26 menores de 14 años han puesto una denuncia por violencia machista este año

Navarra registra hasta septiembre 1.041 casos, a una media de 3,8 por día

Con motivo del Día contra la violencia de género se ha organizado en Pamplona una manifestación para protestar contra la violencia machista.
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Con motivo del Día contra la violencia de género se ha organizado en Pamplona una manifestación para protestar contra la violencia machista.Jesús Caso
Con motivo del Día contra la violencia de género se ha organizado en Pamplona una manifestación para protestar contra la violencia machista.

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Carmen Remírez

Actualizado el 21/11/2019 a las 07:28

El año pasado, en el mismo periodo, fueron 20. Entre enero y septiembre de 2019 han sido 26 las chicas menores de 14 años que en esos 9 meses han acudido a alguna comisaría en Navarra para interponer una denuncia relacionada con la violencia machista. Si en lugar de víctimas estas 26 niñas y adolescentes fueran autoras de un hecho delictivo, su edad las haría automáticamente inimputables. El Código Penal en España solo contempla responsabilidad para el individuo a partir de los 14 años, edad que estas mujeres aún no han cumplido.


Ellas son las más jóvenes de un global muy heterogéneo que en esos meses alcanzó los 1.041 casos en la Comunidad foral, un 8% más que en 2018 y que suponen una media de 3,83 al día. Desde hace tiempo, Gobierno foral, expertos en la materia y cuerpos policiales alertan del creciente y preocupante repunte entre los más jóvenes, respaldados por los datos. De las 1.041 denuncias, 423, casi un 40%, fueron interpuestas por menores de 30 años. Además de las 26 adjudicadas a menores de 14 años, otras 61 chicas de entre 14 y 18 acudieron también a la policía para denunciar una situación de maltrato, junto con otras 336 correspondientes a mujeres de entre 19 y 30 años.


Organizada por la Delegación del Gobierno, el hotel Iruña Park acogió ayer una jornada centrada precisamente en las claves de esa violencia machista y su persistencia entre los adolescentes. En ella intervinieron varios expertos, así como una víctima y un maltratador real, que compartieron su testimonio con los asistentes. Asimismo, se hizo entrega de los galardones Menina, reconocimiento a instituciones destacadas por su lucha contra la violencia machista a Villa Teresita, IES Plaza de la Cruz y el Equipo Emume (Mujer y Menor) de la Guardia Civil en Navarra. Además, con motivo del día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, que se conmemora el lunes, el Gobierno de Navarra aprobó una declaración institucional en la que reiteró su compromiso para acabar con cualquier manifestación de violencia machista.


Un 4% más de atendidas


Entre los datos dados a conocer ayer por el Gobierno foral están los de la atención a mujeres en los recursos de acogida del Ejecutivo (centro de urgencias, casas de acogida y pisos-residencia) que, entre enero y septiembre atendieron a 107 mujeres, por 103 en 2018. Por contra, en el caso de los menores, esa misma cifra y en ese periodo descendió un 17% la atención en estos recursos. Así se atendieron a 98 menores, por 118 en 2018.


En el caso de los equipos de atención integral a víctimas de violencia de género, en lo que va de 2019, hasta septiembre, se ha atendido a 796 mujeres y 34 menores. En lo que se refiere a la acreditación como mujeres víctimas de violencia de género para el acceso a la vivienda protegida, hasta septiembre se solicitaron 136 y se concedieron 127, el 93%.

La red de amigas y un whatsapp que es un salvavidas
 

La ponencia Violencia en las primeras relaciones de pareja: una aproximación psicológica, planteada al alimón por los psicólogos Juana Azcárate y Josean Echauri, dejó entrever algunas de las claves en las que trabajan para proteger a los adolescentes de entrar en una relación que desemboque en una espiral de violencia y maltrato. “La ludopatía es un riesgo que acecha a nuestros jóvenes y, aunque es un problema que cada día se ve más, no todos caen en ella. ¿Por qué? Hay que hacer lo mismo con la violencia machista. Es básico identificar lo que denominamos factores de protección y trabajar en ello”, exponía Echauri. Azcárate apostaba por ir a lo concreto. “Que sí, que les decimos a los jóvenes que los celos están mal, pero a ver, que levante la mano en esta sala aquella persona que nunca ha sentido celos. Hay que distinguir. Hay celos que no son normales, que son patológicos. Ahí es donde hay que intentar orientarles. Las cosas no son blancas o negras y hay muchos matices de grises y la diferencia está en el autocontrol”.


A ese supuesto contrapone la realidad de que la adolescencia es la etapa de la intensidad de las emociones “y en esa efusividad nos tenemos que ubicar”. No hay una receta mágica, pero Azcárate subrayó la eficacia de los mensajes que lleguen del grupo de amigos. “La violencia nace de una relación de dependencia en la que la víctima se va aislando y en la que, como en toda relación de dependencia, van a existir las recaídas. Lo que podemos hacer es tender la mano. A pesar de que esa chica se aísle, no se preocupe por el grupo, seguir mandando un whatsapp de vez en cuando, que no se pierda el contacto, que esa persona vea que las amigas están ahí y que pueden ser su primer salvavidas para dejar esa relación”.


En su intervención, Echauri también hizo referencia al grupo de amigos como un factor decisivo en el abordaje de esta materia, sobre todo en esta etapa vital caracterizada por la búsqueda de la identidad por contraposición a todo lo que suena a adulto. “Es fundamental que se impliquen. El que calla, otorga, reza el dicho, y es una verdad infalible. Si miramos para otro lado somos cómplices y, por tanto, responsables. Pero si el grupo da un paso al frente y se posiciona ante el individuo, este normalmente recula”.


Añadió la importancia de no permitir que la víctima se aísle y también de frenar ciertos comportamientos. “Uno de los rasgos patológicos de un agresor es su impulsividad y su ausencia de la noción de límite, y más en la juventud, con chicos criados en un ambiente de intolerancia a la frustración que no saben aceptar un ‘no’ por respuesta, con padres llenos de culpabilidad por no pasar tiempo con sus hijos. En ese contexto, trasladar que existen límites, y que esa postura la dejen clara los amigos, puede ser determinante. No todo vale y no nos reímos de todos los chistes. Es así de claro”.

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