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Turismo

Alojamientos originales en Navarra: 10 lugares para no echar de menos el verano

Casas en los árboles.
Casas en los árboles.
BASOA SUITES
Actualizada 28/09/2020 a las 10:54

Septiembre suena a ‘vuelta al cole’, a volver a empezar y a pereza. A mucha pereza. El final del verano da paso al inicio de la rutina y, junto a ella, coge el testigo el anhelo de las próximas vacaciones. ¿Pero quién ha dicho que en la temporada de otoño-invierno no se puede disfrutar de una escapada que dé aliento hasta que vuelva a salir el sol? Navarra, tierra de diversidad, dicen. Y no sólo en sus paisajes, sino que también lo es en sus propuestas con encanto. Aquí, diez ideas para hacer más llevadero el curso: desde una base lunar a un carromato cíngaro, pasando por una madriguera, una cueva, un castillo o una partida de Cluedo de carne y hueso.

1. UNA ‘MADRIGUERA’ PARA FAMILIAS

 

La madriguera de Tomaso.

El ratoncito Tomaso tiene una madriguera en cada dormitorio de la casa rural que lleva su nombre en Eraul, cerca de Estella. Este pequeño roedor es el gancho principal de este alojamiento especialmente pensado para las familias, pero no es lo único.

Una puertecita da la bienvenida a los pequeños visitantes de este paraíso infantil y anticipa una estancia rural con el juego como protagonista. En la planta baja de la casa, una gran pared de pizarra despierta la creatividad de los pequeños artistas, un rocódromo hace las delicias de los más intrépidos y una cama elástica y un gran columpio aseguran horas de diversión.

La Madriguera de Tomaso’ es un proyecto familiar emprendido por Luis y Vicky en 2012, cuando decidieron “cambiar de vida” y mudarse a Eraul, junto a sus hijos, Lena e Izan. Allí abrieron este establecimiento rural en 2015 y, desde entonces, quienes visitan este rinconcito navarro coinciden en describirlo como “una madriguera encantadora”.

2. UNA BASE LUNAR EN EL ‘DESIERTO’ NAVARRO

Burbujas de Bardena.

En Navarra es posible dormir bajo las estrellas en pleno desierto. El Hotel Aire de Bardenas permite al viajero observar el firmamento desde su ‘base lunar’. Quienes han disfrutado de este alojamiento aconsejan las noches de luna llena para vivir la experiencia.

Construido en 2007 y con más de 25 premios de Arquitectura e Interiorismo en su haber, este hotel cuenta con seis burbujas, en apariencia no aptas para pudorosos -aunque en realidad sí lo son-, que disponen de tres estancias -entrada, habitación y baño-, en apenas cinco metros de diámetro.

La cúpula transparente es el principal atractivo de estas habitaciones. Una ventana gigante al cielo, al Moncayo y al desierto más grande de Europa. “Un lugar para saborear, disfrutar de un beso, de una mirada, de las estrellas, del amanecer del sol en plena naturaleza pura”, describe la carta de bienvenida a ‘Aire de Bardenas’. Así que, románticos del mundo, ya sabéis, preparad la cartera -unos 250 euros por noche- y las carantoñas, para vivir una bonita noche bajo la luz de la luna.

3. DORMIR EN LOS ÁRBOLES

Casas en los árboles.

De mirar al cielo en el desierto a estar más cerca de lograr rozarlo en el bosque. Tres establecimientos navarros ofrecen la posibilidad de vivir en las alturas, en una cabaña en los árboles:

En el corazón del valle de la Ultzama, el viajero puede experimentar la magia y el encanto del robledal de Amati desde las ramas de un majestuoso árbol. Allí, en las alturas, las siete habitaciones de Basoa Suites, sin electricidad ni agua corriente, cuentan con terraza, baño seco y calefacción. Una cesta con el desayuno asciende por una polea hasta la cabaña cada mañana, para completar esta experiencia rural.

En Puente la Reina, se puede dormir en la copa de un platanero. El Hotel Jakue inauguró Maitenea, su casa del árbol, en 2011, convirtiéndose así en el primer alojamiento de este tipo en Navarra. Esta habitación, apta para tres personas, está dotada con una cama, baño completo, televisión y aire acondicionado.

Agroturismo Mari Cruz, en Villanueva de Arce, también ofrece la posibilidad de dormir en una habitación abrazada por un árbol. Esta cabaña, desde la que se vigila el gallinero y las cabras, cuenta con una habitación y un baño seco y tiene capacidad para albergar a dos adultos y dos niños.

4. EN LA BORDA DE UN PASTOR

 

 

Borda Basajaun Basoa.

Y de cabañas en los árboles a cabañas a ras de suelo, o, mejor dicho, bordas. Sentirse como un ermitaño o un pastor -como uno moderno, eso sí- es posible en ‘Basajaun Basoa’, en Igantzi, una de las propuestas de alojamiento del parque de aventuras Irisarri Land.

Se trata de dos bordas pequeñas -para 4 personas- y diez grandes -para 6 personas-, construidas en piedra y madera, que se distribuyen por la ladera del monte y en el bosque. Todas ellas cuentan con baño completo, cocina, salón-comedor, terraza, parking y WiFi gratis.

5. DENTRO DE UNA PARTIDA DE CLUEDO

 

 

Finde Misterio en Casa Ulibarri.

¿Te asustaría que en el hotel en el que te alojas sucediese un asesinato? ¿Te atreverías a pasar un fin de semana en un alojamiento en el que hay un asesino? Si eres fan del misterio, en Navarra puedes disfrutar del plan perfecto para ti: una partida de Cluedo de carne y hueso. Y no sólo tienes una opción, sino dos: en Allo y en Lekunberri.

La Casa Rural Ulibarri reta a sus huéspedes a vivir una experiencia diferente durante un fin de semana. Quienes deciden alojarse en este establecimiento de Allo tienen la posibilidad de encarnar a uno de los personajes del mítico Cluedo. Cada uno de los 10-12 jugadores recibe un papel entre el que se encuentra el de asesino, por lo que todos los participantes son investigadores y sospechosos del crimen.

La actividad, que se desarrolla desde el viernes a la tarde hasta el sábado a la tarde, no consiste en buscar pistas ni resolver puzzles, sino en interactuar con los demás personajes, interrogarles y colabora hasta descubrir quién, cómo y por qué cometió el crimen. La experiencia cuesta 100 euros más el alojamiento.

El Hotel Ayestarán, en Lekunberri, también oferta un fin de semana de misterio con tres juegos posibles: ‘Akelarre’, ‘El asesinato del padre Don Ángel’ y ‘Misterio en el Ayestarán’. Del mismo modo, los huéspedes tendrán que meterse en el papel de uno de los personajes y llevar a cabo una investigación, reconstruir el último día de vida de la víctima, registrar lugares, interrogar a sospechosos... y resolver el caso, por supuesto. El precio de estas experiencias -que se pueden vivir de octubre a mayo- es de 160 euros por persona e incluye alojamiento en pensión completa.
 

6. UN CAMPAMENTO MONGOL EN TAFALLA

 

 

Yurtas en Tafalla.

A veces no es necesario recorrer muchos kilómetros para sentir que has viajado a la otra punta del planeta. En Tafalla puedes alojarte en una yurta típica de los pueblos nómadas de Mongolia. Estas cabañas, aisladas y recubiertas con lana de oveja, se caracterizan por su forma y disposición circular, una claraboya en el techo y una estufa -que originariamente se ubica en el centro de la habitación-.

Campo de Reyes, como se llama este campamento mongol en medio de Navarra, es el proyecto que emprendió el tafallés David Abárzuza en 2014 para “transformar una escombrera en un paisaje natural donde se pueda disfrutar de la naturaleza de una forma ecológica y responsable”. Por eso, el baño y las duchas son ecológicos, de manera que, según explican, sus productos de aseo están libres de cualquier agentes químicos y el agua de las duchas se reutiliza para regar los terrenos.

Quienes se han alojado en estas viviendas destacan “el contacto con la naturaleza” como principal atractivo de este tipo de alojamientos que se incluyen en un nuevo concepto de turismo denominado ‘Glamping’, o lo que es lo mismo, un camping con glamour. El precio de las yurtas oscila entre los 50 y los 70 euros, depende de la temporada.

 

7. HIBERNAR EN UNA CUEVA BARDENERA

 

 

Cueva bardenera.

Dormir en una cueva cual Cromañón es otra de las posibilidades que existen en Navarra para disfrutar de una escapada diferente. En Valtierra, las Cuevas Bardeneras ofrecen a los huéspedes ocho casitas -aptas para entre 4 y 7 personas- excavadas en la roca arcillosa con todas las comodidades: cocina equipada, baño con ducha, terraza, televisión, jardín con barbacoa, WiFi...

8. EN EL PALACIO DE UN CUENTO

 

 

Si te motiva eso de “viajar en el tiempo”, pero la prehistoria no te convence, quizá te interese saber que puedes experimentar cómo se vivía en el Medievo, durmiendo en un palacio, o revivir el siglo de las Luces en un torreón o en una casa solariega; todo sin moverte de la Comunidad foral.

Torre de Uriz.

El Parador de Olite se integra en el famoso palacio-castillo, que parece de cuento y es la seña de identidad de esta localidad navarra. Allí toda la decoración transporta al viajero hasta la época Medieval. Otra opción es alojarse en el torreón del siglo XVIII en el que se ubica el Hotel Rural de Uriz. A las puertas del Camino de Santiago, en el valle de Arce, Jesús Taberna y Paula Machimbarrena apostaron por hacer habitable esta construcción defensiva, que han convertido en un aristocrático hotel con encanto; cuya joya es la suite en el último piso de la torre, con vistas 360º al campo navarro.

9. LA LAPONIA NAVARRA

 

 

Camping de Artaza.

Existe un lugar en la Comunidad foral, a los pies de Urbasa, que reúne los placeres naturales de Finlandia. El camping Artaza posibilita disfrutar de dos saunas finlandesas, una kota de Laponia con barbacoa interior y una bañera exterior de agua caliente, donde hacer frente a esos días frescos tan característicos de Navarra. Un capricho cálido en pleno invierno.

 

10. UN POBLADO DE CARROS CÍNGAROS

 

 

Carros cíngaros.

A hora y media en coche de Pamplona, una empresa catalana ha instalado un campamento de coloridos carros cíngaros. Aunque este alojamiento hotelero situado en Zeanuri (Vizcaya), a las faldas del monte Gorbea, se llame ‘Cabañas en los árboles’, también puedes pernoctar en el interior del medio de transporte típico de los gitanos nómadas. Aunque los carros disponen de electricidad, el baño y las duchas se ubican en el edificio anexo.


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