Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Nombramiento

Javier Urós Murillo, nuevo abad del Monasterio de La Oliva

Pamplonés, de 57 años, sustituirá en el cargo al padre Isaac Totorica, fallecido el pasado julio

Foto de Javier Urós Murillo.
Javier Urós Murillo recibirá la bendición abacial el 7 de octubre.
Cedida
  • DN
Actualizada 03/09/2020 a las 06:00

“Con temblor y temor, pero esperando que la ayuda del Señor y los hermanos sea fructífera”, el sacerdote pamplonés Javier Urós Murillo, de 57 años, fue nombrado ayer nuevo abad del Monasterio de La Oliva. El nuevo abad, que recibirá la bendición abacial el próximo 7 de octubre, sustituirá en el cargo al padre Isaac Totorica, fallecido el pasado 28 de julio como consecuencia de una dolencia renal.

Javier Urós Murillo vuelve a su “tierra navarra”,después de 16 años. Nacido en Pamplona el 1 de junio de 1963, y en 1993 ingresó en La Oliva, donde profesó sus votos perpetuos seis años después, el 19 de marzo de 1999. En 2004 fue destinado al monasterio de Sta. María de las Escalonias de Córdoba, donde fue elegido superior en diciembre de 2016 y, un año después, prior, cuando el monasterio que hasta entonces había dependido de La Oliva se convirtió en priorato. En junio de 2019, Urós Murillo fue ordenado sacerdote.

Aunque Urós Murillo había sentido la llamada religiosa como hermano hospitalario de San Juan de Dios, su “verdadera vocación” fue el Císter, una de las órdenes “más austeras”, tal y como manifestó tras celebrar sus votos perpetuos en La Oliva en 1999.

Esa eucaristía fue presidida por el entonces abad, el padre Francisco Sánchez, acompañado por el prior Daniel Gutiérrez. El abad insistió en “lo difícil” que resultaba a “un joven treintañero lleno de vida, ilusión y futuro decir sí a la llamada del Señor”.

Sánchez le recordó también que la vida de comunidad “no se destaca por su comodidad” y, entre las virtudes de un monje, apuntó a la obediencia y a la castidad, de la que dijo que “no es una renuncia del amor”. Urós se tumbó en el suelo como expresión de sumisión y firmó en el altar el documento de profesión solemne. A continuación, Sánchez le impuso la cogulla, amplio hábito blanco símbolo de la profesión solemne. Y una vez convertido en monje, recibió el abrazo de la comunidad.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE