María Rosario Azcárate Latasa, entre Elcano, Urroz e Iturrama


Publicado el 06/10/2021 a las 07:46
Nuestra querida Charo hoy cumpliría 70 años. La enfermedad no le ha dejado llegar.
Vivió su niñez y juventud en Elcano, feliz, disfrutando de su familia, con unos padres incansables, una casa preciosa y un jardín que era la admiración de todo el que llegaba.
Trabajó 42 años en la empresa Simes Senco, situada en el mismo pueblo. Fue buena compañera y excelente trabajadora. Con su interés y tesón, supo ganarse la confianza de todos los que le rodeaban, y accedió a trabajos de gran responsabilidad.
En 1978 contrajo matrimonio con Luis Mari, natural de Urroz Villa. Ha vivido entre Iturrama y Urroz con su marido, dos hijas maravillosas y cinco nietos que han sido su debilidad. Esposa, madre y abuela extraordinaria, entregada totalmente a su familia; el trabajo y esfuerzo no importaban. Era fuerte, tenaz, y valiente para afrontar las dificultades.
Le gustaba disfrutar de todo y hacía disfrutar a los que teníamos la suerte de estar a su lado. Amiga de sus muchísimas amigas, siempre dispuesta a escuchar, a interesarse, a ayudar, a cada una le hacía entender que para ella era importantísima y todas lo creíamos así. No desaprovechaba ni una sola ocasión para compartir con sus amigas un buen rato, comentando las vivencias o sus viajes, en los que tanto disfrutaba y nos hacía disfrutar. Los cafés con las amigas de Urroz o con las de Pamplona eran habituales. El hueco que deja va a ser muy difícil de llenar.
La enfermedad comenzó hace catorce meses, en plena pandemia; eso dificultó que el diagnóstico fuera rápido. Pero pasado ese primer momento, estaba increíblemente agradecida a todos los médicos, enfermeras y a todo el personal que le ha atendido. Ella sentía que le estaban atendiendo de una forma muy personal y que todos estaban volcados con ella. No ha sido un camino fácil, pero ella ha sabido darnos ánimos a todos.
Católica y practicante, su fe le ha ayudado toda la vida. Ha participado siempre con entrega y dedicación en la parroquia del Corazón de Jesús en Pamplona y en la de la Asunción de Urroz. Su fe le ha ayudado a llevar la enfermedad con entereza y con ánimo, desde el principio al final, y así ha logrado que los que estábamos a su lado estuviéramos menos angustiados.
Tu despedida ha sido inolvidable, realmente te lo merecías, no faltaba nadie, y no cabían más flores; el funeral con la coral de Urroz no pudo ser más emotivo.
Nos has dado una gran lección de vida. Espero que estés viéndonos y que puedas ayudarnos a seguir tus pasos. Hasta pronto.