Psicólogos voluntarios de la ONG SAR Navarra ofrecen atención psicológica
A través del 092, un grupo de psicólogos atiende gratuitamente gracias a un convenio entre la entidad y el Ayuntamiento de Pamplona


Actualizado el 14/04/2020 a las 06:00
Van pasando los días y el confinamiento domiciliario, una medida decretada para frenar la crisis del coronavirus, se les hace a muchos ciudadanos cuesta arriba. Verse encerrados entre las cuatro paredes de su casa, sin poder hacer ejercicio al aire libre o con los niños en casa, se traduce en ocasiones en crisis de ansiedad y tensiones familiares. Además, la incertidumbre que existe en torno a la enfermedad por Covid-19 no ayuda a las personas más hipocondríacas o aprensivas, que estos días pueden mostrar señales de sugestión. Por estos motivos, el Ayuntamiento de Pamplona cuenta con un equipo de psicólogos, voluntarios de la ONG SAR Navarra, que atienden estas y otras cuestiones a través del 092.
“Nunca me he imaginado trabajar en casa”, comenta conmovido Josean Echauri Tijeras, coordinador del grupo de psicólogos de esta organización de ayuda humanitaria en emergencias. Estos voluntarios han intervenido en otras catástrofes, como el terremoto de Ecuador en 2016 o las inundaciones de Haiti en 2017. Estos días ayudan a sobrellevar mejor la pandemia de coronavirus a los vecinos de Pamplona. “No tenemos identificado el enemigo”, subraya Echauri una de las principales diferencias que se están encontrando con respecto a sus intervenciones anteriores. Explica que el terremoto de Ecuador tuvo un principio y un final. “Utilizando el símil de la curva, es un pico muy alto, que comienza y termina muy rápido”, ejemplifica mientras comenta que, justo después, es cuanto entran a trabajar ellos. “En un terremoto sabes el desarrollo posterior de la crisis, pero en esta pandemia dependemos de muchos factores”, marca la diferencia mientras insiste en que “hay que afrontar el trauma de otra manera”. Por eso, genera mucho estrés y angustia en la población.
SAR Navarra cuenta con un equipo en activo de ocho psicólogos, que atienden las 24 horas del día a través del 092. Se trata de un servicio que ofrecen a los ciudadanos gracias a un convenio firmado con el Ayuntamiento de Pamplona. Además, hay otros ocho profesionales de retén para poder hacer relevos. “Es importante evitar que nos vayamos quemando”, asegura el coordinador. Por ese motivo, también tienen otro grupo de reserva formado por 20 personas.
Los psicólogos trabajan durante el día y la noche para atender a las personas que lo puedan necesitar. La experiencia les dice a estos voluntarios que “las noches suelen ser momentos complicados a la hora de crisis de angustia y ansiedad”, por lo que también están disponibles en ese momento. “Solemos realizar intervenciones telefónicas, pero también estamos preparados para trabajar de forma presencial”, destaca Echauri, que señala que esta última modalidad es excepcional. “De ser necesaria acudiríamos con los equipos de protección y acompañados de dos agentes de policía”, describe el modus operandi. Gracias a estas intervenciones, son capaces de asistir a tres grupos diferenciales afectados por la situación que se vive estos días. Por un lado, trabajan con profesionales expuestos de manera directa al contagio, pero también con comerciantes y otros trabajadores que, durante su jornada laboral, tienen contacto con la población general. “Tienen el miedo de poder contagiarse”, destaca el psicólogo una de las principales preocupaciones de estos dos grupos. Por otro lado, el confinamiento provoca que la población general sufra episodios de crisis de ansiedad o tensiones familiares, que también precisan de atención psicológica.
Echauri reconoce que los primeros días no recibieron apenas llamadas. Mucha gente se lo tomó como unas vacaciones, pero, conforme pasan los días, se van cargando, empieza a haber más irascibilidad y se aguanta menos el roce con la familia. “Ahora llegamos a realizar 4-6 intervenciones/día”, apunta el coordinador que señala que tienen casos de personas angustiadas por no poder ver a sus padres, también ancianos que llevan mal la soledad y el cambio de rutinas o jóvenes con patologías con los que hay que trabajar la contención. Todos tienen un factor común, el miedo. “El ser humano maneja muy mal la incertidumbre y, claro, no saber cuándo va a terminar esto genera angustia”.
Para sobrellevar el confinamiento no hay una receta mágica. “Los consejos que damos van a depender mucho de cada persona y de su situación particular”, explica Echauri mientras anima a fijarse en esas “personas que se han tomado la crisis como una oportunidad”. Hacer aquello que tenías pendiente, descansar, leer, trabajar o disfrutar de los hijos son formas de sobrevivir a esta nueva cotidianidad. “Toda situación, aunque es difícil ahora verlo, tiene ese aspecto positivo y tenemos que encontrarlo”, pone la tarea Echauri, que también entiende que se hace más complicado cuando alguien está enfermo o ha perdido a un ser querido. “Pero, aún así, hay que intentar verlo siempre como una oportunidad para revisarnos”, mantiene.
UN DUELO MÁS DURO
Despedirse de un ser querido es hoy mucho más doloroso. No hay despedida de la persona que se va y eso es fundamental para cerrar los procesos vitales. Pero, además, no hay consuelo social, más allá de lo que se pueda hablar por teléfono. “Nos falta el piel con piel y el abrazo, un roce muy gratificante en nuestros duelos y que ahora no podemos hacer”, resalta Echauri la importancia que tiene sentirse acompañado en esos momentos. Sin embargo, señala que existen estrategias, como el autocuidado o el autoabrazo, que pueden favorecer ese consuelo.
Para la población general, el psicólogo también marca unas pautas para pasar el confinamiento. “Las nuevas tecnologías nos están apoyando mucho, pero hay que utilizarlas con racionalidad”, advierte mientras anima a hacer videollamadas y utilizar aplicaciones que ayuden a nivel psicológico, emocional, físico y espiritual. “Nosotros aconsejamos seguir las noticias, siempre que vengan de fuentes seguras y contrastables”, asegura y añade que con informarse una vez al día “es suficiente porque también hay que tomar distancia”. Además, advierte de que “en las redes sociales los bulos corren como la pólvora y se dicen barbaridades que no hacen más que angustiar a la población”.
Una buena alimentación es otro factor importante, ya que ayuda a mantener el equilibrio mental y físico. “Hay que alimentarse bien y tener cuidado con la bollería industrial, los embutidos y el alcohol”, destaca Echauri mientras resume que se trata de “tener más presentes todas aquellas pautas que antes ya conocíamos” .
LIMPIEZA EMOCIONAL
Las policías son algunos de los profesionales que cada día se encuentran en primera línea de batalla del covid-19. Por esta razón, los psicólogos de SAR Navarra han puesto en marcha un programa de limpieza emocional en el que participa Policía Municipal de Pamplona y pronto la Guardia Civil. “El defusin es una técnica de limpieza emocional, que estamos poniendo en práctica con los agentes del turno de salida”, explica el coordinador del grupo de psicólogos. La Policía Municipal está trabajando en turnos de 12 horas, de lunes a domingo, y con esta actividad los agentes expresar y transmitir a los compañeros como se sienten después de una semana de trabajo.
“No se trata tanto de lo profesional como de lo personal”, matiza. Añade que sirve también para trabajar estrategias y utilizar recursos, como aplicaciones móviles, para sobrellevar mejor las dos semanas de descanso, en las que como el resto de los ciudadanos permanecerán confinados. “Cambian radicalmente la actividad. De estar expuestos en primera línea 12 horas siete días a la semana tienen que cambiar el chip y eso les puede generar mucha angustia”.
Mujeres mayores solas. Que, antes, ya lo estaban. Pero que salían a la calle a comprar el pan, que hablaban con sus vecinas en el portal o recibían la visita de sus nietos... Pero que, desde que empezó el confinamiento, no pueden hacer nada de eso. Y ahora son más conscientes de su soledad. Porque, además, no manejan Internet y se les hace el día, sobre todo las tardes, muy largas. Demasiado. Por eso, llaman al Teléfono de la Esperanza. Para sentirse más acompañadas. Es uno de los perfiles de personas que está llamado estos días a la institución. Pero no el único. También lo hacen madres de entre 40 y 50 años que no saben qué hacer con sus hijos adolescentes. O estudiantes que, con la incertidumbre de si podrán hacer la Selectividad o el MIR, están preocupados. Sea como sea, el Teléfono de la Esperanza (948 24 30 40) sigue prestando su servicio. Las 24 horas del día y los siete días de la semana. Solo que los sesenta consultores (las personas que contestan y atienden las llamadas) ahora lo hacen desde sus casas pero con los mismos turnos. Las llamadas, explican, van a más. Sobre todo, las de la angustia por cómo quedará la vida después. En las últimas semanas han crecido un 20% y ya se acercan a las cuarenta diarias.
La presidente de la asociación, Teresa Gil Zarzosa, explica que, cuando empezó el confinamiento no notaron un aumento de llamadas. Pero el número ha ido creciendo con el paso de los días y la prolongación en el tiempo del estado de alarma. “Todos nos hemos tenido que ir adaptando a eta situación. Al principio, sentíamos más miedo e incertidumbre ante una nueva coyuntura. Y ahora, más angustia”.
¿QUÉ PASARÁ DESPUÉS?
Las personas que llaman, continúa Teresa Gil el relato, no están muy preocupadas por el virus y el contagio. “Les inquieta más qué pasará con su negocio, con el ERTE de su empresa, con cómo afectará el encierro a sus hijos o sus padres... En definitiva, les preocupa qué pasará después con su vida”, asegura esta mujer, que se prejubiló hace un mes como auxiliar de enfermería en la Clínica Universidad de Navarra (CUN). “A veces, me da pena no estar en primera línea y echo de menos mi trabajo. Pero ahora, estoy ayudando de otra manera”.
Entre las personas que llaman, muchas expresan pensamientos suicidas. “Sobre todo por cómo se está tambaleando su vida. Porque nada será igual que antes...” La diferencia entre estas llamadas y las que había antes de la crisis, sigue la explicación, es que ahora verbalizan más la idea de suicidio. “Está bien que lo expresen porque así es más sencillo ayudarlas”.
Otras de las personas que llaman aseguran que se sienten muy solas, totalmente aisladas, que se desvelan por la noche y les cuesta conciliar el sueño. “Por eso, hay horas de más llamadas. Que son las últimas de la tarde y la madrugada”. Durante el día, resume Gil, la gente está más activa y animada porque se organiza las actividades. “Pero conforme van pasando las horas, es mucho más complicado...”
Sin embargo, en su opinión, si “damos la vuelta” a este momento nos ayudará a crecer. “Creo que es una oportunidad importante para centrarnos en la familia. Habitualmente, vamos siempre corriendo y no nos paramos a pensar ni a estar con los nuestros. ¡Ahora es el momento! El otro día me contaba una señora que su marido y ella dedicaron la tarde del sábado a ver con sus hijos adolescentes vídeos familiares de cuando eran pequeños. Los consiguieron sacar de sus habitaciones y compartir ese tiempo. ¡Dice que fue una de las tardes más felices de su vida! ¡Todos podemos hacer lo mismo! ¡Lo que nos haga más felices!”
También, continúa, el de ahora es el momento para compartir con nuestra familia lo que nos preocupa. “Les tenemos que decir cuál es nuestro miedo o preocupación. Nos ayudarán”.
La sede del Teléfono de la Esperanza de Pamplona, en la Rochapea, se cerró el jueves 12 de marzo, la víspera de que se decretara el estado de alarma. Sin embargo, se sigue prestando el servicio de atención telefónica a todas las personas que lo precisen. El 948 24 30 40 sigue funcionando las 24 horas del día, los siete días de la semana. “Que la gente sepa que seguimos ahí. Pero no lo hacemos físicamente para protegernos todos. Nosotros, los usuarios, nuestras familias...” . Sesenta consultores (las personas que contestan y atienden las llamadas) lo hacen ahora desde sus casas organizados también en turnos. Igual que lo han hecho las otras 28 sedes de la institución en el resto de España. Los psicólogos que habitualmente atienden a usuarios también lo siguen haciendo desde sus casas. “Ahora nos sentimos más acompañados. Hay líneas teléfonicas de urgencia y gratuitas del Gobierno de Navarra atendidas por psicólogos. Está muy bien”.