Fallece un vecino de Artaiz de 37 años al incendiarse su vivienda
Mikel Cabodevilla Rodríguez residía en la casa, que se calcinó por completo de madrugada


Actualizado el 15/01/2019 a las 07:39
Mikel Cabodevilla Rodríguez, vecino de Artaiz (Valle de Unciti) de 37 años, falleció en el interior de la casa incendiada en Artaiz durante la madrugada de este lunes en su vivienda. Las llamas calcinaron por completo la casa, derribando tejado y primera planta, y su cuerpo, a la espera de la confirmación forense, no fue encontrado hasta pasadas las seis y media de la tarde, 18 horas después del inicio del fuego. La Policía Foral investiga las causas del origen de las llamas, que afectaron al depósito y a la caldera de gasoil, situadas justo debajo de la habitación. Mikel Cabodevilla estaba soltero y trabajaba en TRW y Siemens Gamesa.
Las altas temperaturas alcanzadas durante el incendio, que estuvo activo toda la noche, impidieron a los agentes de la Policía Judicial y Científica de la Policía Foral acceder a los escombros hasta las dos de la tarde. Para entonces, la hipótesis más probable que manejaban los agentes, bomberos y familiares, desplazados al concejo nada más conocer el incendio, era que el único ocupante de la casa había fallecido. Su coche se encontraba aparcado en el garaje de casa de sus padres, en la vivienda contigua, no tenían noticias suyas y su teléfono no daba señal. A media tarde, los bomberos hallaron unos restos humanos entre los escombros de la estancia del salón. Fueron trasladados al Instituto Navarro de Medicina Legal, donde se confirmará su identidad.
UN DERRUMBE POR LA TARDE
La familia Cabodevilla -el fallecido tiene tres hermanos- se había reunido el mismo domingo para comer en la casa de sus padres, que ya no residen allí pero son muy conocidos en la zona debido a que el padre fue durante muchos años presidente del concejo. La víctima vivía en la casa contigua, un inmueble de piedra situado en la calle San Martín (en el centro del concejo y cerca de la iglesia) y que durante muchos años fue una casa rural de alquiler. Alas 00.33, Sos Navarra recibió la alerta de que la vivienda estaba en llamas.
Los primeros en llegar fueron los bomberos del parque de Cordovilla, que comprobaron que el fuego afectaba ya a todo el edificio y que se había derrumbado parte del tejado. “A las dos de la madrugada he oído ruidos y he salido a la ventana. He visto coches de bomberos y policía. Pero como no he visto llama me he vuelto a meter a la cama. Seguía el ruido, así que he bajado a la calle y he visto la casa y ya se había caído el tejado y había mucho fuego. Aquello parecía la guerra con tantos coches de bomberos y policías”, contaba Esteban Villanueva Ustárroz, de 79 años, uno de los veinte vecinos que reside en este pequeño concejo.
El incendio alcanzó la caldera de gasoil y al depósito, lo que provocó una gran carga de fuego y temperaturas muy elevadas, dificultando las tareas de extinción. También retrasó la entrada de los agentes de la Policía Judicial y Policía Científica de Policía Foral, que hasta las dos de la tarde no pudieron acceder en condiciones de seguridad al interior, ante el riesgo de caída de vigas y escombros. Durante la tarde, de hecho, se produjo un pequeño derrumbe de lo que aún quedaba en pie mientras los agentes realizaban la inspección ocular y recogían muestras para analizar.
Durante la extinción, trabajaron bomberos de los parques de Cordovilla y Sangüesa (los de este parque se encargaron del suministro de agua, ya que el concejo carece de hidrantes con suficiente potencia), así como los voluntarios de Aoiz. En total, tres bombas rurales, un camión escala y otro cisterna trabajaron durante la madrugada y a lo largo del día de ayer. Por la tarde, los efectivos aún seguían refrescando los restos para evitar que se reavivaran las llamas.
Los agentes de la Policía Foral estudiaron los restos y recogieron evidencias para dar con las causas. Del examen preliminar sí que deducen que ardieron la caldera de gasoil y del depósito, lo que habría generado intensas y prolongadas llamas, con temperaturas muy elevadas. De hecho, durante la madrugada el incendio parecía extinguido por momentos, pero volvía a reavivarse y a generar nuevas llamaradas. Hasta mediodía, aún salía humo de algunas de las vigas enterradas bajo los cascotes.
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