día de todos los santos
El cementerio de San José de Pamplona acoge miles de muestras de respeto
Una tregua de lluvia, unida a las suaves temperaturas, multiplicó las esperadas visitas al camposanto


Actualizado el 02/11/2019 a las 08:18
Independientemente de creencias y religiones, lo cierto es que adentrarse en un camposanto empuja al respeto. En especial a quienes elige la festividad de Todos los Santos para visitar a aquellos amigos, padres, hermanos, sobrinos, tíos... a los que con toda seguridad echan de menos a diario. A pesar de la intensa ida y venida de visitantes durante toda la mañana, una especie de decoro no escrito sirvió de pauta común para que nadie alzara la voz por encima del resto dentro de los límites del cementerio de San José de Pamplona. Este hecho provocó que el lugar se convirtiera en un auténtico bálsamo acogedor para quienes traían flores, colocaban velas o simplemente querían dejar constancia de su presencia con unos minutos en silencio.
Más allá de que cada año se sigan multiplicando las fiestas y promociones de Halloween, con sus brujas y calabazas, la realidad demuestra que la tradicional visita a las necrópolis durante estos días se mantiene firmemente arraigada en Pamplona. De hecho, bastaba detenerse en el acceso al cementerio para darse cuenta de que eran miles las personas que entraban y salían prácticamente sin descanso. Familias con niños, parejas y gente que prefirió no ir acompañado para presentar sus respetos.
Una vez atravesado el umbral del camposanto, las historias se entretejían con un mismo denominador común: hacer sentir a la persona ausente que sigue presente en la vida que continúa. Para Manoli Salcedo, pamplonesa de 67 años, es una costumbre que no quiere perder. “Recuerdo ir de niña con mis padres y lo rememoro como algo bello”, indicaba con voz firme y tono seguro. Con mentalidad similar, Jesús Garísoain dejaba impoluto el espacio en el que descansan sus padres desde hace cuatro años. “No cuesta nada y se lo debes”, valoraba este vecina de la capital.
SIN DESCANSO
En esta ocasión, la reciente decisión adoptada de modo unánime por la comisión de Urbanismo para crear un jardín de cenizas (deben debatir y consensuar el modelo que se vaya a implantar) que sirva de espacio donde los familiares puedan depositar las cenizas de sus allegados, apenas alteró la escena de otros años. No obstante, de llevarse a cabo (podría estar listo en tres meses) se trataría de un servicio acorde con los tiempos actuales, donde las cremaciones en la capital ya suponen entre el 76 y el 80% del total de inhumaciones anuales.
De hecho, en lo que va de año se han realizado 1.596 cremaciones frente a 452 enterramientos, de los que 278 se han realizado en nichos, otros 144 en panteones y los 30 restantes en tierra. Pese al pequeño parón registrado en 2017, la demanda de cremaciones sigue al alza en detrimento de los enterramientos. En este sentido, si en 2006 apenas alcanzaban la mitad de los servicios funerarios, con 969 incineraciones de un total de 1.975 servicios, ahora rondan el 80%, habiéndose duplicado el número de incineraciones. En la actualidad, el cementerio cuenta con dos hornos crematorios, que realizan hasta diez servicios diarios.
Con independencia de los datos y de los 80 nuevos columbarios cinerarios, que se sumarán a los 800 actualmente existentes, la realidad en el cementerio de San José seguía su curso. Agradeciendo el buen tiempo, la esperada tónica de paraguas y chubasqueros no registró en absoluto la imagen de la jornada. “Teníamos claro que íbamos a venir. El tiempo condiciona, es cierto, pero aunque hubiera llovido como el año pasado, el día merece de cierto sacrificio”, entendía Luisa Fernanda Jiménez.
Y como cada año, hubo quienes aprovecharon para dar un paseo por los 128.000 metros cuadrados de cementerio municipal. “Hay lápidas muy bonitas y es un día de respeto a todo el mundo”, contaba Cecilia Andión, pamplonesa de 77 años.
