Mascarillas obligatorias
Más rímel y menos pintalabios por el uso de las mascasillas
La obligatoriedad del uso de mascarillas ha provocado que caigan de forma considerable las ventas de cosméticos como el maquillaje o labiales, y ha incrementado las de pintauñas o productos como sombras o rímel para los ojos


Actualizado el 16/08/2020 a las 06:00
Este verano las sonrisas y los rostros se encuentran camuflados detrás de las mascarillas. Algunas decoradas con flores, lunares o de colorines que conjuntan con la ropa. ¿Y por qué no también con el maquillaje? La expresión y el cuidado del rostro con productos cosméticos siempre sube el ánimo, aporta fuerza y, así, la cara se convierte en un punto de atracción y de luz.
Ahora al tener cubierta la cara casi al completo, la única alternativa que queda es explotar al máximo la expresión en la mirada. Los ojos se han convertido en el auténtico reflejo de cada persona.
Son muchas las clientas que tratan de exprimir este recurso. Los ojos son un lienzo en blanco en el que se pueden relizar verdaderas explosiones de color jugando con el rímel, las sombras y el eyeliner, así se consigue una combinación perfecta entre la mirada, la ropa y el accesorio imprescindible: la mascarilla.
Sin embargo, la invisibilidad del rostro junto con la crisis están muy presentes, algo que ha afectado a la venta de los productos de belleza, ya que son “artículos de lujo que quedan muy lejos de ser una primera necesidad”, tal y como afirma Conchi, una dependienta de Kiko, quien añade que “sólo las que verdaderamente les gusta este mundillo y se lo pueden permitir compran”. Es el caso de Oihane Solano, una chica que se encuentra en el establecimiento y lleva una cesta llena de productos: “Ahora compro bastante más, pero porque me he aficionado al mundillo y me llama la atención. Es un capricho”, sostiene.
Además, la tela de las mascarillas junto con el calor hace que todo se impregne de maquillaje y pintalabios, algo que ha hecho que caiga exponencialmente el consumo de este tipo de productos. Son las culpables de que hayan cambiado las rutinas de compra y han hecho frente a las rebajas de verano que ya no son un reclamo para las clientas.
Pero, las más fieles han conseguido encontrar la fórmula para que maquillaje y mascarilla sean compatibles. Lo hacen comprando labiales permanentes que no dejan marca y polvos compactos. “Al principio me maquillaba, pero con el sudor se me llenaba la mascarilla de maquillaje. Por eso decidí que sólo me iba a pintar los ojos, que es lo que se ve”, comenta Julia Mitrofamova.
Aunque, en general, las perfumerías de Pamplona mantienen la esperanza de que se normalice el llevar la mascarilla y en los próximos meses se vuelvan a comprar este tipo de productos como antes. “Te sueles maquillar cuando vas a un bar a tomar algo y te tienes que quitar la mascarilla”, comenta Conchi, pero incluso las más coquetas ya llevan “mascarillas transparentes para poder lucir el pintalabios y verse estupendas”, según Tania Lacosta otra dependienta de Douglas.
CAMBIO EN EL CONSUMO
“Ha cambiado la forma de interactuar con el cliente. Ahora no se puede probar en la piel”, comenta en Sephora Yolanda Ros. Tras lanzar una mirada a la tienda, que está vacía, prosigue: “Es difícil. Ahora no se pueden probar, tenemos que coger nosotras el producto, aplicar un poco sobre papel y después desinfectar todo”. Una práctica que también realizan en la Droguería Emilio López, de la calle San Antón.
A las clientas les cuesta acostumbrase, pero es lo normal. Las tiendas de cosméticos siempre se han caracterizado por ser pequeños paraísos en los que grandes paletas de colores se distribuyen por los stands llamando la atención para ser probados y ahora se vuelve al clásico: se mira, pero no se toca.
En Douglas los productos se encuentran precintados con papel film “para evitar tentaciones”, “la prioridad es la seguridad, no podemos dejar que se prueben y que se propague el virus”, pero esto dificulta mucho las ventas, al no poder ver cómo queda el producto sobre la propia piel. “Tienen que confiar en ti, en tu experiencia. Hay que luchar mucho más porque la gente al no verlo desconfía”, afirma Conchi. La nueva fórmula para tratar de solventar estos pequeños contratiempos se basa en la recurrente entrega de muestras gratuitas para que las que las clientas pueden probar el producto de una forma segura en sus casas.