Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Octubre

Es sagrado: aquí y ahora

Ampliar Suplemento 2021
EL SADAR SE VOLVIÓ A LLENAR El 2 de octubre Osasuna recibió el apoyo de toda su afición, sin restricciones de aforo 573 días después. La felicidad fue plena con victoria ante el Rayo (1-0)J.C. CORDOVILLA
  • Daniel Ramírez
Publicado el 25/12/2021 a las 06:00
Hace unos cuantos meses, aprendí de memoria un par de versos. Ya nada se aprende de memoria. Debió de ser importante. ¡Hace tanto que naufragó aquel velero bergantín! Pero algo ocurrió y, tras una insistente conversación con mi desentrenado recuerdo, me sorprendí recitando: “Vuelve sagrado cuanto toques natural. Cuanto toques sagrado, vuélvelo natural”. Se lo escribió Miguel Labordeta a un “joven poeta inadvertido”.
Procuro caminar libre de dogmas, pero ese miedo al vacío tan humano obliga, por lo menos, a un par de certezas. La primera, en mi caso y desde que recito en voz baja, es la poderosísima ambición de sacralizar las pequeñas grandes cosas. La segunda es Osasuna.
Pero, ¿por qué no depurar al máximo el dogma? ¿No es mucho más sano practicar el “arte de la desconfianza” de la que habló Brecht? ¡Hagámoslo aquí y ahora! Fundamos las dos certezas en una: ¿qué es Osasuna sino la sacralización absoluta de lo natural?
Conviene mimar esta religión politeísta, cuyos fieles adoran a once jugadores, un entrenador y hasta un presidente una vez por semana. ¡Ningún movimiento político o social ha logrado en Navarra lo que Osasuna! El abrazo entre las lenguas, las clases sociales y las ideologías. No fue casualidad que, en aquellas reuniones fundacionales del Café Kutz, la chavalería dejara por escrito el mandato de apartar lo único que podía desviarles de su objetivo: la política. ¡Qué hábiles nuestros fundadores! El mismo mandato de entonces valdría para hoy. Osasuna sólo deja de serlo cuando pretende ser absorbido por un movimiento concreto. ¡Ay, los escupitajos y los rostros desencajados!
La sacralización del fútbol -“vuelve sagrado cuanto toques natural”- parecía irreversible. Hasta que la pandemia secó la pila del agua bendita. Las gradas vacías pusieron de manifiesto una verdad: el fútbol queda desprovisto de misterio en cuanto no hay nadie mirando muy cerca. Mirábamos por la tele, pero no era lo mismo. El misterio se tornó negocio y lo sagrado dio paso a lo mecánico. El fútbol, para alegría de sus detractores, se convirtió por fin en once jugadores corriendo detrás de una pelota de cuero. ¡Y el fútbol jamás había sido eso!
Por seguir con la jerga religiosa -que me perdone el sacerdote que mejor escribe de entre los nuestros, el padre Tarsicio de Azcona-, aprendimos que el fútbol no es nada sin comunión. El gol, el penalti, el córner, la tarjeta… Nos importan poco. O mejor dicho: empiezan a importarnos cuando encierran lo más profundo del hombre: la solidaridad, el esfuerzo, la entrega, el abrazo… Y eso sólo ocurre cuando nos miramos unos a otros.
Daniel Ramírez García-Mina es periodista y escritor. Autor del libro ‘Porque somos Osasuna’.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora