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Tribunales

Juzgan a una enfermera por entrar a la ficha de la amante de su marido

La fiscal le pide 3 años por entrar en su historial y ella dice que solo fue a datos administrativos

Juzgan a una enfermera por entrar a la ficha de la amante de su marido
Juzgan a una enfermera por entrar a la ficha de la amante de su marido
Publicado el 09/09/2020 a las 06:00
La fiscal pide 3 años de cárcel y otros 6 de inhabilitación para una enfermera a la que acusa de entrar en la historia médica de la amante de su marido, averiguar su dirección y dejarle en el buzón una nota denigrante. La acusada reconoció haber entrado en la ficha de la mujer, pero no en su historia médica sino en el anexo con los datos administrativos, por lo que reclama la absolución al entender, según su abogado, que el delito de descubrimiento y revelación de secretos castiga el acceso a datos reservados y estos no lo eran.
El juicio se celebró el martes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial. La acusada reconoció que los días 12 y 13 de diciembre de 2018 y 9 de enero de 2019 accedió con sus claves a la ficha de la mujer con la que creía que le estaba “engañando” su marido. No era paciente suya en el centro de salud de Pamplona donde trabaja. “No entré en su historia clínica ni médica, solo en los administrativos, donde hay datos banales”. De ahí tomó su número de teléfono y le envió varios mensajes. “Ya lo tenía de antes pero lo había borrado. La primera vez lo conseguí revisando las facturas del teléfono, cuando vi hasta 50 llamadas a ese número y así descubrí que me estaba engañando. Ahí vi que no era la novia de un amigo, que era lo que él me decía”.
Además del número de teléfono, también averiguó su dirección, aunque en esta ficha constaba el domicilio de sus padres, donde estaba empadronada aunque no residía. El 30 de diciembre se presentó allí, creyendo que ella vivía allí. “Él me había dicho que tenía una comida familiar y quería comprobar si era cierto o si su coche estaba allí, porque me engañaba continuamente”. Antes de irse, dejó una nota en el buzón en la que llamaba “puta” a la mujer. “A los días le pedí perdón, me dio muchísima vergüenza y estuve días angustiada porque yo no soy de esas personas. Ahí me di cuenta de hasta dónde estaba llegando mi cabeza y que lo tenía que parar”, declaró en el juicio, resaltando que aquella época “fue horrible, mental y físicamente” y que estuvo en tratamiento.
Sobre otro dato que averiguó al entrar en la ficha, la fecha de nacimiento, afirmó que luego vio que estaba en las redes sociales, pero que en ese momento era importante para ella para descubrir si un regalo que había comprado su marido, y por el que él se puso “nervioso” cuando lo descubrió, era para ella o para el cumpleaños de la supuesta amante.
La perjudicada afirmó que empezó a sospechar de la acusada a raíz del episodio en casa de sus padres. Pero no sabía cómo comprobarlo hasta que una amiga suya le habló de que podía rellenar una instancia a Salud y pedir que le facilitaran los nombres de todos los profesionales que habían accedido a su historial. Cuando le remitieron el informe del último año, descubrió que la acusada figuraba en él. Tras contactar con Salud, puso una denuncia. “Pero ya sabía mi dirección real desde al menos el 9 de diciembre. Ese día comí con él y se ve que al pagar él con la tarjeta a ella le llegó un mensaje con el cargo y dónde había sido. Justo al llegar a casa me mandó un mensaje”. También relató otro episodio del 15 de enero: “Estábamos los dos en casa y sonaron unos timbrazos desorbitados. Me asomé a la ventana y me pareció verla, pero él me dijo que era imposible. Al poco, un amigo suyo le escribió y le dijo que en su coche, que estaba abajo, habían arrojado ropa y una foto de él con sus hijas”. A los dos días de este suceso, ella le llamó para pedirle perdón. ”Pero por lo del día 15, no por lo de mis padres, que es cuando me desmoroné completamente porque pensé que les podía pasar algo a ellos. Pasé muchísimo miedo, mi vida ha cambiado completamente y tengo que tomar medicación”, expresó.
El exmarido de la acusada afirmó que cuando ocurrieron los hechos él ya no vivía con su entonces mujer, que estaban en trámites de separación, y que tenía una relación “de amistad” con la perjudicada, no de pareja. “Cuando pasó lo de casa de sus padres le llamé por si había sido ella y se puso como loca, que cómo iba a hacer eso. Más adelante me lo reconoció, pero no de dónde había obtenido los datos”. Relató que su entonces mujer averiguó el teléfono de la perjudicada porque se lo miró en el móvil “porque desconfiaba”, y que le envió “mensajes amenazantes”.
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