Medio ambiente
Rafael Alday: “La crisis climática es ya muchísimo más grave que la del coronavirus”
El impacto del cambio climático ha ocasionado unos daños que ya son irreparables. Según Rafael Alday, técnico medioambiental de Nasuvinsa, sólo podemos impedir que éstos aumenten los próximos años al mismo ritmo


Publicado el 15/08/2021 a las 06:00
Rafael Alday, técnico medioambiental del Gobierno de Navarra, lleva más de treinta años estudiando los fenómenos climáticos y la forma en la que éstos inciden en la sociedad. El informe del IPCC no ha hechos sino corroborar lo evidente.
¿Se puede dudar a estas alturas de la existencia del cambio climático?
No. La existencia del cambio climático estaba muy clara y este informe zanja la cuestión. Ya nadie puede poner en duda su existencia. El cambio climático está aquí y ya no tenemos posibilidad de anular sus efectos pero sí de reducir su impacto. Sólo en la medida en que seamos capaces de reducir las emisiones podremos tener un futuro más benévolo. Los impactos se sufren en todas la regiones del mundo y son ya irreversibles. La cuestión es tener el futuro más saludable posible para el planeta, la humanidad y la biodiversidad. El planeta va a seguir adelante aunque se caliente cinco, seis o siete grados pero es difícil que la humanidad sobreviva en esa situación.
¿Qué efectos ha provocado?
Es como si arde una habitación en tu casa: haces lo posible para que el fuego no se extienda pero tenemos ya unas pérdidas irreversibles. Sólo nos queda la posibilidad de que en el futuro haya menos impactos al planeta y que la temperatura suba sólo tres grados en lugar de cinco.
¿Se le puede exigir a un país en vías de desarrollo que restrinja su emisión de gases de efecto invernadero (GEI)?
Es un tema de justicia climática. Se estableció un fondo para poder compensarles, pero sigue siendo un agravio añadido porque los países en desarrollo no son los causantes de las emisiones de GEI, sino los países ricos a lo largo de su historia. Es de justicia ofrecerles oportunidades.
¿Está la legislación a la altura del problema?
Sobre la Ley Estatal de Cambio Climático, el sector energético dice que está por la labor, mientras que el automovilístico cree que es demasiado ambiciosa. El sector ecologista mantiene una valoración muy similar a la que hizo sobre el Acuerdo de París: no está a la altura de la emergencia climática. Está ardiendo nuestra casa y estamos con una regaderica. Habría que cambiar drásticamente nuestro modelo de vida, producción y consumo. Y tendría que hacerlo todo el mundo a la vez porque si uno cambia y no lo hacen los vecinos, ellos producirían emitiendo CO2 y competirían “con ventaja”. Tendría que ser un acuerdo global. Cada uno defiende sus intereses económicos pero ha llegado un momento en el que ya no se puede defender algo tan local. Es el planeta el que está en peligro.
¿Cómo se puede hacer frente a un problema global?
Hemos hecho frente a la pandemia sanitaria como humanidad aunque no haya concluido y siga siendo devastadora. La crisis climática ya es muchísimo más grave que la del covid. A pesar de todas las alarmas y todas la emergencias, como humanidad no hemos sido capaces de consensuar una respuesta rápida. El Acuerdo de París establecía que cada país iba a reducir sus emisiones, pero sumando todos esos esfuerzos no se llega, ni de lejos, a los necesarios para evitar el aumento previsto de dos grados de temperatura. Habría que reducir las emisiones de forma constante un 7,6% anual. Y en este momento las estamos aumentando. Nuestra economía se basa en el crecimiento constante y no es fácil invertir la tendencia.
La pandemia ha provocado una fuerte crisis económica en muchos sectores. ¿Se les puede exigir que supediten su recuperación al “espíritu verde”?
La economía española se basa en buena medida en el montaje de automóviles y en el turismo, dos sectores que quedarían muy comprometidos con las estrategias de reducción. El turismo se basa en los viajes en avión, que conllevan los actuales planes de ampliación de los aeropuertos de Madrid y Barcelona, contradictorios con una política de reducción de emisiones. ¿Cómo te enfrentas a un sector que ha sufrido tanto con el covid? Es como si aquí quitasen las Volkswagen. Son dilemas muy complicados.
¿Va a ser exclusivamente una crisis climática?
Se van a generar grandes emigraciones climáticas. La emigración de Siria por la guerra nos pareció enorme, pero la crisis climática hará que continentes enteros sean inhabitables. Eso supone movimientos de población bestiales. Si vemos cómo reaccionan las instituciones y la población, movimientos xenófobos incluidos, vamos a tener conflictos muy graves ante una crisis globalizada .
Puede parecer que el cambio climático llegará pero que aún no notamos sus efectos.
Tenemos una percepción lineal del tiempo y de los fenómenos mientras que la evolución del clima y sus cambios no lo son. Éste es uno de los grandes problemas. Pensamos que la evolución del clima será similar a la de años pasados pero la pendiente aumenta progresivamente. Tengo ya sesenta años y creo que veré situaciones graves”.
¿Es posible un cambio de actitud que temple los efectos del este cambio?
Siempre tendremos la capacidad de recuestionar nuestra forma de gestionar nuestro consumo y hacer cambios radicales. Fuimos capaces de vencer el consumo público de tabaco y de un día para otro tuvimos espacios públicos sin humos. Cuando ha habido una pandemia, hemos sido capaces de hacerle frente confinándonos sin provocar conflictos. El ser humano tiene esa capacidad de solidaridad que hemos de poner en marcha ya mismo porque no podemos esperar más”.
