Coronavirus

Tras más de cuatro meses ingresado por coronavirus, José Miguel volvió a Tafalla

Tras pasar más de cuatro meses ingresado -cincuenta días en la UCI-, peleando por superar el coronavirus, José Miguel Vila Iriso volvió ayer a su casa, en el tafallés barrio de la Panueva. Allí le esperaban decenas de familiares, amigos y vecinos que le brindaron una calurosa bienvenida

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Sheyla Muñoz

Actualizado el 25/07/2020 a las 06:00

La ensalada y las albóndigas que había preparado su mujer para comer ayer le supieron a gloria a José Miguel Vila Iriso. Este tafallés de 68 años de edad volvió a sentarse ayer a la mesa con su familia. No lo hacía desde hace más de cuatro meses. Todo este tiempo lo ha pasado fuera de la ciudad del Cidacos, ingresado, peleando contra el coronavirus. Un combate en el que, afortunadamente, él ha salido victorioso. Todo comenzó hace más de cuatro meses, el día 22 de marzo. Cuando Vila ingresó en el complejo hospitalario de Navarra. Su hija Noemí relataba ayer por la tarde como cuando ingresó le hicieron la prueba PCR que, en un primer momento, dio negativo. “Sin embargo, por los síntomas que presentaba los médicos tenían bastante claro que podía ser un caso de coronavirus”, contaba.

En un principio, proseguía, su padre se encontraba bastante bien. “Tenía algo de fiebre pero él no se sentía mal, todo lo contrario. Los médicos ya nos habían avisado que este virus es muy traicionero que, en poco tiempo, se puede pasar de estar relativamente bien a muy mal y eso es lo que le pasó a mi padre. En dos horas, tuvo que ingresar de urgencia en la UCI, se ahogaba. Tuvo suerte de que hubiera un respirador”, rememora. En la UCI pasó Vila cincuenta días. El periplo hospitalario prosiguió después con ingresos en la quinta y la sexta planta del antiguo hospital Virgen del Camino y, después, el 12 de junio fue trasladado al hospital San Juan de Dios, donde ha permanecido 42 días haciendo rehabilitación a diario, necesaria para la recuperación.

“Han sido unos meses difíciles, muy duros. Al principio no podíamos visitarle y cuando ya pudimos hacerlo cada dos días podíamos verlo un miembro de la familia. Nos repartíamos estas visitas entre mi madre -Charo Villaplana-, mi hermano -Miguel Ángel Vila- y yo. Sin embargo, si algo nos ha ayudado a sobrellevar el miedo y la incertidumbre durante este tiempo ha sido la labor de los sanitarios”, remarca Noemí Vila. La comunicación, incide, fue constante desde el primer momento, vía teléfonica y a través de videollamada para que su familia pudiera verlo y hablar con él. “Les hemos cogido muchísimo cariño. Los primeros días solían llamar médicos diferentes pero al cabo de unos días ya nos llamaban siempre los mismos y el trato que nos han dado, tanto a mi padre como a nosotros es algo que no vamos a olvidar”, agradecía. Su hija recuerda especialmente cómo después de que su padre fuera sometido a una traqueotomía, al día siguiente los médicos les llamaron para que pudieran verlo y él a ellos.


APLAUSOS EMOCIONADOS

Más de cuatro meses después, Vila volvió ayer a Tafalla, a su barrio de la Panueva. Allí le esperaba un recibimiento que no se esperaba. Familiares, amigos, vecinos y representantes municipales que también acudieron irrumpieron en un caluroso y prolongado aplauso cuando el coche en el que se desplazó desde el hospital aparcó frente a la puerta de su vivienda. Entre lágrimas, Vila pudo volver a abrazar a sus nietas Naroa y Ainara, a las que en todo este tiempo sólo había visto a través de la pantalla. Recibió también un ramo de flores y el cariño de quienes todo este tiempo lo han tenido en sus pensamientos. “En Tafalla nos conocemos prácticamente todos. Y desgraciadamente este virus se ha llevado por delante a muchas personas, varias aquí. Por eso, en todo este tiempo amigos y vecinos, además de la familia por supuesto, han estado pendientes de la evolución de mi padre. Les estamos tremendamente agradecidos”, remarcaba.

Muy emocionado, Vila agradeció el gesto a todos. Ya en casa, reiteró el agradecimiento a todos quienes se han preocupado por él y, en especial, a los sanitarios que, sin descanso, han trabajado para ayudarle a ganar la batalla. Las sorpresas no acabaron aquí ya que, por la tarde, un nutrido grupo de familiares se desplazó hasta el domicilio para aplaudir su regreso a casa. “Durante todo este tiempo, la familia, a través de un chat del móvil, aplaudíamos de forma virtual a las 20.30 horas, después de los aplausos en los balcones. Hoy -por ayer- iba a ser el último ya que mi padre ha vuelto a casa y, por sorpresa, decidimos que fuera en casa el aplauso, con él y para él”, decía su hija.

El de ayer fue un día de muchas emociones para José Miguel Vila. Se muestra consciente de lo afortunado que es por haber ganado esta batalla tan dura que muchos otros no han conseguido. “Hubo un momento en el que tuvo miedo, cuando ingresó en la UCI”, confirma su hija. El resto del tiempo les cuenta que más o menos se mostraba optimista, unos día más que otros. “Parecía que mejoraba y retrocedía un poco en la recperación pero lo ha superado que es lo importante”, reitera su hija. Aunque se encuentra bien, todavía tiene que seguir en rehabilitación varias semanas más. Un último esfuerzo que Vila, ya en casa con su familia, afronta más arropado que nunca.

Así han recibido a un vecino de Tafalla después de cuatro meses ingresado por coronavirus

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