Día de las Personas Refugiadas
El abrazo diario de Cruz Roja Navarra
Un equipo de Cruz Roja Navarra, formado por una abogada, una psicóloga y dos trabajadoras sociales, explica cómo han llegado anímicamente 17 chicos de Malí tras de huir de la guerra y de la esclavitud, en un viaje a vida o muerte


Actualizado el 20/06/2021 a las 06:00
Las personas solicitantes de asilo llegan a España al verse forzadas a abandonar sus países para salvar sus vidas. Huyen de la guerra, la persecución, la discriminación y otras violaciones de los derechos humanos. Desembarcan o son rescatadas del agua y en la mayoría se encuentran psicológicamente y físicamente mermados. Llegan con lo puesto, sin conocer el idioma ni el país.
En este contexto, Cruz Roja desarrolla un programa de acogida con el que hace frente no solo a las necesidades básicas de alojamiento y manutención que presentan estas personas, sino también a las necesidades sanitarias, jurídicas, formativas, laborales y de ocio. Desde el primer momento, trabajadores y voluntarios se “empotran” en las vidas de aquellas personas que logran acceder a estos programas y las preparan hacia la autonomía e integración en un itinerario de intervención sociolaboral.
Ana Loreto León, Arantxa Morentín (trabajadoras sociales), Sara Merchán (psicóloga), Álvarez Urturi (abogada), trabajadoras del programa Refugio de Cruz Roja Navarra, describen la situación en la que se encuentran estos chicos al recibir el primer “abrazo acogedor” y su evolución.
EL PERFIL HA CAMBIADO
Este programa de acogida en Navarra cuenta con 134 plazas en fase temporal y 19 casas distribuidas por la geografía foral. Aquí reciben amparo diferentes perfiles de personas. Antes de la pandemia eran principalmente familias latinas, mujeres víctimas de violencia de género con hijos, entre otros perfiles. En la actualidad hay ocupadas 71 plazas (66 hombres solos de Malí).
¿EN QUÉ ESTADO LLEGAN?
“Los primeros días, en enero y marzo, estos chicos llegan muy callados. Es lo normal. Poco a poco van cambiando y parecen otras personas”, explican desde este equipo de Cruz Roja Navarra. “Les damos un tiempo de adaptación y no tardan en tomar confianza y gritar, reír y demostrar sus emociones. Conseguimos que nos digan: “Hoy triste. Hoy mal. Hoy supercontento”.
ESTABILIDAD
“Al principio, se sienten aturdidos y desmoralizados porque no hacen más que vagar de piso en piso. Y mejoran rápidamente cuando saben que se van a quedar un tiempo, entre 6 y 18 meses, dependiendo de la respuesta desde la oficina de asilo”.
MENTE OCUPADA
“Para estos chicos la redes de apoyo son fundamentales. Por eso, al conocer a otros chicos en la misma situación consiguen afianzarlas, pero en Pamplona es difícil integrarse. Además, el día se les hace largo y aburrido. No pueden formarse porque no hablan castellano. y entran en bucle. Nosotras tratamos de que se mantengan ocupados para que no piensen en nada más”.
TOLERANCIA AL DOLOR
“Hemos observado que su nivel de tolerancia al dolor es muy alto, mucho mayor que el nuestro. Cuando les entrevistamos nos cuentan historias terribles que han sufrido en su país y durante el viaje por el desierto o en la patera; sin embargo, no hacen una dramática explosión de lo que han vivido, lo asumen como algo normal. De hecho, les cuesta hablar de sus angustias”. Entre los 6 y 18 meses de programa, dependiendo de la respuesta de la OAR, la psicóloga trabaja con ellos la emociones. “Al final, sacan lo bueno de todo. Manifiestan un gran poder de recuperación... ¡Y cómo se ríen después de haber sufrido lo que han sufrido!”.
FRUSTRACIÓN POR LA SITUACIÓN FAMILIAR
Aunque aún no entienden bien el castellano, llevan desde enero y marzo aprendiendo el idioma, les gusta conocer lo que ocurre en el mundo. Y, al mediodía, encienden la televisión para ver los informativos. “Ellos nos preguntan por qué no se nos puede acoger a todos y dejan claro que solo quieren trabajar. Esta es una de sus grandes frustraciones: no poder hacer nada los seis primeros meses de esta fase del programa. Porque después de todo lo que han pasado, vienen con la idea de mandar dinero a sus familias. Les produce mucha impotencia encontrarse en un entorno seguro, con las necesidades cubiertas. En cierta manera, se sienten responsables porque sus familiares siguen allí viviendo la violencia y el hambre. Y se sienten bloqueados sin poder trabajar, cuando ellos a lo largo del viaje desde Malí han ido realizando trabajos físicos que les han permitido sobrevivir, incluso mandar dinero. El contacto con la familia les preocupa. “No quieren contarles la verdad para no preocuparles más. No poder mandar dinero es un factor de estrés mucho mayor que el desierto y la patera”.
EXPECTATIVAS
“Vienen de situaciones tan duras que no piden nada, ni siquiera unos zapatos. No quieren molestar. Se sienten satisfechos porque tienen una sensación de estabilidad que no han vivido nunca, pero esto les confronta a su vez con la situación de su familia en el país de origen”.
UN ABRAZO, PERO QUIZÁ ALGO RÍGIDO
Desde Cruz Roja han observado un cambio de perfil entre las personas migrantes que llegan al programa de acogida. Ahora son hombres solos, muy jóvenes y procedentes de Malí. No obstante, a pesar de cambiar el perfil de los demandantes, el itinerario de inserción de este programa diseñado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones no ha variado. “Y no es lo mismo una persona o una familia con niños, que vienen con el idioma o con una formación, que una persona que llega en las circunstancias de estos chicos de Malí. Además, 18 meses es un periodo escaso para que puedan integrarse. Llegan con unos recursos formativos muy básicos y el paso del tiempo se convierte en la espada de Damocles, un peligro inminente con el que conviven”.
NECESIDADES URGENTES
“Todos los objetivos del programa dependen de una respuesta del Ministerio Interior. Y a la dureza de la espera se suma la incertidumbre. Se presupone que tienen unas expectativas favorables porque son de Malí y hasta ahora aceptan un 67% de las solicitudes, pero siguiendo esta lógica el 33% se van a rechazar”, lamentan. “Esto significa que si reciben una respuesta negativa, deben abandonar la casa en 15 días y buscarse la vida sin demasiadas opciones. De un día para otro pasan de tener manutención, un techo, ropa, una psicóloga, una abogada y dos trabajadoras sociales que les cuidan a quedarse sin nada”. Sin esperanza. “Por eso, aunque en este hogar sí que reciben un abrazo entregado y los chicos se sienten bien y muestran su gratitud, se pueden personalizar aún más los itinerarios y se puedan ofrecer más ayudas para formarlos en oficios, por ejemplo”.
Y SI LA RESPUESTA ES "NO"
“Si la respuesta de asilo es negativa buscarán redes de apoyo. Se tratará que gestionen estancia unos días en el albergue y se pondrá en conocimiento a los servicios sociales de base. Es importante hablar de la coordinación externa con entidades sociales o centros educativos con los que se puedan cumplir los objetivos de autonomía e integración. Decimos que ellos están aquí de paso, cuando en realidad somos nosotras como Cruz Roja las que estamos de paso. Porque ellos van a seguir aquí con su vida”.
REGRESO AL VIAJE
“Al recibir la contestación negativa de la Oficina de Asilo y Refugio se quedan con una sensación de desamparo. Se preguntan qué van a hacer ahora y cómo van a sobrevivir. Al mismo tiempo, se sienten agradecidos por todo el proceso de acogida que han recibido. Consideran que ha sido una etapa más. Y es muy duro, porque aquí consiguen coger un poquito de aire, pero regresan a la dureza de un viaje que conocen bien. En cualquier caso, están mucho más preparados a recibir una denegación y no los preparamos para la respuesta positiva”. Aún recuerdan las lágrimas de una mujer que al recibir el estado de refugiada. “Se echó a llorar porque eso significaba que en unos años no podría volver a su país. Sienten que pierden su identidad”.
PERTENENCIAS
“No traen nada. Vienen con lo puesto. Un móvil dentro de una bolsa de plástico. Lo único que piden es estar conectados con su familia. Incluso vas a comprar con ellos y no ven importante comprar cosas para ellos”.
FÚTBOL Y CASTELLANO
Aprenden castellano y practican fútbol en un club externo a Cruz Roja. “Estas dos actividades les viene muy bien porque salen de la casa y se relacionan. El fútbol es su pasión. El problema es que tienen mucha demanda en el centro donde les enseñan castellano y de esta casa solo pueden ir cinco. Y así es muy complicado aprender. Hacemos lo que podemos”, explican. “No hay que olvidar que son muy jóvenes y se les está pidiendo que con 18 y 23 años, en 18 meses y teniendo en cuenta todo lo que han pasado, que aprendan un idioma, consigan un trabajo, una vivienda... Cuando a un chaval de aquí se le presupone todo esto con 30 años una educación sólida y apoyo familiar”.
OPINIÓN PÚBLICA
“¿Qué lleva a una madre a tirarse al mar con un bebé? Seguramente lo hace porque todo lo que dejas atrás es peor que lo que te pueda ocurrir en el mar. No sabemos si escapaba de hambre, violencia, abusos... Vivimos en un mundo profundamente desigual. Y a nosotros nos ha tocado la parte privilegiada, pero no asumimos algo que ponga el riesgo nuestro privilegio, sea externo o interno. Los medios de comunicación deben desmitificar que nos invaden y deben poner en cuestión el privilegio que tenemos por estar aquí y que muchas veces es a costa de la explotación de los recursos en los países de origen. Si los habitantes de este mundo pudieran vivir con dignidad, no se lanzarían al mar con sus hijos en brazos. No dejarían atrás lo propio. Aquí nunca van a vivir en su entorno ni con su familia. Es hasta cínico que penalicemos a quién viene.
NAVARRA MÁS DIVERSA
“En Navarra vamos hacia una sociedad más mixta, más colorida y diversa. Y esto como sociedad nos hace aprender a convivir con otras realidades, culturas, otras formas de familia. Pero esta riqueza conlleva esfuerzo. Si queremos ser una sociedad cohesionada harán falta políticas de sensibilización y empatía. Esto hay que verlo como una suma, en positivo, aún más en una sociedad envejecida. Tenemos que avanzar juntos. El mundo son 192 países. Y esta desigualdad se está viendo en la pandemia. De qué sirve que tengas a España inmunizada si los vecinos de abajo no lo están, si no se encuentra equilibrio”. Una gran conclusión para el Día Mundial del Refugiado.