Vida universitaria

Universitarios en busca de un hogar en Pamplona

Los estudiantes universitarios han dado la bienvenida al curso con dos nuevas residencias en Pamplona y con listas de espera para encontrar piso en alguna de las inmobiliarias especializadas. Las restricciones de la pandemia también se van diluyendo a la hora de buscar un alojamiento

Merche López Martínez, de 18 años, en la zona de estudio de la residencia Bcome
Merche López Martínez, de 18 años, en la zona de estudio de la residencia BcomeJesús Caso

Laura Villanueva

Publicado el 12/09/2021 a las 06:00

Pamplona acoge este año a 20.000 estudiantes que comienzan o continúan sus carreras universitarias en la Universidad de Navarra (UN) y en la Universidad Pública (UPNA). Y se calcula que más de 9.000 necesitan algún tipo de alojamiento para sus años de carrera.

RESIDENCIAS

Existen en Pamplona 9 residencias universitarias, 8 colegios mayores y 6 residencias religiosas.

El curso acaba de comenzar y con él se inauguran dos nuevas: Livensa Living y Bcome. La primera de ellas está en la calle Valle de Salazar, en Pamplona, y tiene una capacidad para 311 alumnos. “Es un sitio céntrico, pero muy tranquilo en el que se ofrece 24 horas de atención, seguridad y autonomía para el estudiante. Además, tenemos un equipo que desde el primer día le acompaña durante toda su etapa”, cuenta Belén Mateo Esteban, directora.

Las habitaciones son individuales con aire acondicionado, baño, cocina completa, Smart TV, espejo, armario, zona de almacenaje y estudio y wifi de 100 MB. “Hay tres tipos: estándar, superior y premium y el precio de un año entero en una habitación estándar son 694 euros y 10 meses son 730”, cuenta Mateo.

Tienen previsión de tener 60 estudiantes hasta mediados de septiembre y durante el curso un máximo de 70 o 100 alumnos. Los universitarios, como indica la directora, llegan sobre todo de La Rioja, País Vasco, Valencia, Alicante y de Latinoamérica. “Muchos estudian Medicina o Enfermería y predomina la UPNA. Aquí tienen cine, gimnasio, biblioteca, billar, cocina, lavandería, zona multimedia o una zona living, entre otras”.

La valenciana Ángela Hernández Morey, de 17 años, se aloja en Livensa Living y cursará el Grado en Bioquímica junto al International Science Program en la UN. “Es mi primer año y tenía claro que quería residencia porque es la mejor opción cuando viajas a una ciudad nueva en la que no conoces a nadie”, explica. Los servicios que le proporciona la residencia hizo que se decantase por esta opción. “Es como estar en casa, pero a la vez tengo autonomía y libertad porque vivo en una habitación yo sola. Lo que más me gusta es que tengo un baño, una cocina y una zona de estudio y encima luego muchas zonas comunes”, añade. Además, le gusta que le permite conocer a gente. “Voy a reunirme mucho y mi idea es estar el primer año y luego ir viendo. La búsqueda fue fácil porque hay muchas residencias nuevas, aunque vinimos a principio de verano para asegurarnos”, cuenta. Le llamó la atención el hecho de que sea nueva. “Es preciosa, la zona es tranquila, estoy cerca de la universidad, hay muchas tiendas… Tengo accesibilidad a todo”, detalla.

Iñigo Bada, de 19 años, llegó el lunes desde México para estudiar Economía en la UN. “Mi intención es quedarme en la residencia, por lo menos, durante los dos primeros años”, cuenta. Está ansioso por empezar y se decantó por residencia por la libertad que le proporciona. “No estoy atado y encima me van a ayudar a crearme una rutina. Además, la zona es muy buena y tiene salas comunes para poder relacionarme”, añade.

La residencia Bcome abrió sus puertas el 31 de agosto, a pocos metros de la UPNA, y podrá acoger a 323 estudiantes. “Los universitarios disponen de varias zonas de estudio localizadas en las distintas plantas, también hay gimnasio, zona de cine, espacio de coworking, ocio, lavandería y aparcamiento”, cuenta Jeffrey Sújar, socio de Activos Alternativos de Urbania.

Los precios varían según la elección del estudiante. “La habitación individual son 696 euros y el estudio con cocina son 796 euros. Además, tenemos un servicio de comedor flexible preparado para adaptarse a todas las dietas, intolerancias y alergias”, desataca Sújar. El concepto de la residencia nace tras un estudio de los activos y la experiencia de otros estudiantes. “Les preguntamos directamente y ahora nos están solicitando más la media pensión”, añaden desde Bcome.

Merche López Martínez, de 18 años, ha elegido Bcome para su primer año en Pamplona. “Soy de Lodosa y voy a estudiar Ingeniería Informática en la UPNA. Me decanté por una residencia porque creo que es la mejor opción para conocer a gente”, dice López. Su idea es hacer un grupo de amigos con los que poder mudarse a un piso en el segundo curso. “Me encantó el sistema, las actividades organizadas para conocernos y las instalaciones. Creo que te ofrecen muchas posibilidades y me encanta que hayan organizado meriendas y una fiesta de bienvenida el día 9”, explica. López conoce a dos personas en la residencia y eso le ha tranquilizado.

Luis Andrés Cifuentes Cifuentes, de 19 años, llegó hace 12 meses de Lima, Perú, y se alojó en Madrid durante ese periodo hasta que se decantó por la carrera de Literatura y Escritura creativa en la UN. “Estuve en un piso solo en la capital y, desde mi experiencia, la adaptación fue más complicada. Ahora tengo la oportunidad de empezar de nuevo y conocer a gente”, explica. El peruano visitó en verano 3 residencias y se decidió por Bcome por el trato. “Nos atendieron individualmente desde el principio y la terraza me fascinó. No es la que más cerca está de mi universidad, pero me fijé en la calidad de vida”, añade Cifuentes.

Pamplona también cuenta con varias residencias adscritas a órdenes religiosas como la Residencia Universitaria Mª Emilia Riquelme con capacidad para 67 estudiantes.

Está gestionada y dirigida por las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada y es una residencia para chicas. “Lo que destaco es el talante abierto, familiar, de amistad y con mucho dinamismo juvenil que favorecen la responsabilidad académica y al mismo tiempo la socialización”, cuenta María Victoria Bidaurre Garcés, directora. La residencia, ubicada en la calle Abejeras, aloja a un 90% de estudiantes universitarias de la UN y un 10% de la UPNA. “Una predomina más que la otra y las chicas que vienen suelen ser un 50% de Navarra, País Vasco, La Rioja y Aragón, un 40% del resto de España y un 10% del extranjero”, añade.

Carmen Martínez Garballo, de 19 años, repite experiencia y este curso se aloja en la Residencia Universitaria Mª Emilia Riquelme.El año pasado conocí aquí a mucha gente y estuve mi cómoda, por eso repito. Además, la ubicación es muy buena, la flexibilidad horaria es estupenda y hablé con mis amigas para quedarnos todas”, cuenta la de Logroño. Está estudiando Medicina en la UN y antes de decidirse visitó 4 residencias más. “Al final me decanté por esta porque quería que fuera de niñas. Aunque, no fue fácil encontrar plaza y me alegro de haberlo conseguido porque hacen muchas actividades para que nos relacionemos”, explica.

POCOS PISOS, MUCHO RECLAMO

 Los estudiantes universitarios han dado la bienvenida al curso con dos nuevas residencias en Pamplona y con listas de espera para encontrar piso en alguna de las inmobiliarias especializadas. Las restricciones de la pandemia también se van diluyendo a la hora de buscar un alojamiento con respecto a 2020 y lo que ha aumentado, levemente, es la oferta. Sin embargo, como marcan desde la Inmobiliaria SLM que se sitúa en la capital y que ha tenido un 5% más de pisos ofertados que el año pasado, el crecimiento es insuficiente.

El pequeño aumento no ha facilitado la búsqueda a los estudiantes durante el verano que, como índica la inmobiliaria, es la opción más escogida. Además, a los datos de la oferta de pisos hay que añadirle un aumento en la oferta de grados, postgrados y másteres de las universidades o centros académicos que ha generado un aumento en el número de estudiantes que acogerá Pamplona este curso académico 2021-2022.

Idoia García Martínez, gerente de la Inmobiliaria SLM y miembro de la Asociación Colabora, coincide en que hay muchos más estudiantes que pisos para alquilar. De hecho comenta que las listas de espera son muy largas porque en su inmobiliaria los estudiantes comienzan a reservar en noviembre del año anterior.

A fecha de hoy, los universitarios siguen demandando pisos en los que pasar el año y el curso ya ha comenzado. Además, suelen reclamar viviendas de 3 o 4 habitaciones y situadas en barrios como Iturrama, Pío XII, San Juan, Mendebaldea, Barañáin o la Milagrosa. Los precios dependen de esos factores y los estudiantes, como coinciden las inmobiliarias preguntadas, quieren pisos que se encuentren cerca de la universidad, pero también en la zona con más ambiente estudiantil.

Sin ninguna duda, para la encargada de la Inmobiliaria SLM, Iturrama es el más demandado por los estudiantes de la UN. Los que optan por estudiar en la UPNA prefieren zonas como Mendebaldea, la Milagrosa o Azpilagaña.

Un factor que también influye es el estado del piso. “Hay mucha diferencia entre uno nuevo o reformado y otro más antiguo. Estamos hablando de pagar en uno 800 y en otro 1.400”, cuentan desde Unicasa Alojamientos Inmobiliarios. Aunque, los estudiantes siempre se suelen decantar por los pisos más nuevos. “Prefieren pagar más y vivir en un piso bueno. Además, este año no hemos introducido la cláusula covid”, añade Sara Lusarreta Tanco, la encargada. Este año, en Unicasa Alojamientos Universitarios, han tenido más pisos. “Pero la demanda es lo que más ha aumentado. Lo hemos notado mucho con la pandemia porque el año pasado hubo mucha gente que no pudo venir a Pamplona a estudiar y lo hizo online”, cuenta.

La inmobiliaria, al igual que SLM, tiene una lista de espera con estudiantes que quieren alquilar un piso para el curso 2021-2022. “Hace un mes completamos el año y todos piden pisos con mínimo 3 compañeros más y suelen preferir Iturrama, Mendebaldea... También depende de las circunstancias de cada uno porque tenemos estudiantes de intercambio, así que la atención es individual”, explica Lusarreta.

El lujo también ha llegado a Pamplona y cada vez son más los estudiantes que se decantan por este tipo de alojamientos. AB Servicios Inmobiliarios de Pamplona oferta pisos de alto standing y los precios varían según la categoría. “Hay algunos con reforma, otros con baño y cocina de alta gama... Todos están equipados con mobiliario nuevo”, explica Isabel Martínez.

Los precios de los pisos de lujo también han aumentado con el paso de los años, según marcan desde la inmobiliaria. Ellos comenzaron con un precio base y ahora el aumento ronda entre los 200 y los 400 euros al mes, pero no es un factor que haya hecho que la demanda descienda, al contrario. “Los universitarios quieren pisos buenos por si vuelven a confinarnos. Hemos triplicado las solicitudes con respecto a 2020”, añaden desde AB Servicios Inmobiliarios. Además, también ha aumentado el número de personas que invierten en pisos de estudiantes.

Manuel Moreta, de 20 años, se aloja en uno de ellos junto a dos compañeros. “Estamos en la plaza Pintor Paret y nos encanta porque estamos muy cerca de la UN”, cuenta Moreta. Hace dos años comenzó la carrera de ADE bilingüe y durante el primer curso se alojó en un Colegio Mayor. “La experiencia no fue muy buena porque las habitaciones eran muy pequeñas, la comida no era de mi gusto y no tenía el espacio suficiente que necesitaba para estudiar y para prepararme las clases”, añade el de República Dominicana.

Alma Morillo, de 20 años y de República Dominicana, es compañera de Moreta en la UN y este año compartirán piso. “Desde que llegué me instalé en pisos y ha sido una elección muy buena. Ahora me he mudado con Manuel y con Miguel a Iturrama y estamos muy contentos”, explica. La búsqueda del piso no fue fácil. “Visitamos muchas páginas como Idealista o Fotocasa y al final hablamos con AB Servicios Inmobiliarios y nos enseñaron este piso que nos encantó. Incluye todas las comodidades que necesitamos”, detalla.

Miguel Jovel, de 20 años, es su compañero de curso y también de piso. “Yo también me alojé en un piso desde el comienzo, a pesar de lo que se decía de ellos. Encontrar un piso bien amueblado, moderno y renovado es complicado”, añade el de El Salvador. Manuel, por su parte, añade que el piso en la plaza Pintor Paret es el único que encontraron acorde a la época. “Fue difícil y ahora que lo hemos visto es perfecto. Es el que más se adapta a nuestro estilo de vida”, apunta.

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