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Vida y memoria, de China a San Adrián

Yi Chen, de 35 años, abrió el primer bazar típicamente chino de San Adrián hace cuatro años. Óscar Serra, una de las caras populares del pueblo, es uno de sus clientes habituales. Ambos han fortalecido su amistad desde una situación adversa

DN más cerca en San Adrián: Yi Chen y Óscar Serra
DN más cerca en San Adrián: Yi Chen y Óscar Serra

Yi Chen y Óscar Serra hablan sobre convivencia en San Adrián junto al proyecto DN más cerca

R.M.
Yi Chen y Óscar Serra, en el bazar de esta ciudadana china y vecina de San Adrián desde 2014.

Yi Chen y Óscar Serra, en el bazar de esta ciudadana china y vecina de San Adrián desde 2014.

R.M.
Actualizada 30/05/2019 a las 11:33
  • R.M.
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El dolor es un sentimiento universal, que no entiende de razas ni de latitudes. A Yi Chen, nacida en China hace 35 años y propietaria del Bazar Elegancia de San Adrián, la vida le dio un duro revés en 2014, cuando un accidente de tráfico segó la vida de su marido. Acababan de abrir la tienda. Yi se quedaba viuda y al cuidado de sus tres “chiquillos”, como ella los llama -dos niñas y un niño- y al frente del establecimiento. El paso del tiempo y “evitar pensarlo” -como receta contra la melancolía-, le han dado la entereza para salir adelante.

También le ha ayudado el contacto con los clientes habituales, siempre atentos y preocupados con su situación, con aquel duelo ya superado. Esther Cabezón, la madre de Óscar Serra, era una de sus clientas habituales, también sensible con su dolor.

Hace ya tiempo que no pasa por la tienda. El Alzheimer se lo impide. Ahora es su hijo, este ‘muchachote’ ubicuo, cara de la desaparecida TV local, quien prolonga el contacto intercultural. Yi siempre le pregunta por Esther. Y así, desde la superación del dolor por la pérdida, entablaron una relación que va más allá de lo puramente comercial.

Yi Chen: Conocí primero a su mamá, a Esther. Ella venía mucho a comprar. Óscar y yo también somos amigos de Facebook. Él anuncia cosas de la tienda en su página.

Óscar: Sí. Llevo la página de anuncios de San Adrián y le dije que podía anunciarse gratuitamente. Cuando trae cosas nuevas, sube las fotos y tan contenta. La gente ve las novedades y viene a comprarle. Su bazar fue el primero de este tipo que se abría en San Adrián. Era un poco la novedad. Tienen de todo y terminas por hacerte cliente.

LA COMUNIDAD CHINA 

Yi es locuaz. Gesticula al hablar, arruga la nariz y se encoge de hombros cuando no entiende bien la pregunta o le parece que no procede. Sus amigos son de San Adrián, pese a que hay una cada vez mayor comunidad china en la localidad. Parece evidente que huye del gueto cultural como modelo de implantación y convivencia.

Y.C.: No conozco al resto de chinos ni sé si viven aquí o en otros pueblos cercanos. Tampoco se lo pregunto. Hay dos bares y una tienda de chucherías, pero no conozco a los propietarios. Hace dos años sólo estaba yo.

O.S.: Hasta ahora no había mucha presencia de ciudadanos chinos. Ahora se están abriendo más tiendas. Pero son más reservados. Os hacéis menos ‘de notar’. En San Adrián, tenemos el famoso lema de “aquí nadie es forasteros”. Yo creo que se utiliza desde finales de los 70. Ese concepto lo tenemos muy grabado. De hecho, no reo que el pueblo sea racista. No hay problemas. He sido camarero muchos años y no he visto problemas.
Yi Chen siempre se ha sentido bien acogida en España. Tanto en San Adrián, como en la vecina Calahorra, donde regentó su primer bazar. “Mucha gente me conocía de la tienda y me decía: ‘Qué bien. Ya no tenemos que ir a Calahorra”. Junto con sus hijos, que han mamado la cultura española desde muy pequeños, Yi es un modelo de integración.

Y.C.: Mis amigos de aquí son mayores y de San Adrián. A mi hijo le gusta la comida española, no china. A mí me encanta la paella, sobre todo de Valencia. En mi casa, se come comida de España. La comida de los restaurantes chinos se ha europeizado. Aquí se mezclan las cosas, pero allí hay un montón de cosas diferentes, cada una por separado. Las mesas son gigantes.

HORARIO ESPAÑOL

Yi acapara gran parte de la conversación. Le gusta hablar y lo demuestra. Reconducimos la conversación del monólogo al diálogo. Les preguntamos sobre lo que han aprendido el uno del otro.

O.S.: Yo veo que ella es muy paciente con la gente. Atiende siempre con una sonrisa. Viene mucha gente mayor que quizás no encuentra las cosas, pero siempre está Yi para ayudarles. Veo que es muy complaciente con la gente y que están muy contentos con ella.

Y.C.: Óscar conoce a todo el mundo, es muy popular. Y también como de mi familia. Si pasa por la calle, siempre me saluda. Es como uno más.

O.S.: ¿Qué me sorprende de Yi? Su capacidad de trabajo. Estas tiendas están muchas horas abiertas, pero siempre está al pie del cañón.

Y.C.: Bueno, yo ya hago horario español. Abro a las 10. Cierro a las dos y vuelvo a abrir a las cinco. Por la tarde, cierro a las ocho.

Yi insiste en la confianza como ingrediente principal en la relación con sus clientes. “Si no tienen dinero encima les dejo que se lleven el producto y que me paguen otro día. Y a la vez, la gente me deja propinas. Tenemos muy buena relación”, asegura. Esa relación de confianza se cimentó en muchos casos aquel fatídico día de 2014, en el que falleció el marido de Yi. San Adrián se volcó con ella y la arropó. Y Yi devuelve ese calor con otros vecinos que ahora lo pasan mal. Óscar, dedicado gran parte del día a cuidar a su madre, es un ejemplo claro.

O.S.: Está claro que los golpes de la vida unen. Ella perdió a su marido no hace mucho y ahora mi madre está con Alzheimer. Cuando la vida te golpea y lo compartes, eres más que un cliente. No es comprar e irte. Ella me pregunta mucho por mi madre. Antes venía mucho pero ahora ya no puede. Yi siempre se interesa por ella.

Y.C.: Claro que me acuerdo de la madre de Óscar y le pregunto por ella. Hace ya mucho que no sale a la calle.

Son ya las dos de la tarde. Yi tiene que cerrar y dar de comer a sus hijos. Óscar enfila su camino hacia casa. Recordará otra vez a su madre que ha estado con Li y que ha preguntado por ella.

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