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Funeral en Artajona

David Beriáin vuela libre

Artajona despidió al periodista asesinado el lunes en Burkina Faso

Imágenes del funeral por el reportero navarro asesinado en Burkina Faso
Imágenes del funeral por el reportero navarro asesinado en Burkina Faso
Publicado el 02/05/2021 a las 18:58
Las gradas del patio del colegio público Reina Urraca de Artajona, aquellas en las que el escolar David Beriáin Amatriain se sentaba ya con 9 años a tomar notas de los partidos de fútbol de los amigos para las crónicas de después, estaban este sábado llenas de flores, por él. Eran ramos y coronas de familiares, amigos, vecinos y compañeros periodistas que unieron emoción y reconocimiento a su persona y a su trayectoria profesional en su despedida, en el patio de aquel colegio al que tanto estuvo ligado, como si fuera una vuelta al origen, al lugar de sus estudios, de sus juegos y de las clases como maestra de su madre, Angelines.
Las restricciones por la covid, que impidieron a muchos trasladarse a Artajona, llevaron a elegir un espacio amplio y al aire libre para celebrar el funeral después de que por la mañana tuviera lugar el entierro en la intimidad. No obstante, las 350 sillas dispuestas no fueron suficientes y muchos asistentes siguieron la ceremonia de pie, alrededor del patio. En primera fila, su mujer, Rosaura Romero Trejo; sus padres, Javier Beriáin Arraiza y Angelines Amatriain Jimeno; su hermano, Eduardo, y su cuñada, Olga Vélez Larrea. Más atrás, la presidenta de Navarra, María Chivite; el delegado del Gobierno, José Luis Arasti, y el alcalde de Artajona, Juan Ramón Elorz.
Vuela libre”. Las dos palabras resonaron varias veces durante la ceremonia en memoria del periodista asesinado el lunes en Burkina Faso a los 43 años, junto a su compañero Roberto Fraile y el conservacionista irlandés Rory Young mientras rodaban un documental sobre la caza furtiva. Impresas en la fotografía que presidía el altar y que recogía el momento en que lanzó el chupinazo de 2015, familiares y amigos que a lo largo del funeral tomaron el micrófono las citaron también, como una invitación.
Libre. Así le habían querido su familia y su mujer, “aunque eso suponga que pueda haber una llamada que les diga ‘no va a volver”, decía el propio Beriáin y ayer recordó el sacerdote oficiante, el padre Dioni Echarte. “Fuiste un hombre de infinita generosidad”, se dirigió al periodista, “creado del periodismo de élite”. “Quien ha trabajado contigo dice que eras un gran escuchador que ha sabido dar voz a quienes no lo tienen, comprometido al límite”. Luchador “contra toda violencia”, sus reportajes “rezumaban verdad, algo añorado a veces en este periodismo actual”, añadió Echarte para quien, con la muerte de Beriáin, “han asesinado a la calidad de una vida que nunca se irá de nosotros”.
Se unieron las palabras de los amigos de su cuadrilla de Artajona -“que sabe quién eres”- para hablar del David que volverá “al garito en cada fiesta” y por el que cada 12 de agosto seguirán brindado en su cumpleaños. “Sabes de sobra que al cesar los focos llenaremos de amor tu casa. Nos sentiremos escuchados en el corazón de Rosaura”.
La familia llena su mochila de orgullo cuando escuchan hablar de Beriáin “el que ha estado en Argentina, Irak, Afganistán, Colombia...”. “Pero, realmente, el David que engrandece a su familia, es el que ha estado aquí”, leyó su primo Pedro Armendáriz. “Cuando entrabas por la puerta, tu pasaporte se actualizaba y borraba todos esos viajes. Solo te ponía una cosa: tu familia”. Y siempre, “previo abrazo de oso”, sin cuaderno ni grabadora, recordó cómo preguntaba uno a uno qué tal estaba, o cómo estaban los hijos, o qué tal iba el trabajo, “preguntas que hace un periodista sencillo y humilde que quiere mucho a su familia”.
A Beriáin, que siempre se consideró “un tío de pueblo” porque después de dar vueltas por el mundo y conceder charlas y entrevistas “no tenía reparo” en sentarse a hablar con niños y chavales en el colegio donde estudió, en la sociedad de Uterga o en volver a descansar a Artajona, le reconocieron haber llegado arriba, “al alcance de muy pocos”, y saber volver a la realidad, “posible solo para algunos”. “Orgullosos de todo el cariño” que están recibiendo por mensajes y llamadas, valoran este reconocimiento “porque implica que lo hiciste bien y no hay que reprocharte nada”, añadieron.
No te despediste”, fueron las palabras amigas de la profesión, “porque sabías que te ibas a quedar dentro”. “Porque eras de esas personas fáciles de conocer y difíciles de olvidar”.
Y llegaron las palabras del párroco de Artajona, José Manuel Narváez, para condenar “toda forma de violencia” y en especial “esta que de manera tan cruel y cobarde se ha cobrado” la vida de Beriáin y la de sus compañeros Fraile y Young.
GUIÑOS EN OFRENDAS Y MÚSICA
Las ofrendas tuvieron muy presentes a Beriáin, al entregar sus amigos los pañuelos de Artajona y Uterga -“sus pueblos, los de sus raíces, donde empezó a caminar”-, la blusa de fiestas -“qué importante para David era compartir, festejar a su Virgen de Jerusalén con sus paisanos”- y una libreta de notas, “la herramienta que desde pequeño formó parte de su trabajo comprometido hasta la muerte y lleno de humanidad y cercanía”.
Y si las palabras, los amigos y los vecinos de Artajona arroparon a la familia, las canciones del funeral se convirtieron en guiños para los más cercanos al periodista. Porque en las notas de la primera en ese “Así como la cierva suspira a través de las aguas, porque suspiras mi alma, Espíritu de Dios” pudo reconocer su madre, Angelines, aquella melodía de la casete con la que regresó de un viaje a Roma y que decidió preparar Carlos Jimeno, el entonces director del coro de Artajona que ahora dirige su hija, Beatriz Jimeno.
Emocionó el Hallelujah de Leonard Cohen y también la Aurora a la Virgen del Jerusalén, de la que Beriáin era cofrade y que se canta a las siete de la mañana en el día grande de las fiestas, en septiembre. Se escuchó el Santo catalán; el No dudaría de Antonio Flores que interpretaron sus amigos de Uterga, y Luna Tucumana y Zamba para mi padre. Además, el narcocorrido que crearon para él cuando viajó a México en 2017 para un reportaje sobre el cártel de Sinaloa y que interpretaron Fran Jurío a la guitarra y David Jurío al piano. Cerca de ti, Señor y Solo le pido a Dios cerraron el funeral.
También la familia más cercana -su mujer, sus padres, su hermano y su cuñada- tomaron la palabra para dirigirse a los asistentes. Fue Olga Vélez quien agradeció el apoyo “inestimable” recibido estos días. “Nos sale del corazón abrazaros a todos, como lo haría David”, expresó. Artajona era su pueblo y su raíz, donde aprendió a vivir “y a levantar el vuelo” gracias a todos los que contribuyeron “en tan preciosa tarea”, recordó ella. Y elevó entonces un poco la voz, a punto de quebrarse, para la última frase, para Beriáin: “Feliz viaje al cielo”.
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