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HISTORIA DE LA CARPA

La carpa universitaria que duró cinco días e indignó a José María García

Repasamos la historia de la carpa, que acumula numerosas anécdotas, curiosidades, cambios de emplazamiento y de nombre

Carpa de 1997, celebrada en El Sadardillo.

Carpa de 1997, celebrada en El Sadardillo.

ARCHIVO/GOÑI
Actualizada 05/04/2018 a las 16:24

Veintiséis años de carpa universitaria han dado para atesorar muchos anécdotas personales y unas cuantas curiosidades históricas del evento. ¿Sabías que una edición duró cinco días y fue José María García? ¿Recuerdas las ‘carpas pequeñas’? ¿Y las goteras de sudor que caían del techo? Hoy repasamos la historia de la fiesta favorita de los estudiantes navarros -por detrás de los Sanfermines, obvio-, que el viernes 13 de abril sumará una edición a su hemeroteca.

LA PRIMERA CARPA: POLÉMICA Y MULTA DEL AYUNTAMIENTO

En noviembre de 1992, los estudiantes de la Universidad Pública de Navarra organizaron la primera carpa de la historia, entonces conocida como Apertura Paralela. La fiesta, celebrada frente al aulario, nació con el propósito de festejar el comienzo de curso y, de paso, con el fin de recaudar dinero para financiar el viaje de estudios.

El evento tenía el mismo programa que el actual: música, actividades, mucha gente y bastante bebida -demasiada para algunos-, pero sólo se celebraba una vez al año. En concreto, en este primer evento, los asistentes disfrutaron de juegos mañaneros, exhibición de deporte rural, paellada, estuvo la tuna y los grupos de música universitarios amenizaron la fiesta nocturna. Las carreras también colocaban barras entonces, 12 en total. Las crónicas de Diario de Navarra hablaban de 12.000 asistentes en la I Apertura Paralela. El precio de la entrada anticipada fue de 800 pesetas; mil, en taquilla. Entre los 5 y los 6 euros, frente a los 15-20 euros de ahora.

 

Aquella primera carpa fue un éxito -los periódicos describieron la organización como “sobresaliente”- y no se registraron incidentes, pese a que el Ayuntamiento amenazó con abrir un expediente sancionador por no contar con la autorización necesaria. Al parecer, los chavales tenían el apoyo del rectorado, pero carecían de permiso municipal y los organizadores estuvieron a punto de ser multados. “Los alumnos y la UPNA se han saltado a la torera la normativa municipal. Si el año que viene se vuelve a celebrar una fiesta de estas características, se desmontarán las carpas o se impedirá que se instalen”, advirtió el entonces alcalde Alfredo Jaime.

Al año siguiente, la carpa tampoco obtuvo el permiso del consistorio, pero se desarrolló sin problemas. El alcalde se reunió con los organizadores previamente y manifestó que, en contra de lo que había advertido el año anterior, no impediría la fiesta. Y no lo hizo, aunque no tuviesen autorización.

UNA CARPA QUE DURÓ CINCO DÍAS

“La carpa de la UPNA cierra sus cinco días de fiesta, música y mus”. Este fue el titular del evento que publicó Diario de Navarra en 1997. Aquella sexta Apertura Paralela se extendió casi una semana, por primera y última vez.

Los estudiantes contrataron aquel año a la empresa Deportpublic para que organizase la carpa y se encargase también de la provisión de bebidas y el desarrollo del programa. Deportpublic planteó la posibilidad de ofrecer actividades deportivas y culturales durante casi una semana y la propuesta fue bien recibida, aunque después hubo algunos desacuerdos entre la empresa y los alumnos.

 

De aquella carpa tiene mal recuerdo el periodista José María García. “Llevo 25 años en esta profesión y lo que me ha pasado esta tarde en Pamplona no lo había vivido nunca”. Así comenzó su programa el famoso locutor tras dar una conferencia en la carpa de la UPNA, ante una audiencia que, por lo visto, le salió rebelde y le abucheó. “Me parece lamentable lo que pasó en la conferencia. Nosotros y Deportpublic hicimos un gran esfuerzo porque vienen a la carpa y la gente boicoteó la charla. Así no se puede funcionar y creo que debemos pedir disculpas a García”, afirmó uno de los estudiantes responsables de la organización.

GOTERAS DE SUDOR

Quienes asistieron a aquellas primeras carpas universitarias, recordarán las gotas de sudor que caían del techo, que obligaban a mantener los vasos bien tapados. En las crónicas de Diario de Navarra de 1993 ya se hablaba de este problema: “Este año, para evitar los habituales problemas creados por la condensación de sudor, se habían dejado dos aperturas en la parte superior de los laterales de la carpa. Sin embargo, debido a la baja temperatura existente en el exterior (cero grados durante la mayor parte de la noche, según informó el observatorio de Noáin) mucha gente se quejó del frío reinante dentro del recinto de la fiesta”. También era típico volver a casa hasta arriba de barro, porque el suelo del Sadarcillo combinado con la lluvia o el derrame de cubatas se convertía en lodo puro.

LAS CARPAS PEQUEÑAS

Las conocidas como ‘carpas pequeñas’ eran fiestas universitarias que organizaban las facultades de la UPNA de manera individual en los terrenos del Plan Sur -hoy edificados-, frente a la universidad. Aquellos eventos se desarrollaban al aire libre, algunos viernes de Primavera y cerraban a las doce de la noche.

 

En 2008, los organizadores decidieron cambiar el combo de carpa grande -que se celebraba en noviembre- y carpas pequeñas por dos carpas grandes a lo largo del año. Una frecuencia que se mantiene en la actualidad.

CAMBIO DE UBICACIÓN Y DE NOMBRE

Durante la Apertura Paralela de 1995 -que para entonces ya se conocía también como ‘carpa’-, el entonces rector de la UPNA, Antonio Pérez Prados, empezaba a manifestar la conveniencia de celebrarla en otro lugar: “No estoy muy de acuerdo porque se entorpece el servicio de aparcamiento de la universidad una semana entera. Soy partidario de que instalen la carpa, pero en otro lugar. Hay que buscar otras alternativas, como por ejemplo el parque de Yanguas y Miranda”, consideró a este periódico.

 

Finalmente, dos años después, en 1997, los estudiantes llegaron a un acuerdo con el rectorado, que les cedió los terrenos de la zona deportiva, El Sadarcillo. Los estudiantes intentaron en varias ocasiones trasladar la fiesta a la explanada del Plan Sur, sin éxito; sólo se celebraron allí las ‘carpas pequeñas’. En 2009, por la construcción del Navarra Arena, la Carpa se trasladó de El Sadarcillo a la Ciudad Deportiva Amaya, donde el 13 de abril la famosa fiesta universitaria navarra escribirá una nueva página en su historia.


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