PREVENCIÓN DE RIESGOS
Reanimar sin el boca a boca
Hay que evitar las vías aéreas y centrarse en el masaje torácico. Los cambios también afectarán a los socorristas en verano


Actualizado el 23/05/2020 a las 06:00
Hasta ahora, para reanimar a una persona en parada cardiorrespiratoria se recomendaba aplicar 30 masajes en el pecho y 2 bocanadas de aire. Pero el coronavirus, de transmisión oral, ha provocado cambios en la forma de proceder para evitar contagios. Ya no se recomienda el boca a boca. Es más, hay que tomar precauciones para evitar que las partículas de saliva de la víctima lleguen a quien practica la reanimación. El lunes, por ejemplo, dos policías municipales de Pamplona junto a una viandante se encontraron a un hombre de 74 años en parada en el barrio de Iturrama, y solo realizaron un masaje cardíaco. A ser posible, la maniobra debe ser de 100/120 masajes por segundo. Un cambio en las recomendaciones que también traerá novedades para los socorristas este verano.
Patxi Bueno, director de formación del Centro Médico Pamplona y profesor especialista en emergencias, explica que si un ciudadano se encuentra a alguien en parada cardiorrespiratoria por la calle, la forma de proceder ha de ser la de taparle la boca (con su mascarilla o colocándole una prensa sobre la boca) para evitar que las micropartículas que salen disparadas durante la reanimación le puedan alcanzar, y así protegerse de un posible contagio. Y comenzar la reanimación al tiempo que se avisa a Sos Navarra y se trata de localizar un desfibrilador. En la mayoría de personas que sufren una parada por la calle, el origen suele ser cardíaco, de ahí que insuflar aire no sea tan prioritario.
Diego Reyero, del ABC que Salva Vidas, afirma que la crisis del coronavirus ha venido ”a simplificar” la forma de proceder”, ya que había muchas dudas de la efectividad del boca a boca. “Para que sea efectivo hay que hacerlo muy bien y los cursos de formación no reproducen cómo es una situación real, porque no es lo mismo un muñeco que una persona, y ya decíamos en los cursos que si no se conseguía levantar el tórax había que dejar de dar ventilaciones y seguir solo con los masajes”, cuenta Reyero, quien recomienda que la comprobación de si alguien no tiene pulso y no respiran (el clásico ver-oír-sentir), que antes se hacía cerca de la boca, se haga ahora a cierta distancia de las vías aéreas.
En el caso de los niños, sí que la ventilación es “muy importante”, por lo que ambos profesionales coinciden en que en estos casos merece la pena correr el riesgo de hacer el boca a boca. “Un niño requiere ventilación”, subraya Reyero. “Si un niño entra en parada suele ser por atragantamiento o ahogamiento, de ahí la importancia de insuflar aire. Puede haber un riesgo e contagio, pero es que estamos hablando de la vida de un niño”, remarca Bueno. Además, el coronavirus está mucho menos presente en los niños. Según publicó ayer El País, los menores de 15 años, que representan el 13,5% de la población, apenas representan el 0,55% de los diagnósticos.