enseñanza de UGT, María José Anaut. Partiendo de las premisas de que “la atención presencial es supernecesaria” y de que “la escuela ayuda a conciliar”, desde junio de 2020 Educación ha escuchado en las mesas de trabajo una solicitud reiterada: “Más distancia, ventilación y búsqueda de fórmulas que permitan lograr una enseñanza de manera normalizada”.
Cree José Luis Del Pozo que en la estrategia sanitaria habría de ponerse acento en el cuidado del profesorado, personal que, su entender, es “prioritario en las vacunaciones”. De igual forma advierte que a efectos de transmisión, “un niño genera menos problemas en el colegio que si tiene que ir a casa y ser cuidado por los abuelos. El cuidado de los vulnerables ahora mismo es la clave. Los niños no son vulnerables para el covid. Más del 99,5% desarrolla una infección banal y muy débil”.
CONCILIACIÓN FAMILIAR | DEMANDA A LA ADMINISTRACIÓN Y A LAS EMPRESAS DE MEDIDAS Y FACILIDADES
Entiende la presidenta de la Confederación Católica de Apymas de Navarra, Teresa Mòdol Betriu, que “aún falta mucho para la conciliación familiar. Muchas familias tienen problemas para conjugar cuidados y su plano laboral. El tema de la conciliación familiar en este país es tabú, sobre todo cuando hay menores”.
“Se está alargando el período de confinamiento y las empresas ponen menos facilidades para quedarnos en casa. Los alumnos de Secundaria se pueden quedar solos, pero los de Primaria no. Nos están creando un problema grave de conciliación”, expone, a su vez, la presidenta de la Federación de Apymas British/PAI de Navarra (Britila), María García Flecha.
Las demandas de solución no se hacen esperar. “Los gobiernos del Estado y de Navarra tendrían que buscar medidas para ayudar a conciliar a esos padres y madres. En algunas empresas sí hay posibilidad de teletrabajo, en otras no. No hay posibilidad de coger bajas en todos los sitios. Los hijos son nuestros y no del Estado”, subraya Teresa Mòdol.
Desde este prisma, el confinamiento escolar ha desatado un problema laboral, que no es atendido de igual manera en todas las empresas. Las diferencias de respuesta se advierten igualmente entre la Administración y el sector privado. María José Anaut (UGT) habla del permiso excepcional al que pueden acogerse funcionarios del Gobierno de Navarra para cuidar de personas de su entorno en caso de contraer covid-19: “Los funcionarios que sean padres pueden acogerse a ese derecho si un hijo suyo se confina. Pero esta medida no está universalizada y, claro está, genera dificultades. Además no se ve el final de cuánto durará esta situación. Tendrían que ser las propias empresas las que tuviesen que llegar a acuerdos con sus trabajadores con propuestas sencillas: ‘No trabajas ahora pero recuperas las horas perdidas más adelante’”.
AFECCIONES EN MENORES | "HAY NIÑOS QUE HAN LLORADO CUANDO HAN VUELTO A SABER QUE TENÍAN QUE SEGUIR CONFINADOS"
La pandemia, alargada en el tiempo, “está agotando a muchos sectores”, concluye Juan Carlos Turumbay, presidente de la Asociación de Directores e Infantil y Primaria en Navarra (Adipna). “Alguien tiene que tomar unas decisiones”, dice en referencia a las autoridades sanitarias. “Quien las toma tiene un lugar donde explicarlas”, agrega, respetuoso con su justificación y con su contenido. Sin mencionarlos directamente, expone el esfuerzo de los docentes de llevarlas a cabo dentro de una amalgama de funciones que incluye servir de vehículo de transmisión a las familias de las indicaciones recibidas. “Los mismos receptores iniciales tienen que ser, a su vez, emisores y a veces el traslado tiene su complicación. Quien al final recibe la información final es el que la padece, la sufre… Y tiene que salir adelante”. Luego está la labor pedagógica de los propios progenitores para explicar a un niño la razón de su estancia temporal en el hogar aun cuando no esté enfermo. “Genera dudas y más cuando igual en la familia no se entiende por qué ha de confinarse cuando se está bien”, señala.
“Hay niños que se han quedado casi un mes sin salir de casa”, tercia, a su vez, María García Flecha. “Sé de niños que se han tirado horas y horas llorando porque se han enterado que otra vez se quedaban confinados. Niños que están cogiendo miedos, que pierden relaciones sociales. Están en unas edades en las que jugar con otros niños es fundamental en su desarrollo pedagógico. Y lo están perdiendo. Pero cuando un niño se encuentra bien y no puede ir al cole, o a un entrenamiento de balonmano, lo lleva mal. Discrepo con que los niños lo aguantan todo. Igual no exteriorizan pero no lo aguantan todo”.
Sobre posibles consecuencias de un período alargado, con intervalos de recogimiento en el hogar, Juan Carlos Turumbay subraya que las afecciones son más acusadas en “aquel alumnado con más dificultades, ya sean de atención” o de cualquier otra índole.
Teresa Mòdol, de Concapa, se remite a la advertencia realizada por el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría con la premonición de un aumento de “casos de trastorno mental y de alteraciones” cuando regresa la normalidad. “Estos niños que son asintomáticos sufren con una interrupción de su calendario escolar, del día a día. Hay niños que lo pasan mal”. Existe una segunda circunstancia que multiplica el problema, según María García, de Britila: “Los niños en cuanto tienen a un conviviente adulto positivo también se tienen que confinar”. Sobre la repercusión de días de ausencia en el aula, “ya hay centros que están diciendo que no se llegan a niveles académicos de antes”. Su homóloga en Concapa habla de la incoherencia que, a su juicio, es flexibilizar el confinamiento escolar y regresar a un estadio anterior al de confinamiento compartimentado en el patio. Desde el jueves, la flexibilidad, al menos, con la retirada de la obligación de portar mascarilla en el recreo, dibuja un nuevo panorama. No hay duda de que las medidas que se adoptan tienen una base sanitaria, significa María García, pero “ nos chirria que estos confinamientos preventivos en menores sean coherentes, cuando no pasa lo mismo con los mayores. Es cierto que hay mayores que están vacunados, pero también muchos niños”. En la medida que se pueda “hay que evitarlos”, entiende Juan Carlos Turumbay. “Sigo pensando que hemos de fiarnos de las autoridades sanitarias, aunque tengamos muchas dudas”, agrega con sentido común, mientras apela con la misma cordura al poder que sostiene el entendimiento entre el ágora de las decisiones y la realidad tenaz. “Las personas que deciden -dice- deben escuchar a los que estamos en la base”.