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Taekwondo

El Arena se rinde a Adriana Cerezo

La subcampeona olímpica de Tokio pasó por Pamplona dejando la huella de su calidad como deportista, imponiéndose en sus dos combates, y derrochando simpatía ante cientos de fans que quisieron su firma y su foto, la mayoría muy jóvenes

Adriana Cerezo atiende a los fans en el photocall del Navarra Arena
Adriana Cerezo atiende a los fans en el photocall del Navarra ArenaMARÍA V.M.
Publicado el 10/10/2021 a las 06:00
Los jovencísimos rostros que se colocaban en fila ante la estrella que iban a conocer combinaban todo tipo de emociones. No todos los días te firma una medallista olímpica del deporte que te apasiona, una chica casi como tú. Y ayer en el Navarra Arena, Adriana Cerezo provocó reacciones de timidez, vergüenza, felicidad máxima, diversión, nerviosismo... Su público preferido, que no levanta dos palmos del suelo, se llevó ayer a casa un recuerdo imborrable: una foto y una firma de la subcampeona de Tokio en taekwondo.
“¡Madre mía!”, exclamó una pequeña que, tras guardar un buen rato de cola consiguió estar con su ídolo. La niña, emocionada, se sujetó el pecho con la mano en el corazón mientras Adriana le hacía preguntas. Su madre lo confirmaba: “Le va a dar algo”.
Esta escena, parecida, se repitió en cientos de ocasiones. Durante hora y media, sin descanso, Cerezo atendió a todas las personas que quisieron estar unos segundos con ella. Sentada en un photocall habilitado por la organización en la entrada del Navarra Arena, como si de una reina maga se tratase, Adriana firmó las tarjetas con su imagen preparadas sobre la mesa, con dedicatorias personalizadas. “¿Cómo te llamas?, ¿tú también te llamas Izan?, ¿has venido a ver o a competir?, ¿qué tal te ha ido?, ¿te está gustando?, ¿se te está haciendo largo?” La joven madrileña se encontraba con tímidos monosílabos tras las mascarillas. Su presencia impone.
 CINTURONES Y CARCASAS
La gran mayoría de peques que estuvieron en el photocall eran participantes del XIII Open Ciudad de Pamplona/Iruña, que aglutinó durante la jornada de ayer a más de un millar de personas sobre los tatamis instalados en el Navarra Arena, entre deportistas, jueces, entrenadores y miembros de la organización. Compitieron en las modalidades de combate y poomsae/freestyle y en todas las categorías, desde benjamines (2013) hasta máster, tanto masculino como femenino.
Ataviados con sus doboks (kimonos para la práctica del taekwondo), niños y niñas quisieron que Cerezo les firmara cinturones, cascos, guantes, protecciones y hasta carcasas de móvil. Un chiquillo acudió con la camiseta de Osasuna, pero ayer no quería animar a su equipo, sino conocer a una campeona.
Aunque predominó el público infantil, también acudieron personas adultas, familias y adolescentes, tanto chicas como chicos. Ya había comenzado Adriana a palpar su éxito durante la competición a primera hora de la mañana, en la que hasta los más veteranos quisieron acercarse a darle la enhorabuena.
La escena se pudo ver en el interior del Arena gracias al videomarcador multipantalla, junto a los combates o los resultados.
Cuando llevaba casi una hora, el presidente de la Federación Española de Taekwondo, Jesús Castellanos, le preguntó a la olímpica qué tal llevaba la muñeca de tanto firmar. “¡Voy bien!”. También la máxima responsable de este deporte en Navarra, María Ángeles Urmeneta, posó con varias niñas, en el poco tiempo libre que le quedaba al estar pendiente de la organización del evento.
Jesús Ramal, entrenador de Adriana, considera que tiene en sus manos a la mejor taekwondista del mundo y la observaba con orgullo, pero también con ganas de que dejara de firmar porque debía ir a comer. Había ganado sus dos combates a primera hora de la mañana y, después, fuera del tatami, se había metido en el bolsillo a todo el mundo.
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