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ENTREVISTA
 COFUNDADORA DE LAS MISIONERAS DE CRISTO JESÚS

María Teresa Unzu: "Me gustaría morir en la India, entre los míos"

Entrevista publicada por Diario de Navarra el 18 de diciembre de 2005

Ampliar María Teresa Unzu, en 2005 en el domicilio familiar en la Plaza del Castillo
María Teresa Unzu, en 2005 en el domicilio familiar en la Plaza del Castilloj.c. cordovilla
  • Gabriel Asenjo
Actualizado el 25/01/2022 a las 15:38

Entrevista publicada por Diario de Navarra el 18 de diciembre de 2005

A sus 81 años «y medio», puntualiza, la pamplonesa María Teresa Unzu Lapeira proclama el linaje humano como una única familia y vuelve de nuevo con los que llama «mis hermanos indios» con los que ha pasado 52 años, suficientes para que su amor por la India sea como la tos: que no se puede disimular, tanto que construye columnas de silencio a la hora de referirse a cualquier episodio que pueda comprometer la imagen de un país «que lo conocemos más por sus desgracias que por sus maravillas» o cuando se le pregunta por misioneros asesinados por el fundamentalismo de algunos brahmanes , la casta más elevada de la India.
Con la vida resuelta, licenciada en Químicas cuando la mujer apenas estudiaba en España, formó parte de un grupo de mujeres navarras que, a finales de los años 40 y comienzos de los 50 , optaron por fundar misiones en una India recién independizada.
Operada en Pamplona de las rodillas, «porque me han puesto unas prótesis cuyo precio no podía pagar en la India», a falta de ascensor, sube andando al cuarto piso de su casa familiar en la Plaza del Castillo. Cuarta de 17 hermanos, de los cuales viven 13, no descarta que el ocho de enero, víspera de su partida, sea la última vez que cuente los 100 escalones que ascienden al domicilio que abandonó por primera vez a los 18 años para estudiar en Zaragoza y Valencia , hacerse química, enfermera y maestra y, posteriormente, para viajar «en once días de navegación, desde Gibraltar» hasta el oeste de la India, junto a Pakistán.
¿A su edad, qué le proporciona energía ?
El amor a Jesucristo. Pero claro que me cuesta volver. Salir de casa me cuesta inmensamente, pero me digo: si Jesucristo dejó a su padre y el Cielo por mí ¿no voy a dejar yo mi familia y mi patria por Él?
Abandonó el confort de una familia y un futuro brillante por India. ¿Lo suyo fue una caída del caballo como San Pablo?
Vivíamos un ambiente muy misionero. En Navidad íbamos todos los críos de Pamplona a la novenica del cordero, porque rifaban un cordero, y se llenaba la iglesia de San Lorenzo. En el fondo era una educación de cooperación con los niños pobres del mundo.
¿Qué ha cambiado? Era una Pamplona pequeña en la que, después de la guerra nuestra, se experimentaba ese resurgir espiritual de llegar a los necesitados. Por eso surgieron tantas vocaciones.
Ahora, en esta Pamplona inmensa y preciosa, lo que me ha impactado es el vacío espiritual, el consumismo, la ocupación de la gente en sus intereses, en su bienestar y bien pasar. Pero me he encontrado con gente formidable, y ya sabemos que lo bueno no se exhibe y que lo malo nos impacta más.
¿Qué le empujó a dejarlo todo?
Estudiando Químicas en Zaragoza, ante la inquietud de los exámenes, una compañera me comentó una sentencia de San Juan de la Cruz: En la tarde de la vida te examinará el Señor, solamente de una ciencia: de la del amor. Entonces me di cuenta que tenía un examen en el que no caben ni recomendaciones ni chuletas ni copiar, porque era ante Dios .Quise la matrícula en el único examen importante de la vida.
Hoy se observan los templos medio vacíos y, a la vez, una admiración en occidente por oriente como fuente de espiritualidad y equilibro.
Y ellos en India sueñan con estudiar en Inglaterra o Estados Unidos. Para mí es despiste de la gente de aquí que no conoce a Jesucristo y atiende a los gurús. El otro día me encontraba con una voluntaria que había estado en India buscando al santón más famoso de allí, Sa-Baba, al que van turistas de todo el mundo a rezar. «Y allí encontré a Jesucristo», me dijo. Él habla mucho de Jesucristo. Pasa igual con el famosísimo movimiento OSHO, el de los vestidos granate. Es un negocio, pero cuando quieren la verdad van a Jesucristo.
La India tiene fama de enamorar. ¿Por qué?
Es riquísima, de una cultura milenaria, de una variedad inmensa de lenguas, de bailes maravillosos, de costumbres, de cocina, de trato y gente amiga del alma. Pero necesitamos algo más de ayuda que ese 0,7% que dan los gobiernos. Católicos somos unos 30 millones de 1.100 millones.
¿ Se corresponde India con la imagen que ofrece Dominique Lapierre en la Ciudad de la Alegría?
Sí. Sigue el sistema de castas. En Calcuta me impresionaban esos ricksham (hombre s tirando de los carros) luchando por vivir. De 1.100 millones unos 500 viven debajo de una línea de pobreza, pero de una comida al día con una torta de chaptis y una cebolla. Viven muriendo. Y nos dan mil vueltas a nosotros.
Cierto que hay gente que igual se va a Londres a hacer compras.
Pero la gente media que estudia en inglés está mejorando. Están dominando la informática. Hacen el trabajo informático a los americanos. Puede haber unos 300 millones de clase media. Son listísimos. Tenemos muchos premios Nobel como Rabindranath Tagore, en literatura, y Raman en matemáticas. Y tres miss mundo de lo guapas que son.
¿Qué sentido tiene la alegría en ese mundo de miseria?
Hasta los pobres son alegres. Son rostros amables. Es una alegría o resignación, pero cuando les ayudamos es cuando les viene la verdadera alegría.
¿Ser pobre y ser mujer en la India es un doble sufrimiento?
La mujer en la India ha estado muy explotada. No puede enseñarle el cuerpo a un ginecólogo; por tanto todas las maternidades de la India están en manos de mujeres. Hoy sólo pueden tener dos hijos. Con más de dos hijos les mandan a las peores zonas. Pero tenemos docenas de alumnas de mi misión que son médicos, arquitectas, microbiólogas y montones de maestras. Me tocó dirigir el primer colegio público y ahí les enseñábamos en inglés y en su idioma buscando la integración entre ricos y pobres. Y una vez jubilada, allí a los 58 años, en otro colegio nuevo, con los jesuitas, también conseguimos juntar a los hijos de ministros, marajás y criados. En las misiones católicas nunca hemos tenido problema en cuestiones religiosas. Teníamos 105 cristianas de 1.600 alumnas.
¿Cómo se celebra la Navidad?
En unos sitios cantan villancicos por calles , en otros llevan un Belén en un camión por la calle. Pero para ellos su fiesta es el año nuevo hindú. Este año fue el 30 de octubre la fiesta grande de toda la India y pusieron bombas en Delhi. Toda la India se llena de lámparas en las ventanas.
¿Cómo se consigue dar de comer con las sobras de comida de los aviones?
Eso fue en Bombay. Tenemos desde el año 57 un hogar de acogida por iniciativa de un piloto inglés que durante la guerra bombardeó Alemania evitando objetivos civiles. Cerraba el motor para bajar hasta el techo de las fábricas de armas escapando del radar y bombardeaba con precisión. Le dieron la Cruz de la Victoria, se hizo católico, se casó con una polaca y se dedicaron a abrir casas para discapacitados.Nos llamaron y abrimos una casa para casos de cáncer en la cara. En India comen hoja de betel que venden en calles. Le llaman pan. Es droga. Le ponen cal, tabaco, nuez moscada, se envuelve, la meten en la boca, en el carrillo , y les estimula y les quita el hambre, pero les va comiendo los tejidos del carrillo hasta que aparece cáncer de cara y garganta. Atendíamos esos casos. Luego fue para parapléjicos. Recibíamos desde uno caído del cocotero a otro que le dieron una paliza atado a un árbol para que, luego, se lo comieran millones de hormigas hasta que alguien lo soltó. Teníamos 50 parapléjicos. Estaba encargada de la terapia ocupacional. Todos sin control de caca y orina. Allí fue cuando llegué a un acuerdo con las líneas aéreas de India para recoger la comida sobrante.
¿Cómo no se sublevan gentes sin derecho a techo y a agua limpia?
Ahora ya se notan algunos movimientos de protesta. Es horrible y ahí es donde los cristianos dan la vida por ellos. Si eres « sudra» (paria) no tienes derecho a coger agua del pozo. Los brahmanes no quieren que ayudemos a los que Gandhi llamaba hijos de Dios.
¿Qué debemos aprender de hinduismo o del budismo ?
Es una sociedad con un gran deseo del más allá y de ver a Dios en todo. Tienen 33 millones de dioses. Budistas son pocos. Algunos no consideran religión el budismo. Intentan llegar a lo que llaman el nirvana, pero no sé dónde encuentran la paz.
¿Qué le ha dejado huella en la memoria?
Existe una fiesta en agosto en la que las chicas atan a sus hermanos en la muñeca con un cordoncico, el raki, para que les cuide. Eso es cristiano, me dije. Así que, cuando era directora, me compraba unos rakis y ataba lo mismo al carpintero que al jefe de policía y eran mis hermanos. A los médicos les mandaba pacientes y, como iban de parte de la hermana, los tenían que tratar gratis. Iba a la cárcel a atar el raki a presos. Uno había matado a su mujer. Le saqué dos veces con fianza y finalmente lo libramos a los 14 años de cárcel. Con otro caso conocido de condenado a muerte por matar a varios, me llevaron a la celda solitaria donde estaba aislado. Me sacó la mano por la reja y le hice hermano teniendo cuidado no decir Jesús para que no piensen que íbamos a convertir, porque no podemos hacer proselitismo. Antes de que lo ahorcaran me mandó un dibujo de una cruz hermosa sin que nunca le hablara de Jesús. Al bautizar a una mujerica muy humilde que iba a morir me dijo: como los campos sedientos esperan el agua del monzón, así espera mi alma este momento. Eso me impactó.

¿Por qué este derroche?

¿A estas alturas de la vida los mejores médicos se apellidan Paciencia y Humor?
Y el doctor Gozo, el doctor Entrega... A estas alturas debes sacar la chispa buena que tenemos todos en cada momento y lugar, porque al final te das cuenta que todos somos iguales.
Seguidora de Osasuna. Con el dinero de un fichaje en fútbol se levanta un hospital.
Es algo que hablamos muchas veces. ¡Cuánto dinero se gasta en España y qué de cosas se podrían hacer!
«El amor para que sea auténtico, debe costarnos» decía Teresa de Calcuta.
Es cierto. Salir de uno mismo para llegar a otro cuesta un poco.
¿Cómo se vende felicidad ante tanta competencia de religiones?
No competimos. Ofrecemos el verdadero testimonio de Jesucristo que es el amor, el llegar a todos sin distinción de razas, de credos o de lugares. Nos juzgarán por el servicio. Por el tuve hambre y me diste de comer, estuve en la cárcel y me visitaste, era ignorante y me enseñaste.
¿Es el sistema de castas el que engendra tanto dolor en la India?
El dolor también lo tenemos aquí y en China con sus 1.300 millones de personas. Y en África. Allí me pregunto ¿y por qué esta violencia doméstica en España? ¿Por qué aquí esta falta de amor? ¿Por qué este derroche asqueroso de dinero que veo? Eso sí que me repugna cuando vengo. No solamente la delgadez de nuestras chicas.
¿Se descorazona cuando ve que occidente no mira al sur?
Es horrible. Allí también te desmoralizas por ese quiero y no puedo, por eso necesitamos ayuda. ¡Mire qué locura anunciando tontadas en TV!
¿Otra locura?
El asesinato de Indira Gandhi, primero, y luego de su hijo.
¿Jesús fue políticamente incorrecto?
No acató las injusticias.
¿Cómo le gustaría morir?
Allí, entre los míos.
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