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Advertencia

Los cazadores denuncian las muertes de animales en el Canal de Navarra

Es una reclamación que viene de años atrás por parte de la Sociedad de Cazadores de Tafalla

Los cazadores denuncian las muertes de animales en el Canal de Navarra
Los cazadores denuncian las muertes de animales en el Canal de Navarra
  • Asier Gil
Publicado el 12/07/2020 a las 06:00
La Sociedad de Cazadores de Tafalla ha vuelto a dar la voz de alarma sobre la situación que se vive en los términos de Portillo del Aire y la Carravieja, a pocos kilómetros de la ciudad y donde anualmente mueren ahogadas decenas de animales, que caen al Canal de Navarra y que después no pueden salir de esta infraestructura.
El problema radica en que un pretil de 90 centímetros de altura (que en otras secciones del canal no existe) bordea las rampas de ambos lados, impidiendo cualquier posibilidad de que los animales lo salten para regresar a la naturaleza. Al mismo tiempo, este muro corta la visión del propio canal de los corzos y demás fauna salvaje que descienden del monte hacia los campos de cereales, por lo que lo superan sin saber lo que hay al otro lado, quedando atrapados en un espacio sin salida en el que mueren ahogados y agotados por tratar de sobrevivir y escapar.
Esta “trampa mortal”, como la definen los cazadores, se extiende por una zona de unos tres kilómetros en los citados términos de uno de los dos ramales del canal en Tafalla, concretamente el que se dirige hacia San Martín de Unx. Se trata de uno de los mayores puntos negros de muertes de animales de toda la extensión del canal. Según los registros del ámbito cinegético, entre febrero y abril, unos diez corzos perecen ahogados todos los meses. No son las únicas especies afectadas, ya que liebres, comadrejas o jabalíes también sufren el mismo problema, aunque los corzos son los más numerosos.
En la primavera del año 2017, uno de los miembros de la Sociedad de Cazadores de Tafalla, José Ángel Ibáñez Torres, estremecido por la gran cantidad de cadáveres que se encontraba periódicamente flotando en el canal, lo puso en conocimiento del Ayuntamiento, del Gobierno de Navarra y de Canasa (la empresa que gestiona el canal). “No podía dejarlo pasar, porque, además, son muertes muy angustiosas, ya que los animales se extenúan por tratar de salir hasta que ya no pueden más. Se les ven heridas en las pezuñas, los hocicos raspados, las patas ensangrentadas…”, relata.
Ibáñez tuvo ese año dos reuniones con la Administración foral. En la segunda, mostró a técnicos de Canasa y del departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente la zona donde se producen estas muertes, les explicó la inutilidad del puente y del paso subterráneo existentes (son de cemento, por lo que los animales nunca pasarán por allí) y les propuso varias alternativas que solucionarían esta fatal tesitura. Entre ellas, la más factible sería la colocación de una malla encima del pretil, para evitar que los animales pudieran saltarlo y acceder al canal.
La respuesta de los técnicos, cuenta Ibáñez, fue que esa medida era inviable. Sin embargo, poco tiempo después, esa excusa hizo aguas al instalarse una alambrada justo en una zona aneja a este punto negro, con sus correspondientes puertas para que los empleados puedan entrar y salir.
Según su experiencia de antes incluso que se construyera el canal, el corzo suele bajar del monte, donde hay encino y chaparro, para pastar en los campos de cereal. “De repente, se encontró con esta infraestructura y lo que intenta hacer es saltarla, porque desconoce lo que hay al otro lado. Una vez dentro, se agota al nadar y muere extenuado”, aclara, y subraya asimismo que, si no existiera el pretil, quizá serían capaces, con mucho esfuerzo, de subir las rampas, a pesar de los continuos resbalones que experimentan.

PASEOS EN CONDICIONES
Entre febrero y abril, cuando el corzo amplía sus movimientos buscando nuevos territorios, es el lapso en el que más muertes se producen, según destacan los cazadores, aunque en el resto del año se siguen registrando sucesos similares en menor número. En su opinión, una valla que rodeara estos 3 kilómetros fatídicos podría reducir esa cifra de animales ahogados, como también la construcción de un paso de fauna en condiciones (con tierra y vegetación) en el punto exacto en el que uno de los pasos habituales de los corzos se cruce con el Canal de Navarra.
“Me sorprende mucho que se destinen millones de euros para construir estas obras majestuosas, y que después no haya dinero para analizar sus impactos medioambientales”, manifiesta.
Desde la Federación Navarra de Caza revelan que se volvieron a poner en contacto el pasado junio con Canasa para recabar información sobre la inexistencia de actuaciones que frenen estas muertes de animales, pero, por el momento, no ha habido respuesta. No obstante, los cazadores reclaman de nuevo al Gobierno que tome cartas en el asunto y que ponga remedio.
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