La madre de la niña atragantada, impulsora de formación en primeros auxilios
Ana Campillo, madre del niño que salvó a su hermana de un atragantamiento es impulsora de la iniciativa 'Tudela Ciudad Cardioprotegida' yresalta la importancia de formar a los niños


Actualizado el 30/08/2019 a las 08:49
La médico Ana Campillo Arregui, de 39 años, nunca imaginó que ella misma iba a beneficiarse de toda la formación en primeros auxilios que ha impulsado en Tudela. Su hijo Iker, de 9 años, y que ha recibido esta formación en el colegio Griseras de la capital ribera, supo reaccionar cuando su hermana de 6 años se estaba atragantando: con dos palmadas fuertes en la espalda, logró que el hielo que le obstruía las vías saliera volando.
Ocurrió el sábado por la mañana, cuando Ana Campillo, médico especialista en el aparato digestivo en el hospital Reina Sofía e impulsora desde 2016 de la iniciativa Tudela Ciudad Cardioprotegida, tomaba el vermú con sus tres hijos, de 11, 9 y 6 años, y sus cuñados. Ella lo cuenta de carrerilla, abrumada por la repercusión que ha tenido la historia a raíz de publicarlo en redes sociales. “La pequeña se levantó de la silla y me agarró fuerte del brazo. Abría la boca pero no articulaba sonido. Tenía la cara roja. En una fracción de segundo pensé que podía ser un atragantamiento, porque se llevaba la mano al cuello y no tosía -señal de que la obstrucción es completa-, pero con qué, si no estaba comiendo nada... Cuando la giré para darle una palmada en la espalda mi hijo mediano se me adelantó y le dio dos palmadas fuertes en la espalda, entre los omoplatos. Un hielo salió disparado de su boca”, contaba ayer aliviada su madre. “Era el último trago del Acuarius y por el efecto de echar la cabeza hacia atrás se le quedó ahí”, añadía.
Después de tranquilizar a la pequeña, felicitaron a Iker. “Y él aún decía que no le había salido perfecto, que tenía que haberle dado más cerca de la cabeza y con la mano más plana... Le felicitamos porque había identificado el problema y supo qué hacer. Esa seguridad te la da la formación”, resalta su madre. Lo que el niño sabía es que si hay una obstrucción completa y la persona está consciente, antes de empezar con la maniobra de Heimlich (ver gráfico de la derecha), se recomienda dar 5 palmadas fuertes entre los omoplatos.
El niño lo sabía porque en el colegio tudelano había recibido formación, dentro de unas jornadas dedicadas a primeros auxilios y la reanimación cardiopulmonar. En Navarra, gracias a un convenio entre Salud y la asociación El Abc que salva vidas, esta formación también se imparte Secundaria y algo de Primaria en todos los colegios. La ofrecen profesores que a su vez han sido formados. En Tudela, la iniciativa Tudela Ciudad Cardioprotegida también incide en la misma línea.
En 2016, con Ana Campillo como una de las impulsoras, crearon en mapa de desfibriladores de la ciudad para detectar carencias y gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Tudela formaron a policías locales y forales, conserjes de instalaciones deportivas... Y ahora el objetivo es formar a la población en general. Por eso, por haber vivido en primera persona los efectos de la formación que promulga, decidió divulgar su historia en las redes sociales. “Lo colgué en Facebook y Twitter porque me parecía muy ejemplarizante de la importancia que tiene esta formación. Los niños muchas veces están solos con padres o abuelos y es importante que sepan qué hacer, aunque sea llamar al 112”.