Destruidas 543 armas este año en Navarra, la mayoría escopetas
La Guardia Civil ha procedido a fundir 466 escopetas o rifles, 55 pistolas y 22 de otro tipo como arcos o ballestas


Publicado el 13/07/2021 a las 06:00
El equipo de Interveción de Armas de la Guardia Civil de Navarra lleva destruidas en lo que va de año 543 armas. Son, a grosso modo, 466 escopetas, 55 revólveres o pistolas, y 22 de las denominadas otras, que incluyen por ejemplo ballestas, arcos o katanas que hayan sido incautados durante actuaciones policiales. La cifra ya en la primera mitad del año supera con creces a las armas destruidas durante todo el año pasado, excepcional con motivo del periodo de pandemia y confinamiento. En 2020 la Guardia Civil procedió a la destrucción en Navarra de 449 armas.
Según explica el teniente al frente del Servicio en la Comunidad foral, la destrucción de armas es una de las labores de esta división de la Benemérita en la región, conformada por un equipo de 28 agentes. La gran mayoría de ellas pertenecen a la ‘familia’ de las escopetas y son entregadas para su destrucción tras una herencia, por ejemplo, o al descubrirlas después de décadas abandonadas en una casa de pueblo. “Hay terceras generaciones familiares que no saben qué hacer con las escopetas del abuelo o bisabuelo, seguramente de la época de la Guerra Civil, y que llevan mucho tiempo abandonadas en un desván”, explica el teniente Colmenero.
También puede ocurrir que sea el propio dueño de las armas quien, ya llegado a cierta edad y sin relevo para su uso, decida entregarlas para su destrucción. “Hay personas que van cumpliendo años y asumen que no van a salir más con la cuadrilla de caza y tampoco encuentran a otro más joven que quiera adquirir sus armas, por lo que las depositan aquí”.
En el caso de las pistolas puede ser que en su momento fueran incautadas durante un operativo policial o se investigue si han sido usadas para cometer algún delito. Pasado un tiempo y si el hecho con el que se las relaciona ya ha sido juzgado, el juez suele ordenar su destrucción. Por medio de fundición, se convierten en chatarra.
El reglamento establece que los únicos que pueden tener un arma de fuego son militares y agentes de cuerpos policiales (clase A), vigilantes jurados o aquellos cuyo trabajo consista en el transporte de caudales (clase C) cazadores (D) o bien aquellas personas que practiquen una modalidad deportiva (clase F).
El número de licencias de armas en Navarra ronda las 30.000, una cifra que en los últimos años ha permanecido relativamente estable. “Aquí hay bastante tradición hereditaria y las licencias muchas veces pasan de padres a hijos, en el sentido de que un padre cazador inicia a su hijo en la misma afición. En la crisis de 2008 sí notamos un bajón, porque había gente a la que le salía caro pagar licencia, coto, arma, etc. Pero en los últimos años se ha vuelto a recuperar y quizá incluso haya hasta algunas más que hace 15 años, por ejemplo”, concluye Colmenero.
CITA PREVIA Y CADA 5 AÑOS
Desde Intervención se recuerda la importancia de pasar revista al arma, obligatoria cada 5 años, y condicionada al buen estado psicofísico del titular de la licencia. Como en el caso del carné de conducir, por ejemplo, es necesario acreditar esa condición óptima para lograr renovar la licencia. Para evitar colas y facilitar al servicio al ciudadano, el paso por la Comandancia se gestiona a través de un sistema de cita previa.
A nivel nacional, el servicio de la Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil cumple 35 años. En una nota informativa, la Benemérita subraya que estas unidades centran su actividad en el control e inspección de todas las actividades relacionadas con armas, explosivos, cartuchería y artificios pirotécnicos, regulando la fabricación, tenencia y uso, importaciones, transferencias, tránsitos comunitarios y su destrucción. La labor de los agentes va desde la comprobación de las medidas de seguridad en un campo de tiro eventual con motivo de festejos populares, a la inspección de la trazabilidad de explosivos usados en una mina, así como la gestión del programa que permite un mayor control de los movimientos de explosivos de uso civil dentro del territorio de la Unión Europea.