Auxilia a una niña de 2 años que se quedó sin respiración en Zizur
La pequeña sufrió un ‘pasmo por llanto’ en plena calle y recuperó el aliento tras los masajes de un policía municipal


Actualizado el 07/08/2019 a las 10:28
Iñaki, de 52 años, es un agente de la Policía Municipal de Zizur que el lunes se encontraba de servicio, charlando con un vecino en las inmediaciones del Ayuntamiento. “Serían sobre las 12.30 horas, más o menos, cuando empezamos a oír unos chillidos. Era una mujer la que gritaba, con bastante nerviosismo, pidiendo ‘ayuda, ayuda’”, relata. Iñaki se acercó hasta donde se encontraba y la mujer le explicó que, de repente, su hija, de dos años, no respiraba. “Comprobé lo que me decía y efectivamente, la niña estaba en parada respiratoria. Lo primero que se me vino a la cabeza es que se podía haber atragantado con algo, así que comencé a practicarle la maniobra de Heimlich, pero no parecía dar resultado”. La niña no hacía nada, cuenta, permanecía inerte, mientras la madre seguía chillando desesperada. “Ella me insistía en que no se había atragantado, que no tenía nada en la boca”. Por si acaso, como está indicado, Iñaki le introdujo un dedo en la boca y tampoco encontró nada. “Yo seguía buscando la razón de por qué había dejado de respirar, así que comencé a darle golpes en la espalda. Entonces, de forma suave, volvió a llorar”. Iñaki insiste en que lo que no sabe calcular con exactitud es el tiempo que se prolongó la intervención. “Pudieron ser dos minutos, pero no lo sé con precisión”. Tras recuperar la respiración, el policía y la madre llevaron a la niña al centro de salud. “Les acompañé hasta que nos atendió una médico que dijo que la niña probablemente había experimentado un ‘espasmo por llanto’, un episodio en un sollozo intenso que provoca que momentáneamente se quede sin aliento”.
Según contaba, la sanitaria examinó a la niña e indicó que todo estaba bien, aunque él ya se retiró, para seguir trabajando. “La doctora me dijo que lo que hice estaba bien hecho, aunque creo que no fue nada que no hubiera hecho cualquiera. Esto es parte de mi trabajo y ya está. Ya me ha tocado atender en el pasado a otras personas que se habían quedado sin respiración, aunque la verdad es que nunca me había pasado con alguien tan pequeño”.