Mendillorri, en el punto de mira
El barrio pamplonés se encuentra bajo observación a raíz de haberse conocido que acapara el mayor brote de coronavirus en Navarra, con jóvenes de protagonistas, desde que finalizó el estado de alarma


Actualizado el 19/07/2020 a las 06:00
La vida continúa en Mendillorri y lo hace a pesar de que sus jóvenes protagonizan uno de los primeros rebrotes de la covid-19 en Navarra. No es la primera vez que el nombre del barrio pamplonés aparece en el punto de mira en esta crisis sanitaria, pero ahora, con el mayor brote registrado en la Comunidad foral desde que finalizó el estado de alarma, todos los ojos están puestos en él. Los vecinos continúan con sus rutinas veraniegas, pero se muestran preocupados por el aumento de positivos. Los jóvenes, el segmento poblacional más afectado por los contagios, se organizan para establecer una lista de contactos que permita alertar a personas que podrían haber sido infectadas.
El brote de Mendillorri concentra ya a medio centenar de contagiados y, según especificaba el Gobierno de Navarra, está ligado al ocio nocturno. Lorea, de 21 años, es una de las vecinas del barrio que estos días cambia la piscina por el encierro en su casa. El día 8 de julio estuvo hablando con un amigo que ha dado positivo en la prueba PCR. “Estuvimos a menos de dos metros y sin mascarilla”, reconocía este sábado.
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A ella le practicaron una PCR de cuyo resultado se enteró el jueves. “Ha salido negativa”, señala y añade que tiene que seguir en cuarentena hasta el día 22. “Los jóvenes del barrio estamos preocupados porque hay muchos positivos”, destacaba mientras explicaba que el susto de este brote les ha servido “para aprender la lección”. Puntualizaba que no todos han sido irresponsables. “Como en todos los sitios, hay de todo”, aseguraba y explicaba que uno de los motivos por los que el virus se ha extendido tan rápido puede ser el continuo contacto entre diferentes cuadrillas. Como a otros amigos suyos, también a ella le ha llegado un Whatsapp con la lista de personas que han dado positivo, lo cuál permite a muchos jóvenes averiguar si han estado en contacto con alguno de los contagiados y establecer las medidas pertinentes.
Melisa González Chavez, trabajadora de Mendi, una tienda de golosinas, reconocía su preocupación por el brote. “Me enteré ayer”, señalaba por el viernes mientras reconocía que está notando una menor presencia de jóvenes en el comercio. “Suelen venir a comprar golosinas, pero han desaparecido”, aseguraba, para no saber si su clientela se ha ido al pueblo o está de cuarentena. “Me preocupa el bajón que pueda suponer porque la dueña nos acaba de rescatar a mí y a otra compañera del ERTE”. Además, destacaba que la noticia del brote ha hecho que muchos adolescentes se tomen más en serio las medidas de seguridad. “Pero sigue habiendo casos de irresponsabilidad”, lamentaba. Ayer mismo por la mañana, tuvo que echar el alto a una chica que quería entrar en la tienda para comprar tabaco sin mascarilla. “Otra cliente le ha sacado lo que quería para que no entrase”.
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UNA VIDA POR DELANTE
Sentados a la sombra, Antonio Polo Maestre y Deciderio Matas González, dos vecinos jubilados de Mendillorri, contemplaban el lago. “La gente, con alguna excepción, se está portando bien”, comentaba Polo mientras señalaba que no habían visto grandes aglomeraciones en el barrio y añadía que los contagios le preocupaban. “Salimos todos los días, pero con esto te retraes un poco más porque somos mayores”, reconocía. “No vivo asustado”, comentaba su amigo que señalaba que son los jóvenes los que tienen que plantearse que “todavía les queda toda la vida por delante”.