Una sentencia condena a una menor y al colegio por acoso a una alumna en Tudela

La condena a 14 meses de libertad vigilada y a no acercarse a la víctima a menos de 300 metros durante 18 meses; tendrá que pagar 10.000 euros y, si su familia no es solvente, lo asumirá el colegio Jesuitas por no adoptar medidas

Condenada una menor por acosar a una compañera de colegio en Tudela
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Condenada una menor por acosar a una compañera de colegio en TudelaEFE
Condenada una menor por acosar a una compañera de colegio en Tudela

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Diario de Navarra. Tudela

Actualizado el 25/02/2018 a las 20:11

La Audiencia Provincial de Navarra ha condenado a una menor por un caso de acoso a una compañera en el colegio Jesuitas de Tudela a 14 meses de libertad vigilada y a no acercarse a la víctima a menos de 300 metros durante 18 meses. Además, la madre de la condenada tendrá que indemnizarla con 10.000 euros y, en caso de no ser solvente, asumirá el pago el centro escolar, al que considera responsable civil subsidiario por “falta de diligencia” al entender el tribunal que “no adoptó medidas” para evitar este caso. De esta forma, la Audiencia confirma la sentencia que ya dictó en julio de 2017 el Juzgado de Menores nº 1, tras el recurso que presentó la acusada y el propio colegio.

Según señaló el abogado encargado de la acusación particular, Juanjo Lozano, es la primera sentencia que condena a un centro educativo en Navarra como responsable civil subsidiario.

En concreto, se condena a la alumna por un delito contra la integridad moral y se rechaza la petición de la acusación particular de otro de lesiones o tentativa de inducción al suicidio (pedía cinco meses más de libertad vigilada), además de dejar la indemnización en 10.000 euros y no 50.000 como se solicitaba. Inicialmente pedía que se considerara también responsable civil a la consejería de Educación, aunque finalmente lo retiró. La sentencia es firme.

El inicio del caso se remonta al curso 2013/14, desde cuando, según la sentencia, alumnos del colegio de Jesuitas hostigaban a una compañera con insultos en persona y redes sociales, empujones y aislándola del resto. Esta situación continuó en el 2014/15, pero los problemas se acrecentaron en el curso 2015/16.

Fue cuando esta alumna coincidió con otra en la misma clase que empezó a instigar al resto de compañeros contra ella. Por ejemplo, pasó a un grupo de WhatsApp un enlace de un vídeo de la víctima en la que aparecía cantando para que los compañeros se rieran de ella, como así ocurrió. También la insultaba de forma grave “habitualmente, haciendo que otros chicos también lo hicieran”; le recriminaba por la ropa que llevaba; e impedía que alguien se le acercara para que “estuviera siempre sola tanto en el aula como en el patio”.

También cita dos casos concretos en mayo de 2016. Uno es que abrió la mochila de la víctima en el aula sacando un libro y la acusó de habérselo robado a su mejor amiga, provocando que toda la clase se riera de ella. Días más tarde, le dijo “muérete, no quiero ni que respires el mismo aire” dirigiéndose al resto de compañeros y diciendo que le había puesto una denuncia por acoso llamándole hipócrita.

Ese mismo mes la víctima dejó de ir al colegio y ha tenido que recibir tratamiento psicológico y farmacológico “sin que resulten apreciables las secuelas”.

La sentencia también recoge que la víctima, tras sufrir este acoso, tuvo que ser atendida en dos ocasiones en el hospital tras ingerir medicación y que, en ambos casos, dijo que era por la situación que vivía en el colegio. Tanto los médicos como el informe pericial psicológico coincidieron en dar verosimilitud a su relato de su situación. De hecho, la perito psicóloga excluyó la posibilidad de que lo simulara.

RESPONSABILIDAD DEL COLEGIO

En cuanto a la actuación del centro, su director y el orientador declararon que desconocían la situación hasta abril de 2016, cuando lo comunicaron los padres. Añadieron que se activó el protocolo correspondiente contactando con la consejería de Educación y dando los pasos que les recomendó.

La sentencia sí reconoce que el orientador protegió a la afectada y se preocupó por ella, pero considera que “no fue bastante” y que el director actuó a partir de abril entrevistándose con la familia y comunicándolo al Gobierno de Navarra, aunque añadió que de algún hecho se enteró por la denuncia presentada “si bien luego afirma que cree que, a raíz del mismo, se expulsó a la expedientada por acumulación de otros incidentes”. También cita que ambas jóvenes siguieron en la misma clase, a pesar de que la Asesoría para la Convivencia de Educación aconseja que estén en diferentes.

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