Los impuestos de sucesiones y las donaciones generan 49,5 millones a Hacienda
En los últimos años, la recaudación se ha mantenido alrededor de los 50 millones, con la excepción de 2013 en el que se superaron los 90 millones por tres expedientes poco habituales de gran volumen


Publicado el 07/09/2018 a las 10:47
El impuesto de sucesiones y donaciones generó en 2017 un total de 22.339 expedientes con unos ingresos de 49,5 millones para la Hacienda Foral, de los que 44 corresponden a sucesiones, según un informe de la Cámara de Comptos, que opina que la gestión de este impuesto es "adecuada a la normativa aplicable".
En los últimos años, la recaudación se ha mantenido alrededor de los 50 millones, con la excepción de 2013 en el que se superaron los 90 millones por tres expedientes poco habituales de gran volumen.
La mayor parte corresponde a autoliquidaciones, es decir, las realizadas por el propio contribuyente, señala el órgano fiscalizador que indica que existen también las liquidaciones efectuadas por la propia Hacienda tras la información presentada por el contribuyente, en el caso de las adquisiciones mortis causa.
En las sucesiones también se hacen liquidaciones a requerimiento de la Hacienda Foral, tras advertir que un contribuyente debía haber tributado y no lo ha hecho. A eso se suma la posibilidad de que la Hacienda Foral actúe de oficio, tanto en sucesiones como en donaciones, cuando el contribuyente no declara y tiene información suficiente para obtener la cuota.
El informe opina que la gestión del impuesto es "adecuada a la normativa aplicable y razonable teniendo en cuenta los medios personales e informáticos disponibles".
En cuanto a las actuaciones de control tributario realizadas, fundamentalmente sobre el importe declarado por los contribuyentes, la Cámara de Comptos ha constatado que entre 2013 y 2017 generaron unos ingresos presupuestarios de 7,4 millones. De esa cantidad reclamada por la Hacienda hasta ahora se ha cobrado el 94%.
Comptos explica que el impuesto de sucesiones y donaciones es un tributo de naturaleza directa que grava los incrementos patrimoniales obtenidos por personas físicas, relacionados con las sucesiones mortis causa o donaciones inter vivos.
En ambos casos se grava la adquisición de bienes y derechos, así como contratos de seguro sobre la vida, con la diferencia de que en el primer caso los bienes provienen de una persona fallecida y en el segundo la donación se realiza en vida.
El requisito para tributar en el caso de sucesiones es que la persona fallecida haya tenido residencia habitual en Navarra durante el año anterior. Si reside en el extranjero, para tributar en Navarra es necesario tener la condición política de navarro.
Respecto a las donaciones, tributan en Navarra los bienes inmuebles y derechos cuando radiquen en territorio navarro. Para el resto de bienes y derechos, se pide que el favorecido tenga su residencia habitual en esta comunidad.
Se trata de un tributo gestionado también por las comunidades de régimen común, puesto que dicha gestión está cedida por el Estado, por lo que tipos de gravamen, deducciones, bonificaciones y exenciones varían significativamente entre comunidades autónomas, por lo que las cuotas tributarias también son muy diferentes.
Según un estudio del Registro de Economistas y Asesores Fiscales, una persona soltera que hereda bienes de su padre por valor de 800.000 euros, pagaría si tributa en Aragón 155.000 euros, mientras que en Andalucía no tributaría nada al estar exentas de pago las sucesiones por valor inferior al millón de euros. Navarra se sitúa en el sexto lugar, con una cuota de 17.000 euros.
Respecto al impuesto de donaciones, si una persona soltera recibe de uno de sus progenitores 800.000 euros en dinero efectivo, en Andalucía pagaría 208.000 euros y en Canarias solo tendrían una cuota de 200 euros. Navarra se sitúa en los lugares bajos de la tabla, con una cuota de 16.000 euros.
En sus recomendaciones, Comptos propone reforzar el control de determinados aspectos, entre los que se cita la interconexión de las aplicaciones informáticas en la gestión de impuestos y automatizar las autoliquidaciones del impuesto para facilitar la presentación de la documentación necesaria.
Asimismo plantea comprobar si todos los bienes han sido incluidos en las declaraciones y si sus valoraciones son adecuadas; y transmitir la información del impuesto de sucesiones y donaciones a los responsables de otros impuestos de la Hacienda Tributaria Foral y de otras comunidades.